Versiòn Infobae.
La emergencia sísmica obliga al Gobierno a sumar una prioridad inmediata, pero para Marcela Meléndez, directora ejecutiva de Fedesarrollo, la reconstrucción no puede desplazar los problemas que ya estaban pendientes. La economista plantea que Colombia debe atender al mismo tiempo las necesidades que dejó el terremoto y cuatro frentes que considera urgentes: las finanzas públicas, la seguridad, la oferta de energía y la recuperación del sistema de salud.
A esto se agregan desafíos de largo plazo relacionados con el crecimiento, la productividad, la desigualdad y la pobreza. “El Gobierno va a tener que trabajar en dos caminos paralelos”, sostuvo Meléndez en entrevista con El País, al explicar que la atención de la emergencia tendrá que convivir con la agenda económica que el país ya tenía antes del desastre.
La economista también pidió separar las cuentas asociadas a la emergencia de los problemas fiscales que Colombia ya enfrentaba. Para ella, recuperar el crecimiento será indispensable para ampliar los ingresos y atender, de manera paralela, los retos sociales.
En esa estrategia, la educación ocupa un lugar principal. Meléndez propone revisar qué aprenden los niños y jóvenes y qué habilidades necesitarán ante los cambios del mercado laboral y de la actividad productiva. “La educación tiene que ser la primera igualadora de oportunidades”, señaló al medio citado.
El crecimiento también pasa, según la directora ejecutiva, por sectores como la minería y los combustibles fósiles. La economista sostiene que Colombia todavía cuenta con recursos que pueden aprovecharse bajo criterios ambientales y de sostenibilidad. Además, resalta el potencial de los minerales críticos y la necesidad de evitar que esas actividades terminen financiando a grupos criminales.
A esa agenda, suma la infraestructura de transporte, cuya ejecución, según dijo, lleva años rezagada. La inversión privada será necesaria, pero no cubrirá proyectos que no resulten rentables y que requieren los recursos públicos por su importancia para la conectividad y el funcionamiento de la economía.
Además, defendió la independencia del Banco de la República como condición para el manejo económico.
Finalmente, ubicó la seguridad entre los desafíos que no pueden resolverse rápidamente. “No creo que la seguridad se vaya a solucionar en cuatro años”, dijo. Meléndez considera que Colombia debe hablar de crimen organizado y concentrar su respuesta en reducir el daño que produce, debido a su dimensión transnacional. En esa discusión, plantea un cambio de enfoque para la seguridad. “En Colombia debemos dejar de hablar de conflicto armado, y llamar al crimen organizado por su nombre, para abordarlo con la respuesta de políticas correcta.” Considera que el fenómeno trasciende las capacidades del país, por lo que la respuesta debe concentrarse en minimizar el daño allí.