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Líder social en el Catatumbo fue sacado de su vivienda y asesinado a manos de integrantes del ELN.

La vereda Versalles, en Tibú (Norte de Santander), se encuentra sumida en el miedo y la tristeza tras el asesinato de Gumer Vargas, un líder social conocido por su carácter servicial y trabajador.

De acuerdo con los reportes preliminares del hecho, Vargas fue sacado a la fuerza de su vivienda por presuntos miembros del Ejército de Liberación Nacional (Eln) y, horas después, su cadáver al costado de una carretera.

Las circunstancias de su muerte aún no han sido esclarecidas, pero los testigos aseguran que los atacantes revisaron su celular antes de ejecutarlo, lo que despertó sospechas de que pudo haber sido acusado de colaborar con alguno de los grupos armados que disputan el control de la región.

El crimen encendió las alarmas entre los habitantes de Versalles, que viven en medio de una creciente violencia entre el Eln y las disidencias del frente 33 de las Farc en el Catatumbo.

La familia de Vargas, devastada por el asesinato, solicitó ayuda urgente a las autoridades para abandonar la zona, temiendo convertirse en las próximas víctimas de esta guerra territorial.

De hecho, la situación se intensificó cuando hombres armados de las disidencias de las Farc irrumpieron en el caserío, desplazaron al ELN, retiraron su simbología y comenzaron a imponer su dominio mediante secuestros y amenazas.

Por su parte, el ELN respondió con fuerza la madrugada del viernes 4 de abril, logrando retomar el control del territorio tras enfrentamientos armados que incluyeron ráfagas de fusil y el uso de drones cargados con explosivos.

En videos difundidos en redes sociales, se escucha a un guerrillero celebrar la recuperación de la zona, gritando: “Recuperamos Versalles de nuevo”. Durante los combates, los habitantes buscaron refugio en cocinas y baños, mientras el terror se apoderaba de la comunidad. En medio de este caos, Gumer Vargas fue secuestrado y posteriormente asesinado.

Asimismo, el ELN habría recuperado parte del armamento que las disidencias les habían arrebatado, incluyendo fusiles, municiones y equipos de comunicación.

La población civil, atrapada en el conflicto

La violencia en el Catatumbo ha dejado a la población civil en una situación de extrema vulnerabilidad. Al menos cuatro jóvenes han sido secuestrados por las disidencias de las Farc en las últimas semanas. Sus familias, temerosas de represalias, han optado por guardar silencio, mientras la incertidumbre y el dolor se apoderan de sus vidas.

Del mismo modo, víctimas critican la falta de respuesta del Gobierno frente a la crisis en el Catatumbo. “Esto demuestra que solo hay anuncios al aire por parte del gobierno. Los mecanismos que anunció el gobierno nacional no están ejecutados en el territorio y se siguen presentando muertes de nuestros líderes”, afirmó una de las personas amenazadas a Caracol Radio.

Otro líder social expresó su frustración por la inacción de las autoridades: “Llevamos casi dos meses reclamando atención, ayuda y todo se ha quedado en promesas de acciones que van a llegar, pero hasta el momento seguimos registrando ataques a nuestros líderes”.

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