El arranque del verano ha estado marcado por una intensa ola de calor de cinco días de duración que ha dejado temperaturas más altas de lo normal en la mayor parte de España, alcanzando los 45 grados en algunos puntos. El día 23 fue el más cálido para un mes de junio en el conjunto del país desde, al menos, 1950, según los datos de la Aemet, lo que incrementa los riesgos para la salud. De hecho, entre el 21 y el 30 de junio, en España se han registrado 858 muertes atribuibles al calor, de acuerdo a las estimaciones del sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo), gestionado por el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III. De ese total, 513 eran mujeres y 345 eran hombres.
Por regiones, el impacto de la ola de calor ha sido especialmente notable en el centro y norte del país. Cataluña encabeza la lista con 197 muertes, seguida de Castilla y León con 96, y la Comunidad de Madrid, con 92. Estos datos, además, se añaden a los registrados el pasado mayo, mes en el que se contabilizaron 101 muertes asociadas al calor extremo, el mayor número para ese periodo desde que existen registros.
La Aemet, además, ya ha adelantado que “en los próximos días sobrevolarán España masas de aire muy cálidas”, por lo que no se descarta una nueva ola de calor a partir del fin de semana. En cualquier caso, las temperaturas diurnas y nocturnas serán “muy altas durante varios días”.
La mayoría de los fallecimientos vinculados al calor no se producen por golpes de calor, sino porque las altas temperaturas empeoran afecciones ya existentes, según señalan los especialistas. El calor extremo puede desestabilizar enfermedades previas, como las cardiovasculares o respiratorias, lo que incrementa el riesgo para quienes tienen condiciones de salud crónicas o son especialmente vulnerables.
Esta última ola de calor también ha afectado con intensidad a otros países europeos como Alemania, Reino Unido y Francia, donde se han alcanzado temperaturas inusualmente altas y se han batido récords históricos. Francia, en concreto, ha registrado un notable aumento en la mortalidad: el 23 de junio se contabilizaron 1.200 fallecimientos, cifra que ascendió a 1.400 diarios los días 24 y 25, coincidiendo con los días más calurosos desde que existen registros. Estas cifras superan la media habitual de 1.000 muertes diarias registrada en abril y mayo.