Versión diario El Tiempo.
Más de 122 minas antipersonal han sido desactivadas por la fuerza pública, desde el inicio de la Operación Perseo, en inmediaciones del colegio Miguel Zapata, en El Plateado, Cauca. Una infracción al Derecho Internacional Humanitario que la Procuraduría condenó durante una visita realizada por una comisión a este corregimiento.
Durante esta inspección, el Ministerio Público conoció «las atrocidades cometidas por los grupos ilegales» que operan en esta región, al sembrar este tipo de explosivos en una zona en la que ponen en riesgo la vida de los niños, niñas y adolescentes.
Se trata de las disidencias de ‘Mordisco’, que desde hace dos semanas están en guerra contra el Estado, que ordenó la intervención de toda la región del Cañón del Micay, que se encontraba presa del accionar delictivo de esta estructura armada.
Pero además de la amenaza a su integridad, el crimen de guerra de la siembra de minas también ha representado una grave afectación a otro derecho fundamental, el de la educación. Más de 1.400 menores de edad no han podido ir a clases por miedo a ser víctimas de este artefacto.
“Los grupos ilegales desconocen el principio de distinción, el respeto por los bienes protegidos y el uso de métodos prohibidos por el Derecho Internacional Humanitario”, dijo durante su visita a El Plateado, José Luis Martinez, vocero del ente de control, quien aseguró que las estructuras criminales convirtieron el colegio “en su centro de operaciones”,
Además de las minas, la Procuraduría también informó sobre una oleada de por lo menos 10 homicidios ocurridos en las últimas semanas, que ha despertado el terror en la comunidad. Los habitantes temen retaliaciones de las las disidencias en contra de la fuerza pública, en las que han quedado en medio del fuego cruzado. De hecho, en lo corrido del año, el 42 % de los ataques de este grupo ilegal, ha tenido como blanco a la población civil.
El regreso de la siembra explosiva
Según información entregada por la Tercera División de Ejército, no solo el colegio ha sido utilizado como trinchera de las disidencias, sembrando un campo minado alrededor. El Ejército ha identificado la instalación de explosivos en vías públicas, casas y hasta el cementerio del pueblo.
«Con señuelos ubicados junto a los explosivos tipo cilindro, la estructura Carlos Patiño busca afectar las tropas que adelantan la Operación Perseo», aseveró la fuerza pública.
Mediante esta modalidad pretenden simular la presencia de disidentes para resguardar antiguas zonas «campamentarias» y pequeños fortines que por años fueron propiedad de esta estructura, pero que hoy están siendo desmanteladas. Los Grupos antiexplosivos adelantan, mediante procedimientos de brecheo, el desminado de estas zonas. Recientemente, más de 170 artefactos fueron destruidos.
Amenazas e intimidación
A medida que la operación avanza, las disidencias intentan defenderse con uñas y dientes, poniendo a la población entre la espada y la pared. La semana pasada, hombres de Mordisco lanzaron amenazas en contra de los comerciantes de El Plateado y El Tambo.
Un documento publicado por EL TIEMPO, evidencia una serie de advertencias que la estructura disidente ‘Carlos Patiño’ hizo a los dueños de tiendas, supermercados, estaciones de gasolina, droguerías, ferreterías, restaurantes, entre otros establecimientos, para que no le vendieran nada a los miembros del Ejército y la Policía desplegados en la zona a cambio de no ser considerados «objetivo militar».
No obstante esta intimidación, aunque inicialmente los comerciantes tuvieron que someterse, a medida que la fuerza pública ha hecho más presencia en el territorio, los negocios han vuelto a abrir sus puertas.