Un manto de dolor y luto cubre al corregimiento de Cheté y al municipio de Timbiquí tras la muerte de cuatro mineros artesanales que perdieron la vida cuando un deslizamiento de tierra y lodo colapsó el socavón donde trabajaban en busca del oro que les permitía sostener a sus familias. Seis de sus compañeros lograron salvarse de milagro, escapando de las mismas toneladas de tierra que sepultaron a sus colegas en cuestión de segundos. Los familiares de las víctimas expresaron su profundo dolor ante la tragedia, señalando que se trataba de personas dedicadas y trabajadoras que cada día bajaban a las entrañas de la tierra únicamente para buscar el sustento diario de sus hogares, hombres que no tenían otra aspiración que llevar el pan a su mesa con el sudor de su frente en una de las regiones más alejadas y olvidadas del Cauca.
Entre los cuatro mineros fallecidos se destaca la figura de Ever Valencia, reconocido minero y líder social del municipio de Timbiquí, cuya muerte representa una pérdida doble para la comunidad: la de un trabajador del oro y la de un hombre que dedicaba su vida tanto a la minería como al servicio de su comunidad en el Pacífico caucano. Para recuperar los cuerpos de las víctimas fue necesario utilizar maquinaria pesada que removiera la tierra y el lodo acumulados tras el deslizamiento, un proceso que prolongó la agonía de las familias que esperaban con angustia y con la esperanza rota de encontrar a sus seres queridos con vida. Timbiquí llora hoy a cuatro de sus hijos, y esa pérdida exige una reflexión urgente sobre las condiciones de seguridad en que trabajan los mineros artesanales del Pacífico caucano, donde la búsqueda del oro sigue cobrando vidas que el Estado no ha sabido proteger.