La empresa advirtió que no existen condiciones de seguridad para garantizar la prestación del servicio en la ciudad, tras la incineración de otro vehículo compactador en el sector de La Yunga, en la vía al relleno sanitario Los Picachos.
Un nuevo hecho de violencia contra el servicio público de aseo se registró en Popayán, luego de que otro vehículo compactador, encargado de la recolección de residuos sólidos, fuera incinerado en el sector de La Yunga, sobre la vía que conduce al relleno sanitario Los Picachos. Según la información preliminar, los responsables serían sujetos que se habrían hecho pasar por integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Ante este nuevo episodio, Urbaser Popayán S.A. E.S.P. rechazó de manera categórica el ataque y advirtió que actualmente no existen condiciones de seguridad para garantizar con normalidad la prestación del servicio de aseo en la capital caucana.
A través de un pronunciamiento, la compañía señaló que este hecho se suma a más de seis meses de amenazas, intimidaciones y acciones violentas contra sus trabajadores, vehículos e instalaciones, situación que ha generado preocupación por la seguridad del personal operativo y la continuidad de un servicio esencial para la comunidad.
De acuerdo con la empresa, desde marzo de 2026 se ha registrado una escalada de hechos violentos que incluye amenazas atribuidas a grupos armados ilegales, la incineración de varios vehículos compactadores, ataques con armas de fuego contra la flota recolectora, interceptaciones de conductores y un atentado con explosivos contra su base de operaciones, ocurrido el pasado 30 de agosto.
Urbaser sostuvo que estos ataques van más allá de los daños materiales, pues afectan directamente la infraestructura necesaria para garantizar el saneamiento básico, la salud pública y la protección ambiental de miles de habitantes de Popayán.
“El servicio de aseo lo prestan personas, no máquinas, y ninguna obligación operativa puede estar por encima de sus vidas”, enfatizó la compañía en su comunicado, al advertir sobre los riesgos que enfrentan diariamente conductores y operarios encargados de mantener limpia la ciudad.
La empresa también hizo un llamado al respeto por el Derecho Internacional Humanitario y pidió que las autoridades competentes investiguen con rigor estos hechos para establecer quiénes están detrás de los ataques y determinar las responsabilidades correspondientes.
Asimismo, solicitó al Gobierno nacional, las autoridades departamentales y municipales, la Fuerza Pública y los organismos competentes adoptar medidas efectivas que permitan frenar la violencia y ofrecer garantías reales de seguridad para sus trabajadores y la operación.
Finalmente, Urbaser reiteró su compromiso con Popayán e informó que continúa evaluando las consecuencias de este nuevo atentado sobre su capacidad operativa. La compañía aseguró que cualquier afectación o modificación en la prestación del servicio será comunicada oportunamente a la ciudadanía.
La nueva incineración vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad de los trabajadores del servicio de aseo y la posibilidad de que la recolección de residuos sólidos se vea afectada en Popayán, mientras se espera una respuesta de las autoridades frente a esta cadena de hechos violentos.
El comunicado oficial de Urbaser dice: Urbaser Popayán S.A. E.S.P. rechaza de manera categórica y contundente un nuevo hecho de violencia contra la infraestructura destinada a la prestación del servicio público de aseo, luego de que otro vehículo compactador fuera incinerado en las últimas horas.
Este nuevo ataque se suma a más de seis meses de amenazas, intimidaciones y acciones violentas contra nuestros trabajadores, vehículos e instalaciones. Desde marzo de 2026, la compañía ha enfrentado una escalada de hechos que incluye amenazas atribuidas a grupos armados ilegales, la incineración de múltiples vehículos compactadores, ataques con armas de fuego contra la flota recolectora, interceptaciones de conductores y el atentado con explosivos contra nuestra base de operaciones el pasado 30 de agosto.
Lo que está ocurriendo en Popayán es absolutamente inaceptable. No se trata simplemente de la destrucción de vehículos o de afectaciones al patrimonio de una empresa. Se está atacando la infraestructura que permite garantizar condiciones básicas de saneamiento, salud pública y protección ambiental para miles de ciudadanos.
Reiteramos nuestro llamado al respeto por el Derecho Internacional Humanitario, que establece la protección de la población y de los elementos indispensables para atender sus necesidades. En el contexto del conflicto armado, los ataques contra vehículos y trabajadores dedicados a prestar un servicio esencial a la comunidad pueden constituir graves infracciones a estas normas. Estos hechos deben ser investigados con la máxima rigurosidad por las autoridades competentes.
Detrás de cada vehículo recolector hay conductores, operarios y familias que hoy enfrentan el temor de salir diariamente a trabajar. El servicio de aseo lo prestan personas, no máquinas, y ninguna obligación operativa puede estar por encima de sus vidas. No podemos permitir que las amenazas y los ataques contra quienes trabajan por la limpieza de la ciudad se conviertan en parte de la normalidad.
Hacemos un llamado urgente al Gobierno nacional, a las autoridades departamentales y municipales, a la Fuerza Pública y a los organismos competentes Uso Interno / Internal Use para que adopten medidas efectivas que permitan detener estos ataques, identificar a sus responsables y garantizar condiciones reales de seguridad para la continuidad del servicio.
Urbaser mantiene su compromiso con Popayán y continúa evaluando las consecuencias de este nuevo atentado sobre su capacidad operativa. Cualquier afectación o modificación en la prestación del servicio será informada oportunamente a la comunidad.
Atentar contra el servicio público de aseo es atentar contra el bienestar de toda una ciudad. La violencia no puede seguir poniendo en riesgo la vida de nuestros trabajadores ni el saneamiento básico de Popayán.