En un encuentro liderado por la ministra de Relaciones Exteriores, Laura Sarabia, la ciudad de Popayán, a través del SENA y la Corporación Gastronómica, fue protagonista de una experiencia gastronómica con el cuerpo diplomático acreditado en Colombia. El evento, centrado en la hoja de coca como símbolo de identidad, desarrollo y cultura, buscó avanzar en su desestigmatización, destacando su papel histórico en las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas.
Gracias a la articulación entre la tradición culinaria de Popayán y el programa nacional “Reto Coca”, los asistentes pudieron conocer usos ancestrales y contemporáneos de esta planta milenaria, desde preparaciones gastronómicas hasta sus aplicaciones industriales y terapéuticas. La propuesta incluyó platos elaborados con ingredientes derivados de la hoja de coca, resaltando su potencial transformador en territorios afectados por el conflicto armado.
Durante la jornada, la Canciller subrayó la necesidad de revisar la clasificación de la hoja de coca como estupefaciente, apelando a la ciencia, la innovación y el respeto por los derechos colectivos. “La hoja de coca puede convertirse en motor de desarrollo y debe dejar de ser sinónimo de ilegalidad para convertirse en símbolo de vida, cultura y sostenibilidad”, afirmó Sarabia, reiterando el compromiso del Gobierno con nuevas narrativas que promuevan el bienestar y la economía en las regiones históricamente marginadas.