Naciones Unidas (EFE).- El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, y el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, discutieron en medio de la sesión de la Asamblea General de la ONU sobre el embargo de Washington a La Habana.
Durante la intervención del estadounidense, la delegación cubana empezó a golpear las mesas e interrumpió la sesión, mientras el canciller cubano se dirigía a gritos hacia la tribuna en la que se encontraba Waltz.
Intercambio de reclamos
Antes, el estadounidense, que llevaba unos minutos de intervención, había arremetido contra el expresidente Fidel Castro y contra la «sociedad cubana supuestamente comunista», acusando al exmandatario de «enviar a miles de personas homosexuales, cristianos, afrocubanos y otros a campos de concentración».
Entonces, Rodríguez se dirigió contra la tribuna y pidió entre gritos al presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, que llamara al orden al representante estadounidense.
«Imaginen qué ocurre cuando alguien hace estas preguntas en La Habana, y no en una sala llena de embajadores y cámaras. Imaginen qué les ocurre a esas personas si esta es la intimidación y la perturbación que vemos aquí», declaró Waltz mientras denunciaba haber sido interrumpido.
Tras reproches cruzados y gritos entre ambos representantes, Rahman amenazó con suspender la sesión.
Finalmente dio la palabra al cubano, quien acusó al estadounidense de «mentir descaradamente» y estar teniendo «una actitud indigna».
«Está atentando contra la dignidad del pueblo y del Gobierno de Cuba», aseveró.
«El señor Waltz vuelve a mentir, y le deseo un futuro mejor en otras funciones, pero en las Naciones Unidas y en el Consejo de Seguridad su desempeño deja mucho que desear», agregó.
Apoyo reciente a Cuba en la ONU
Un año más, los 193 Estados miembros de la Asamblea General de la ONU están llamados a debatir este martes y miércoles y a votar el proyecto de resolución no vinculante que Cuba presenta desde 1992 para reclamar a Washington el fin del embargo a la isla.
La resolución, bautizada ‘Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba’ suele ser aprobada cada año prácticamente por unanimidad a excepción de Washington y sus aliados.
El año pasado, el texto contó con el voto a favor de 165 Estados miembros, 12 abstenciones y el voto en contra de 7 países: EE.UU., Israel, Argentina, Paraguay, Ucrania, Macedonia del Norte y Hungría.
Estados Unidos e Israel han votado en contra en casi todas las ocasiones. La única excepción ocurrió en 2016, en coincidencia con el acercamiento impulsado por el entonces presidente estadounidense Barack Obama, cuando ambos países se abstuvieron por primera vez tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas.
Aunque se espera que la resolución vuelva a aprobarse por trigésimo cuarta vez, será clave observar qué países cambian de bando, especialmente entre los de América Latina y el Caribe, donde recientemente han tomado posesión mandatarios alineados con Trump.
El embargo de EE.UU. entró en vigor formalmente el 3 de febrero de 1962, cuando el entonces presidente John F. Kennedy firmó la orden ejecutiva 3447 que decretaba el embargo del comercio con Cuba.