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El Resguardo Indígena de Jebalá recibe de la ANT 468 hectáreas donde se cultivarán maíz, frijol, papa, yuca, plátano y café

La Agencia Nacional de Tierras —ANT— continúa avanzando en la ampliación y formalización de territorios indígenas en el departamento del Cauca. En esta oportunidad, la entidad hizo entrega de 468 hectáreas correspondientes a 13 predios que pasan a integrar la primera ampliación del Resguardo Indígena de Jebalá, un proceso que beneficia a 93 familias del pueblo Nasa y que representa más de dos décadas de lucha comunitaria por la legalización y fortalecimiento del territorio ancestral.

“Estamos muy satisfechos con la entrega de 468 hectáreas y 13 predios que realizó la Agencia Nacional de Tierras. Fueron 26 años luchando por esta legalización, que hace parte de la primera ampliación del Resguardo Indígena de Jebalá y beneficia a 93 familias; así vamos mejorando un poco la tenencia de la tierra en el territorio”, expresó Adriano Yunda, gobernador del Cabildo, durante la entrega del acto administrativo de reconocimiento.

El Resguardo Indígena de Jebalá está ubicado en el departamento del Cauca, entre los municipios de Totoró y Cajibío, sobre el margen sur del río Piendamó y el margen norte del río Cofre. La comunidad está conformada por 2.126 habitantes agrupados en 513 familias pertenecientes al pueblo indígena Nasa, que en su gran mayoría conserva la lengua materna Nasa Yuwe.

El resguardo fue reconocido legalmente en diciembre de 1992, después de un largo proceso de recuperación de tierras liderado por la comunidad indígena. “Los mayores y los abuelos han luchado desde muchos años atrás. La legalización que hemos conseguido ha sido a través de la lucha. En 1976 iniciamos la recuperación de tierras y en 1985 se reconoció la autoridad tradicional del territorio Nasa de Jebalá; luego se realizó la constitución del resguardo con dos predios: Gentilandia y San Carlos”, recordó la autoridad indígena.

La ampliación del resguardo representa además una oportunidad para fortalecer el arraigo territorial de las nuevas generaciones. Gisela Camayo, joven lideresa indígena que actualmente ejerce como fiscal del Cabildo, destacó que “hemos venido trabajando de la mano con la Agencia Nacional de Tierras para la ampliación de nuestro resguardo. Para nosotros como jóvenes este es un gran logro, porque nos permite seguir en nuestro territorio, fortalecer la familia, el trabajo y nuestras economías propias, para no salir a las grandes ciudades”.

Por su parte, William Alexander Yunda, responsable sociocultural del Cabildo, aseguró que “la ampliación del resguardo es muy importante para la juventud y la niñez, porque permite avanzar en la educación, la cultura, la economía y la política”.

El joven líder resaltó además que en el territorio no existen cultivos de uso ilícito. “Hemos trabajado siempre desde la educación y en el marco de la legalidad, que es lo que nos han orientado los mayores para mantener la armonía y el equilibrio en el territorio”, afirmó. Asimismo, agregó que “seguiremos trabajando para continuar ese camino y, en ese sentido, la ampliación es muy importante porque hoy tenemos tierra legalizada”.

Diana Herrera, coordinadora de la ANT en Cauca, reconoció el trabajo conjunto adelantado entre las instituciones y las autoridades indígenas durante el proceso de ampliación del resguardo. “Se recorrieron uno a uno los predios, evidenciando que efectivamente estaban siendo trabajados por grupos organizados por la comunidad y el Cabildo para dinamizar los procesos productivos. Había grupos de ganadería, cafeteros y diferentes iniciativas de desarrollo económico trabajando activamente sobre estos territorios”, explicó.

Avances en la economía propia y la identidad cultural

Por las características del terreno y el clima, la comunidad desarrolla cultivos de maíz, frijol, papa, olluco, arracacha, yuca, chachafruto y plátano, con el propósito de fortalecer su soberanía alimentaria y la economía familiar. Aunque durante muchos años dependieron del cultivo de fique, tras la crisis fiquera de la década de 1980 iniciaron un proceso de diversificación productiva.

“Nosotros seguimos cultivando lo propio, pero a veces tenemos dificultades para comercializar por el mal estado de las vías y los problemas de transporte. También estamos produciendo café natural, orgánico y especial; vamos avanzando poco a poco en ese proceso de comercialización”, señaló el gobernador indígena.

En materia educativa, la comunidad también ha fortalecido procesos propios de formación. “Trabajamos con el Sistema de Educación Propia; nuestro colegio es bilingüe, allí se enseña el Nasa Yuwe y el español. Ya tenemos muchos profesionales en diferentes áreas y hemos ido mejorando como pueblo Nasa, pero sin olvidar nuestros usos, costumbres y, principalmente, nuestro idioma”, precisó Adriano Yunda.

El territorio cuenta además con cuatro sitios sagrados: el Alto de la Culebrera, la Chorrera, el Duende y la Laguna. “En el Alto, los mayores sabedores reciben la orientación espiritual para transformar las plantas y utilizar la medicina ancestral; el Duende representa el espíritu que guía el buen camino de la comunidad, mientras que la Laguna y la Chorrera son espacios destinados a los rituales de limpieza”, concluyó el gobernador indígena.

La Reforma Agraria continúa avanzando junto a las comunidades indígenas del Cauca, fortaleciendo la producción de alimentos, la economía familiar y la recuperación de la identidad cultural y territorial de los pueblos originarios.

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