El ministro del Interior, Armando Benedetti, admitió este viernes que la política de paz del gobierno colombiano “no ha salido bien”, en un contexto de negociaciones rotas o estancadas con la mayoría de los grupos armados y bandas narcotraficantes.
El gobierno apenas está en diálogos con dos de las cinco disidencias de la extinta guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que firmó la paz en 2016, y un frente poco numeroso del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
No logró avanzar en las negociaciones con el grueso del ELN, con el cartel del Clan del Golfo, ni el Estado Mayor Central, la mayor disidencia de las FARC que lidera “Iván Mordisco”, el criminal más buscado del país.
También insistió en la necesidad de que el Estado compre a los campesinos de la conflictiva región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela, sus cosechas de hoja de coca y así evitar que lleguen a manos de los grupos narcotraficantes que la procesan y exportan.
Bajo la bandera de una política de “paz total”, Petro llegó al poder en agosto de 2022 con el propósito de extinguir definitivamente el conflicto armado interno, que no terminó tras el desarme de las FARC.