El departamento del Cauca vivió un fin de semana marcado por múltiples emergencias que pusieron a prueba la capacidad de respuesta institucional y dejaron un saldo de víctimas, pérdidas materiales y zozobra entre sus habitantes. Fenómenos naturales, hechos de violencia armada y un atentado terrorista se presentaron de manera simultánea en diferentes puntos del territorio caucano, configurando una de las jornadas más difíciles que ha enfrentado el departamento en los últimos tiempos.
En materia de fenómenos naturales, el Servicio Geológico Colombiano emitió boletines extraordinarios para dar cuenta de una serie de sismos que causaron miedo y temor entre los habitantes de Popayán y otros municipios, mientras se mantiene el monitoreo permanente al volcán Puracé, que continúa en alerta naranja. Los habitantes de Coconuco y las zonas rurales de Puracé expresaron su preocupación por las consecuencias que dejan las emisiones de ceniza y gases sobre las fuentes hídricas, los pastos y los cultivos, afectando la economía de cientos de familias campesinas que dependen de la agricultura y la ganadería en esta región. Paralelamente, el Cauca registró dos personas muertas como consecuencia de incendios forestales en zonas rurales de los municipios de El Patiá y Florencia, en un contexto en que el fenómeno del Niño agrava las condiciones de sequía y aumenta el riesgo de este tipo de emergencias en todo el departamento.
A la crisis ambiental se sumó una escalada de violencia sin precedentes en varios municipios del departamento. Las disidencias de las FARC y el ELN ejecutaron ataques contra estaciones de Policía y contra la propia población civil en Almaguer, Jambaló, Suárez y El Tambo, hechos que generaron indignación y que evidencian el recrudecimiento del conflicto armado en el Cauca. En ese mismo marco de violencia, fueron asesinados dos firmantes del Acuerdo de Paz, padre e hijo, en hechos ocurridos en zona rural del municipio de Cajibío, crimen que se suma a la larga lista de líderes y excombatientes asesinados en el departamento desde la firma del acuerdo. En la vereda Llano Alto, del municipio de Argelia, fue asesinado el presidente de la Junta de Acción Comunal y fiscal de Asocomunal de La Emboscada, un hecho que golpea directamente al tejido social y comunitario de la región.
Para completar el difícil panorama, Popayán fue escenario de un atentado terrorista contra la sede operativa de la empresa Urbaser, encargada de la recolección de residuos sólidos en la ciudad. El hecho causó daños materiales de consideración y afectó varios vehículos recolectores, lo que pone en riesgo la prestación normal del servicio de aseo en la capital caucana. Las autoridades iniciaron las investigaciones correspondientes para identificar a los responsables del ataque. El fin de semana dejó al Cauca ante una realidad que no puede seguir ignorándose: la superposición de emergencias naturales y violencia armada exige respuestas urgentes, coordinadas y contundentes del Estado en todos sus niveles.