Con la entrega de subsidios para el mejoramiento de 15 viviendas rurales en Tadó, el Gobierno nacional avanzó en la ejecución de la alianza público-comunitaria que permitirá realizar 3.200 mejoramientos de vivienda en el Chocó, en articulación con seis consejos comunitarios del departamento.
Los subsidios fueron entregados a hogares de la vereda El Carmelo, en zona rural de Tadó, afectados por la ola invernal de 2024, y hacen parte de una inversión superior a $100 mil millones destinada a este modelo de gestión comunitaria. En esta fase, se asignaron 15 resoluciones por $458 millones.
La ministra de Vivienda, Helga María Rivas Ardila, expresó: “Me siento afortunada de trabajar desde el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio con esta comunidad, que ha hecho sus propias viviendas y ahora recibe el apoyo del Gobierno del Cambio para mejorar sus condiciones de hábitat, reconociendo su cultura y las características de su territorio. En este gobierno valoramos este proceso, que integra la diversidad, el trabajo y las formas de vida de quienes habitamos este país’.
Las intervenciones respetan las características del territorio y las costumbres de las comunidades, incluyendo el mejoramiento de viviendas palafíticas, propias de zonas ribereñas y anfibias. Del total de mejoramientos previstos, 2.000 se ejecutarán en áreas rurales y el resto en zonas urbanas, abarcando las regiones del Atrato, Darién, Pacífico Sur y San Juan.
Manuel María Mosquera Sánchez, beneficiario, agricultor y minero de 63 años de edad, afirmó: “El invierno resultó muy duro acá: el colchoncito, las cositas que teníamos, todo eso lo mojó. Ahora siento alegría. Esperamos que sea ya la casita digna para uno. Mi mamá va a estar en mejores condiciones. Ya no tiene esos sustos, que cuando uno se acuesta y oye que está lloviendo, uno no duerme, porque piensa que ya el río se le va a montar acá. Yo sé que mejorando la casa, pues ya uno cambia más, porque ya uno lo que consigue lo tiene para otras cosas. Ya que ustedes tratan de arreglarle la casita a uno, uno sabe que tiene como más esperanza, ¿cierto?’.
Esta alianza público-comunitaria materializa la política de Nuestro Hábitat Biodiverso, que reconoce las distintas formas de habitar el territorio y fortalece la participación de las organizaciones comunitarias en la gestión de soluciones habitacionales.