Los grupos armados al margen de la ley como las disidencias de las Farc y el Ejército de Liberación Nacional, ELN al cambiar la estrategia para atacar a la Fuerza Pública en municipios del Cauca como de otras regiones del suroccidente colombiano están utilizando nuevas tecnologías como el caso de los drones cargados de explosivos que al parecer, según fuentes de inteligencia están llegando de Ecuador y Perú. “Ellos han encontrado en los explosivos un método rentable y de bajo riesgo para atacar a nuestras tropas. Ya no necesitan mover estructuras armadas, ni arriesgar a los hombres. Un sólo criminal, en chancletas y sentado en una silla plástica, puede lanzar un dron con explosivos desde kilómetros de distancia y matar soldados”, dijo sin tapujos el comandante de la tercera división del ejército con sede en Popayán, brigadier general Federico Mejía en un reportaje a la revista Semana. Comento que los números dan cuenta de la amenaza. Solo en primer trimestre de 2025, el Ejército ha neutralizado 466 artefactos explosivos en el Cauca, casi la mitad de los 853 que se incautaron durante todo el año 2024. De acuerdo al brigadier general Mejía, “Este incremento coincide con nuestra entrada a territorios que durante años estuvieron vedados para el Estado. A medida que avanzamos, ellos responden con explosivos, minas, alarmas por radiofrecuencia y celulares”. Trascendió que en el suroccidente colombiano aún se escucha el eco de los explosivos que instalan las disidencias de las Farc y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) contra las comunidades e integrantes de la fuerza pública. En las zonas más alejadas, la población civil vive el terror recrudecido y no dejan de pensar que pueden morir en uno de estos hechos terroristas. Finalmente, se indica que la Paz Total del gobierno de Gustavo Petro ha quedado en el completo olvido, porque lo que viven es el horror de la guerra, los reclutamientos de menores, las extorsiones, entre otras actividades que los hacen vivir casi que con la muerte en la nuca. El comandante también denunció el uso sistemático de menores de edad como explosivistas. Quedan libres en poco tiempo y regresan más sanguinarios a las filas de los grupos armados ilegales. “Los entrenan, los manipulan. Los prefieren porque si son capturados, el sistema judicial es débil con ellos. Los devuelven a la calle en semanas, sin una verdadera sanción”, expresa preocupado.