Trump, nacido en Nueva York, no acudió a la ceremonia, una decisión inusual en el caso de un presidente estadounidense. En su lugar, el líder republicano ha elegido acudir al acto celebrado en el Pentágono, en el estado de Virginia, donde el 11 de septiembre impactó un tercer avión en el que murieron 184 personas.
Un cuarto avión cayó en un campo abierto en el estado de Pensilvania debido a la revuelta de los pasajeros, que evitaron que volara hacia Washington, donde tenía como objetivo previsiblemente la Casa Blanca o el Capitolio.
25 años después, las familias de las víctimas se congregaron alrededor del Memorial, y entre el público muchas de ellas levantaban fotografías de sus seres queridos que perdieron la vida aquel 11 de septiembre.
A las 8:46, momento en el que impactó el primer avión contra la torre norte, y después de que un coro entonase el himno de Estados Unidos, comenzó el acto de manera oficial, en el que se mencionan los nombres de los fallecidos y se guardan varios minutos de silencio, reservado a los familiares y a cargos institucionales.
Aparte de esta ceremonia, el Oculus proyectará, como todos los años, dos columnas de luz natural en el suelo precisamente el 11 de septiembre, brevemente, en torno a las 10:30 de la mañana, y por la noche se encenderán dos potentes haces de luz artificial hacia el cielo, visibles desde todos los rincones.
Aparte de las víctimas del propio atentado, que incluye a los tripulantes de los aviones, trabajadores de las torres, personal de emergencias como bomberos y transeúntes, miles de personas más han fallecido a consecuencia de enfermedades relacionadas con la contaminación que provocaron los residuos.
También se conmemora en este acto a los fallecidos en el ataque al World Trade Center de 1993.