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El expresidente Álvaro Uribe respondió si asistirá a la posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella: “Lo que pesa en mi alma”

Versiòn Infobae.

Álvaro Uribe dejó abierta su asistencia a la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella en Cali el 7 de agosto de 2026, desligando esa decisión de cualquier lectura política y ubicándola en un plano personal relacionado con su situación judicial. El expresidente afirmó que fue invitado por el propio jefe de Estado y que, aunque su partido será de gobierno, su presencia depende de una evaluación personal que no ha cerrado.

Separó la posesión del vínculo con el nuevo gobierno y, ante la pregunta sobre si viajará a Cali, insistió en que “lo de Cali yo lo sustraigo de la política, porque no tengo ninguna prevención”. Insistió en que su decisión no debe leerse como una señal contra De la Espriella ni el gobierno entrante.

Cuando los periodistas intentaron obtener una definición más concreta, Uribe evitó confirmarla: “No saquen conclusiones”. Explicó su situación personal: “Agradecimiento, ninguna prevención política. Lo único que tengo es consideración personal”.

Sobre su expediente judicial, dijo: “No se olvide que lo que pesa en mi alma, en mi alma, yo creo haberle servido honradamente a este país y todo este tema judicial pesa mucho en mi alma, Julio”.

Los periodistas identificaron esa referencia con su situación judicial “que está en casación en la Corte”, interpretación que Uribe no corrigió.

Durante la entrevista, Uribe pidió que no se asociara su eventual ausencia con una señal de ruptura. Solicitó mediación al periodista: “Usted me ayuda explicando esto. Le tengo que pedir ayuda”.

El presidente electo Abelardo de la Espriella confirmó que la ceremonia de investidura, prevista para el 7 de agosto en Cali, tendrá un costo “la mitad que la realizada cuatro años atrás”. Este evento, que se celebrará fuera de Bogotá, fue calificado como “un acto enfocado en la contención del gasto y en el beneficio económico para la región anfitriona”.

La elección de Cali responde a un doble propósito: “No es solo un gesto simbólico de descentralización”, sino también un intento de “generar un impacto económico para la región”, previendo la llegada de numerosos visitantes.

El presidente electo insistió en la austeridad de la jornada: “Esta es una posesión austera. Será una posesión sencilla, pero llena de patriotismo, pasión y amor por esta patria bendita”. Además, defendió la reducción del gasto y aclaró que muchos contratos fueron gestionados por el gobierno anterior: “La posesión saldrá 50% más económica. Si por mí fuera, tampoco me gastaría esa plata, pero son contratos que hace el gobierno saliente. Yo no he llegado al Gobierno, no puedo contratar nada”.

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