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Colombia le apuesta al mercado de los Combustibles Sostenibles de Aviación (SAF) como una nueva plataforma para atraer inversión productiva y posicionarse en una cadena global con alto potencial de crecimiento.
Esa proyección está respaldada por capacidades agroindustriales, energéticas y logísticas que el país busca convertir en una nueva fuente de exportaciones e inversión extranjera.
»’El mercado de los combustibles sostenibles de aviación abre una nueva oportunidad para atraer inversión de largo plazo hacia Colombia. El país reúne capacidades agrícolas, energéticas, industriales y logísticas que ofrecen condiciones competitivas para el establecimiento de nuevos proyectos de SAF»’, afirmó Carmen Caballero, presidenta de ProColombia.
La funcionaria agregó que »’desde ProColombia trabajamos para conectar esas capacidades con empresas que buscan expandir sus operaciones y participar en una cadena global de suministro que seguirá creciendo en los próximos años»’.
La hoja de ruta responde a que aerolíneas, fabricantes de aeronaves y gobiernos aceleran sus compromisos para reducir las emisiones del transporte aéreo, lo que impulsa la demanda por nuevos proveedores capaces de abastecer un mercado que requerirá una expansión significativa de la oferta durante las próximas décadas.
Colombia conecta 26 países desde El Dorado
Durante 2025, los aeropuertos internacionales del país movilizaron 56,6 millones de pasajeros y cerca de 998.000 toneladas de carga, mientras la red aérea alcanzó 450 rutas directas hacia más de 26 países en tres continentes.
El Aeropuerto Internacional El Dorado continúa siendo el principal terminal de carga aérea de América Latina, según datos de la Aeronáutica Civil y OAG citados en la Hoja de Ruta para SAF.
Esa conectividad se combina con una disponibilidad de insumos que distingue al país en la región. Colombia produce aceite de palma y caña de azúcar, además de contar con residuos agrícolas, forestales y aceites de cocina usados que pueden emplearse en distintas rutas tecnológicas para fabricar SAF.
A ello se suman 42,9 millones de hectáreas con potencial de crecimiento agrícola, equivalentes al 37,6% del territorio continental, sin intervenir bosques ni áreas de alto valor de conservación.
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Un estudio de MIT, Airbus y LATAM estima que, con un incremento del 20% en la producción de palma de aceite y caña de azúcar, Colombia podría alcanzar cerca de 250 millones de litros de SAF al año, una capacidad superior a la estimada para México, Chile, Perú y Ecuador.
En 2024, Ecopetrol ya había marcado un hito para la industria nacional al producir en la Refinería de Cartagena el primer lote industrial de SAF mediante coprocesamiento de aceite de palma y aceite de cocina usado.
Siete países se suman a un corredor regional de SAF
La cooperación internacional también avanza. En abril de 2026, la Aeronáutica Civil lideró la firma de cartas de intención con Chile, Perú, Bolivia, Panamá, Costa Rica, Aruba y Curazao para promover un corredor regional que facilite la producción, comercialización y uso de estos combustibles.
En paralelo, avanzan iniciativas regulatorias orientadas a consolidar el mercado interno. El Proyecto de Ley 439 de 2024 busca incentivar la producción y el consumo de SAF en el país, mientras se define un reglamento técnico que fijará los estándares de calidad del combustible.
Ambos elementos buscan dar mayor seguridad jurídica y facilitar nuevas inversiones en el sector, según la hoja de ruta liderada por la autoridad aeronáutica.
La apuesta por el SAF trasciende la producción de un nuevo combustible. Representa la posibilidad de incorporar a Colombia en una cadena global de valor que demandará inversiones, innovación tecnológica y nuevos proveedores durante las próximas décadas.
MARÍA CAMILA MONSALVE MARTÍNEZ
PORTAFOLIO