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Este es el historial criminal de los cabecillas terroristas que Gustavo Petro le ofreció a Trump: “Iván Mordisco”, “Pablito” y “Chiquito Malo”

Versiòn Infobae.

La presentación de los expedientes de alias Chiquito Malo, Pablito e Iván Mordisco como objetivos prioritarios en la lucha contra el crimen transnacional fue protagonista en la reunión entre Gustavo Petro y Donald Trump el 3 de febrero en la Casa Blanca.

Los tres líderes criminales encabezan la lista de amenazas para la seguridad regional. Su capacidad de expandir operaciones armadas permanece a pesar de los esfuerzos del Gobierno colombiano y la presión internacional.

Su influencia abarca zonas estratégicas como el acceso a la Amazonía, con presencia activa en Meta, Guaviare, Nariño, Putumayo y Cauca, donde el grupo controla siete frentes divididos en 24 estructuras.

Iván Mordisco rompió los acercamientos de diálogo con el Gobierno nacional en abril de 2024. La mesa instalada en octubre de 2023 se fracturó por disputas internas y fracasos en la política de paz total implementada por Gustavo Petro.

A sus 52 años, consolidó el liderazgo mediante disciplina y tácticas de guerra de selva, tras sumarse a la guerrilla a los 17 años. Con la muerte de alias el Mono Jojoy, ascendió en el Bloque Sur, transformando el movimiento de origen insurgente hacia un modelo mixto de rebelión y crimen organizado.

Informes de inteligencia citados por El Tiempo apuntan a que la organización bajo el mando de Mordisco controla rutas de narcotráfico, impone extorsiones y domina comunidades rurales, mientras el perfil austero y la experiencia clandestina del líder dificultan su captura.

Por su parte, el mando del ELN está representado por Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, alias Pablito, uno de los jefes con mayor historial dentro de esa estructura. Comandante del Frente de Guerra Oriental y del Frente Domingo Laín Sáenz, integra desde 2015 el Comando Central (Coce) y ejerce influencia en los departamentos de Arauca, Boyacá, Casanare y la frontera con Venezuela.

“Pablito” es considerado uno de los dirigentes más combativos del ELN y es buscado por circular roja de Interpol por delitos como secuestro agravado, homicidio agravado y hurto calificado. Fue capturado en 2008 y escapó en un traslado carcelario en 2009. Desde entonces, se refugia en Venezuela.

Las autoridades le atribuyen la coordinación de atentados como el perpetrado contra la Escuela de Cadetes General Santander en 2019 y su participación en crisis humanitarias como la del Catatumbo, factores que han afectado los intentos de paz.

Finalmente, Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, conocido como “Chiquito Malo”, encabeza el Clan del Golfo y tiene una orden de extradición a instancia de la Corte Distrital del Sur de Florida, por petición del gobierno de Estados Unidos. Las investigaciones, desde 2014, lo vinculan con la coordinación y financiamiento del tráfico de cocaína, gestionando rutas internacionales que conectan Colombia con Centroamérica, México y el mercado estadounidense.

En septiembre de 2015, Estados Unidos formalizó ante Colombia la petición de arresto y extradición de Ávila Villadiego por cargos de narcotráfico. Más adelante, la Corte Distrital del Este de Nueva York añadió acusaciones relacionadas.

Según información divulgada por El Tiempo, entre 2008 y 2022, la estructura dirigida por “Chiquito Malo” envió cargamentos de cocaína por mar a Guatemala, Honduras y México, con pagos en dólares a través de la red del ‘clan del Golfo’.

El proceso judicial también recoge una imputación en 2022 por el uso de menores en la comisión de delitos y subraya la necesidad de identificar a las víctimas para avanzar en la respuesta institucional. La organización se atribuye la producción y envío de cocaína desde la costa norte de Colombia, y su expansión internacional es clave para el sostenimiento del grupo.

Entretanto, el contexto de cooperación bilateral entre Colombia y Estados Unidos refleja resultados dispares en las mesas de diálogo con grupos armados. Las conversaciones con el Clan del Golfo continúan tras dos rondas en Catar. El proceso con el ELN está suspendido desde enero de 2025, mientras que las negociaciones con las disidencias de Mordisco se rompieron en 2024.

El embajador Daniel García-Peña, presente en el encuentro en Washington, explicó a El Tiempo que la colaboración con Estados Unidos se fortalecerá en las fronteras, con énfasis en la zona venezolana.

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