El Ejército de Liberación Nacional (ELN) finalmente rechazó que el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella adoptara una postura de confrontación contra los grupos armados ilegales, que consiste en que los miembros de estas estructuras armadas únicamente tienen la opción de entregarse incondicionalmente a la justicia ordinaria o enfrentar la fuerza del Estado.
Así mismo, el dirigente guerrillero cuestionó la política de seguridad anunciada por De la Espriella y dijo que la organización está preparada para resistir una ofensiva. “El ELN en este momento ha cerrado todas las puertas, todas las posibilidades de un diálogo y plantea una guerra abierta y nos plantea un sometimiento, como si con eso nos fuera a amedrantar (…) El ELN está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias”, sostuvo.
Alias Fabio recalcó que, tras dos meses de la administración de Abelardo de la Espriella, no ha muerto ningún comandante de la guerrilla. Igualmente, señaló que el grupo respondería con “tecnología, inteligencia y audacia” si el Ejecutivo persiste en una confrontación militar, pero reiteró que considera posible un diálogo.
A su vez, el comandante negó que el ELN reclute a menores de edad y lanzó acusaciones contra funcionarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en el departamento de Arauca. “Un funcionario (del Icbf) se presta como contacto para que los muchachos menores de edad que salen, que los entregan, salen comprometidos, le ofrecen plata y queda bienestar familiar como el contacto para que sigan pasando la información”, denunció. Por el momento, la entidad nacional no ha emitido ningún pronunciamiento al respecto.
Sobre el proceso de paz durante el gobierno del expresidente Gustavo Petro, alias Fabio sostuvo que no hubo voluntad política para consolidar una negociación. Acusó a esa administración de haber intentado forzar al ELN a entregar las armas y de catalogar a la guerrilla como una organización ligada al narcotráfico.
“No hubo voluntad política del Gobierno pasado. Se equivocó de cacho a rabo. Se llenó de odio porque no le obedecimos que entregáramos las armas, desmovilizáramos la guerrilla y nos sometiéramos a lo que dice la oligarquía”, afirmó. Según su versión, los contactos con negociadores y emisarios no lograron definir un punto de partida para avanzar hacia acuerdos.