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‘Siempre estuvo a prueba la institucionalidad’: Gregorio Eljach sobre el gobierno de Gustavo Petro

Versiòn diario El Tiempo.

En entrevista con EL TIEMPO, el procurador Gregorio Eljach hizo un balance sobre la campaña, las elecciones presidenciales y el gobierno de Gustavo Petro. Cuestionó los constantes ataques a las instituciones electorales, defendió el papel que jugaron los organismos de control durante el proceso y advirtió que la institucionalidad colombiana superó una de sus pruebas más difíciles en los últimos años.

Culminó la segunda vuelta presidencial, y los órganos de control jugaron un papel importante para garantizarla?

Acabamos de acudir a un evento inédito en la política electoral colombiana. La Paz Electoral fue producto de las circunstancias. Hace un poco más de un año nos visitaron dirigentes del empresariado y tuvimos un encuentro por invitación de monseñor Rueda (Luis), y había mucha preocupación. A veces se volvía pesimismo institucional, una especie de incertidumbre sobre el futuro de Colombia. Hace un año, en esa época, se hablaba de que el presidente Petro no iba a hacer elecciones, que de pronto la propuesta de una constituyente era para cambiar el régimen político, o que una petición de consulta popular tenía como trasfondo oculto un eventual alargue del periodo presidencial. Muchas conjeturas, y quedaban todas en un mismo punto: un peligro muy grande para la estabilidad democrática de las instituciones.

Ahí se forma esa alianza de las entidades que se mantuvo en todo el calendario electoral…

En ese momento, nos pusimos a conversar con el registrador Hernán Penagos y con el contralor Carlos Hernán Rodríguez, y motivados por esa gran preocupación nacional que había frente al Ejecutivo y frente a la política del Presidente, encontramos que sí había que salir a defender la estabilidad institucional. Hicimos reuniones y en algún momento de inspiración, encontramos que la expresión ‘Paz Electoral’ recogía toda esa angustia.

¿Cuál es su balance de la Paz Electoral?

Colombia entera vivió esa experiencia nueva, yo la llamo inédita. Y fue provechosa, el resultado se dio. El balance es absolutamente positivo y ahí quedó el resultado: hubo elecciones en tranquilidad, no hubo violencia, no hubo sangre. Hubo tensiones, pero se permitió el debate, la confrontación. Entonces, yo puedo decirle que la Paz Electoral es un éxito de las instituciones colombianas.

Fueron varias las elecciones en las que se aplicó la estrategia…

Podemos decir que fue en todas estas elecciones: las de jóvenes, Congreso, primera y segunda vuelta presidencial. Todas culminaron en algo: se ganó la legitimidad y legalidad de los resultados. Todo se hizo con arreglo a derecho, con todas las garantías institucionales. No hubo fraude, no hubo trampa, a pesar de los señalamientos, a veces muy fugaces, que había contra el trabajo de la Registraduría. Las permisiones jurídicas para reclamar derechos estuvieron siempre sobre la mesa, hubo un resultado y ya se le entregó al presidente electo la credencial.

El candidato Iván Cepeda ya reconoció el triunfo del electo Abelardo de la Espriella, y el presidente Petro se demoró en hacerlo. ¿Qué sensación le deja que él haya retrasado el mensaje?

Es de verdad lamentable, una actitud sistemática, permanente de erosionar la credibilidad y la legitimidad de las instituciones electorales. Y a las personas también, que eso ya desdice de lo que debe ser un primer mandatario. Recordemos a los colombianos que el presidente, sea quien sea, cuando ya se posesiona, nos representa a todos. Allí creo que hubo un desfase entre lo que se debe hacer y lo que se hacía, un cuestionamiento permanente que no resultó, afortunadamente, en verdades. Eran manifestaciones libres del Presidente, a veces opiniones que se protegen en un Estado democrático, a veces informaciones que no correspondían a la realidad.

¿Ese tipo de salidas afectaban al país?

Eso no colaboraba en mantener la tranquilidad, pero Colombia fue muy superior a eso. La democracia colombiana es muy fuerte. Tenemos unas instituciones y un crédito de la gente sobre ellas. En esta oportunidad, lo que vemos es que hubo necesidad de ponerlas a flote, de sacarlas, de mostrar que ahí estaban la Registraduría, la Contraloría y el Ministerio Público.

Hace dos años, en el país se hablaba de asamblea constituyente; hace un año, el tema era la consulta popular. ¿Cree que Petro puso a prueba el sistema democrático?

Siempre estuvo a prueba la institucionalidad, el funcionamiento de las ramas del poder público, la actividad de los organismos de control. La opinión pública como un ente vivo, los medios de comunicación actuando en pro de mantener la estabilidad de las instituciones. Visto en retrospectiva, creo que si había intentos de erosionar, no se logró; al contrario, se probó que ahí estaban las instituciones. La justicia fue ejemplar en su actitud, como un dique de contención frente a cualquier tipo de desbordamiento. Pero no lograron nunca descarrilar el funcionamiento de las instituciones; si no, no estaríamos como estamos: tranquilos, esperanzados en que venga un nuevo gobierno a proponer soluciones viables para Colombia.

¿Qué viene ahora para el país, Procurador?

Entre Ejecutivo saliente y entrante ahora ya se hace lo que se conoce como empalme. Una entrega de información veraz y oportuna para que el nuevo gobierno y el nuevo Congreso también puedan hacer tranquilamente su tarea. Hay una Colombia que está representada en las dos votaciones. El presidente De La Espriella está al timón, va a dirigir y a eso tendremos que atenernos y acompañarlo en lo que sea que él proponga para bien de Colombia.

¿Y qué papel jugará su entidad?

Nosotros, como organismos de control, el Ministerio Público que yo presido y la Procuraduría, estamos para seguir cumpliendo nuestra misión: lo disciplinario, la intervención judicial y la prevención. En general, a mantener ese clima de concordia, de avanzar todos hacia un mismo éxito y no permitir que la división erosione el funcionamiento de las instituciones. Ahí estaremos acompañando, pero más allá de todo eso hay dos tareas claves de la Procuraduría: uno, la defensa y promoción de los derechos humanos en conjunto con la Defensoría; y dos, garantizar la vigencia del orden jurídico. La Procuraduría, como órgano autónomo e independiente, no pertenece a ninguna rama.

Entre líneas, envía un mensaje de que seguirá siendo independiente del Ejecutivo…

Claro, es que la democracia es sabia en eso. Contribuimos al buen suceso, aplicamos la colaboración armónica, pero no tenemos jefatura de ninguna clase ni somos parte de la Rama Ejecutiva. Somos control al poder, no a las personas; pero para mejorar las cosas, no para obstruir.

El presidente Petro llegó con varias banderas en temas como la salud, la paz. ¿Cuál es el balance en esos temas?

Hay déficit de logros, sin duda. Hay sectores que tienen muchos problemas, especialmente el sector salud. Ahora se asoma mucho la problemática del sector eléctrico. La economía, a pesar de que los indicadores señalan que hay mejoramiento en unos aspectos, en otros no lo son tanto. Lo institucional exige y reclama un afinamiento del funcionamiento de todas las ramas y los organismos de control. Sectorialmente hay unas falencias que hemos venido señalando. Lo ambiental, por ejemplo, merece una mirada más acorde con lo que es el tema del ordenamiento territorial. La relación Estado Central-Ejecutivo con las entidades territoriales a veces presenta fisuras. Todo eso será materia de examen y propuesta del nuevo presidente con su equipo. Y ahí estaremos para facilitar que lo que esté con arreglo a la norma, para que se haga de la mejor manera posible.

Procurador, abrieron una investigación contra el excomisionado Danilo Rueda, el exministro Iván Velásquez por las gabelas al ‘clan del Golfo’ que reveló Noticias Caracol…

En este caso hay cuatro nombres ya determinados: un exministro, un excomisionado, un director de una institución de la Rama Ejecutiva y un subdirector. Ya hay una delegada especial para eso. Es un tema delicado, de gravedad.

Eso me abre paso para preguntarle qué le parece la ‘paz total’. Se expandieron grupos ilegales, aumentaron los cultivos de uso ilícito…

Dos anotaciones de fondo. Uno, que es una política de gobierno y no de Estado, y que tenía amparo en normas legales que le permitieron eso. Y la prueba está en que nunca hubo un control político del Congreso, ni de una plenaria ni en una comisión sobre eso que el Gobierno hacía o dejaba de hacer. Quiero decir es que esto no va a ser permanente y que se hizo con fundamento legal. Pero este es el segundo aspecto: con un déficit muy grande de resultados por parte del Ejecutivo. Lo que se proponía como objetivo a conseguir no se ha hecho. Hay una situación en algunos aspectos incluso más problemática de lo que se quería hacer cuando comenzaron con esto.

Por ejemplo…

El aumento de territorio que no domina plenamente el Estado es una evidencia. El aumento de pie de fuerza, si se puede llamar así, de los bandidos, de los criminales. El incremento en el dominio sobre población civil, incluso hasta la carnetizaban. Eso no habla bien del proyecto, no es un buen resultado. Deja mucho que desear, y también pone el punto en si el gobierno nuevo replantea esa política porque no está obligada a continuarla.

Felipe Harman, director de la ANT, salió del Gobierno para hacerle campaña a Iván Cepeda. En una especie de puerta giratoria, volvió al Ejecutivo…

El ejercicio del poder tiene unas formas y una estética, y eso es feo, desagradable y afrentoso contra la sociedad, a pesar de que pudiera tener algún viso legal. Pero es que la política y el manejo del Estado no solamente son artículos y parágrafos, es también cómo se le manda un mensaje a la sociedad. Una persona de un alto cargo que además la sancionamos hace muy poco por otras cosas, renuncia para hacer campaña permitida, porque ya no era servidor público, y entonces ahora se presenta su hoja de vida para ser considerada. Creo que los colombianos han reaccionado fuertemente ante eso que se considera afrentoso. Es algo que desdice de una política pública sana. Ojalá el Congreso, que es el escenario natural del control de estas cosas, se pronuncie algún día sobre algo, porque la verdad es que el silencio de los organismos de control dentro del Congreso ha sido muy ruidoso.

La Defensoría rechazó que el concejal de Medellín Andrés Gury planteara bombardeos donde Iván Cepeda ganó. ¿Qué mensaje da usted ante un discurso como este?

La Defensoría es muy importante, hace una labor anónima pero clave para mantener la paz en los territorios. Eso hay que reconocérselo. Los servidores públicos tenemos unas obligaciones, unos deberes, y entre ellos tenemos que tener no solamente un buen comportamiento, sino no propiciar ni llamar a la violencia. No puede un servidor público transgredir la norma y la ética e incite a la violencia, si es el caso del señor que usted menciona. De manera que acierta la Defensoría.
Carlos López – Redacción Justicia
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