La producción de pasifloras se consolida en Colombia como una de las apuestas estratégicas del sector agropecuario, por su dinamismo económico y por su impacto directo en la generación de ingresos rurales, así como en la seguridad alimentaria.
Frutas como la gulupa, el maracuyá, la granadilla y la curuba han logrado posicionarse en más de 30 mercados internacionales, incluyendo destinos estratégicos como la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá.
Hoy el país cuenta con más de 8.000 hectáreas sembradas de pasifloras y unos 25.000 productores, en su mayoría pequeños y medianos agricultores que dependen de esta actividad para su sustento.
En términos de comercio exterior, las pasifloras colombianas registran exportaciones que superan decenas de millones de dólares anuales, con crecimientos sostenidos impulsados por la calidad del producto, la demanda internacional de frutas exóticas y el cumplimiento de estrictos requisitos fitosanitarios.
La gulupa en particular se ha convertido en una de las principales frutas de exportación, con un alto valor agregado.
Mayor presencia en cinco departamentos
Este subsector agrícola genera miles de empleos directos e indirectos en zonas rurales y aporta significativamente a la diversificación de la canasta exportadora del país.
La cadena de pasifloras tiene fuerte presencia en departamentos como Antioquia, Cundinamarca, Boyacá, Huila y Valle del Cauca, donde las condiciones agroecológicas favorecen su producción.
En esas regiones el cultivo de pasifloras se ha convertido en una alternativa productiva clave para la sustitución de economías ilícitas y el fortalecimiento de la economía campesina.
El papel del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) ha sido fundamental en este proceso. Mediante su gestión se garantiza la sanidad vegetal, la vigilancia epidemiológica fitosanitaria y la certificación de exportaciones, pilares clave para mantener la confianza de los mercados internacionales.
Entre las acciones más relevantes se destacan:
• Registro de lugares de producción de pasifloras con destino a la exportación, asegurando el cumplimiento de estándares internacionales bajo el marco normativo de la Resolución ICA 824 de 2022.
• Seguimiento al monitoreo permanente de plagas y enfermedades, reduciendo riesgos fitosanitarios a través de la asistencia técnica que deben tener los lugares de producción de pasifloras.
• Expedición de certificados fitosanitarios de exportación, requisito indispensable para el acceso a mercados.
• Vigilancia y control de plaguicidas químicos de uso agrícola, garantizando que su aplicación se realice exclusivamente con los productos aprobados y registrados por el ICA, en las dosis, periodos de carencia y condiciones técnicas establecidas, con el fin de proteger la salud humana, el medio ambiente y la inocuidad de las pasifloras destinadas al consumo nacional e internacional.
• Promoción y adopción de buenas prácticas agrícolas (BPA) por parte de los productores, incluyendo el manejo integrado de plagas, el uso racional de insumos, la conservación de suelos, el manejo adecuado del agua y la aplicación de principios de sostenibilidad agroambiental, para mejorar la calidad de la producción, garantizado así la inocuidad de las pasifloras.