El directivo Víctor Hugo Castro resultó con una lesión leve en la cabeza durante un atraco armado en la vía Panamericana, en jurisdicción de Timbío. Los delincuentes hurtaron la camioneta en la que se movilizaba.
Un nuevo hecho de violencia contra personal vinculado a los servicios de salud se registró en el sur del Cauca. Víctor Hugo Castro, gerente de la ESE Centro 2, resultó levemente herido en la cabeza durante un atraco a mano armada ocurrido en la vereda Las Cruces Dos, jurisdicción del municipio de Timbío, sobre la vía Panamericana, en el tramo que comunica con Rosas.
De acuerdo con la información conocida, varios sujetos armados intimidaron a los ocupantes del vehículo, los obligaron a descender y posteriormente hurtaron una camioneta Toyota Hilux, de placas FWR-072.
Tras lo ocurrido, el directivo fue auxiliado por una ambulancia del Cuerpo de Bomberos de Timbío y trasladado al hospital local de este municipio para recibir atención médica. Según la información disponible, Castro se recupera de las lesiones sufridas durante el asalto.
El caso genera preocupación por las condiciones de seguridad para el personal de salud que presta sus servicios en esta zona del departamento. La ESE Centro 2 tiene bajo su responsabilidad la atención de los centros hospitalarios de los municipios de Rosas, Sotará y La Sierra.
Además, el hecho ocurrió cerca del lugar donde se registró el ataque contra un bus de la empresa Panamericana, que dejó cinco personas muertas y más de 50 heridas, según la información suministrada.
Antecedente de violencia contra personal de salud
A este caso se suma el ataque con arma de fuego contra Leidi Andrea Ruiz, enfermera jefe de Sotará, quien, según la información conocida, fue herida por disparos atribuidos a unidades de la Policía ubicadas en Paispamba. La profesional continúa hospitalizada debido a las lesiones sufridas.
Estos hechos reavivan la preocupación por la seguridad de los trabajadores de la salud en el sur del Cauca y por las garantías necesarias para que puedan desarrollar sus labores sin poner en riesgo su integridad.
La situación vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de proteger al personal sanitario y garantizar el respeto por la misión médica, así como condiciones de seguridad para la movilidad de pacientes, trabajadores y equipos asistenciales en las vías del departamento.