El pueblo indígena Yanacona llora con profundo dolor la muerte de una de sus figuras más importantes. Carmelina González Díaz, mayor sabedora de 69 años de edad, quien había sido dada por desaparecida desde el 11 de febrero de 2026 cuando participaba en un ejercicio cultural de alistamiento espiritual para el encuentro nacional de refrescamiento de varas, fue hallada sin vida en el cerro Broncazo, en jurisdicción del municipio de Rosas, en el sur del Cauca. El hallazgo fue reportado por INDEPAZ, organización que hace seguimiento a los crímenes contra líderes y defensores de derechos humanos en Colombia, y que catalogó el hecho como un grave golpe al pueblo Yanacona y a los procesos de defensa del territorio, la vida y la cultura en un contexto de violencia y disputa territorial por parte de grupos armados y de la criminalidad organizada.
Carmelina González Díaz no era simplemente una integrante más de su comunidad. Como mayor sabedora del pueblo Yanacona, era portadora de conocimientos ancestrales, guardiante de la memoria colectiva y referente espiritual y cultural de un pueblo que ha resistido siglos de adversidades sin renunciar a su identidad. Su participación en el ejercicio de alistamiento espiritual para el encuentro nacional de refrescamiento de varas, una ceremonia de profundo significado para la cosmogonía yanacona, hace aún más dolorosa su muerte, ocurrida precisamente en un momento en que cumplía con uno de los actos más sagrados de su tradición. Por ahora se desconocen los móviles y los autores del crimen, y las autoridades competentes deben iniciar una investigación urgente y exhaustiva para esclarecer las circunstancias de su desaparición y muerte.
El asesinato de Carmelina González Díaz se suma a una lista que no deja de crecer: líderes indígenas, mayores, sabedoras y defensores del territorio que pierden la vida en el Cauca en medio de un conflicto armado que no discrimina entre combatientes y guardianes de la cultura. INDEPAZ y las autoridades del pueblo Yanacona hicieron un llamado urgente al Estado colombiano para que investigue con rigor este crimen, garantice la protección de los mayores y sabedores de las comunidades indígenas y adopte medidas efectivas para frenar la violencia que azota los territorios del sur del Cauca. Hay luto en el pueblo Yanacona, y ese luto exige justicia.