La Arquidiócesis de Popayán expresó su profunda preocupación y condena ante los recientes hechos de violencia que continúan afectando a las comunidades del Cauca y, de manera especial, ante lo ocurrido en zona rural de Cajibío, donde fueron encontrados artefactos explosivos en un entorno educativo frecuentado por niños y niñas. La institución eclesial fue categórica en su pronunciamiento al señalar que la vida es sagrada y debe estar por encima de cualquier confrontación armada, y que ninguna causa puede justificar que niños, docentes, familias campesinas y comunidades queden expuestos a los riesgos de la violencia. La Iglesia Católica hizo un llamado urgente a todos los actores armados para que respeten la vida, protejan a la población civil y mantengan los espacios educativos completamente al margen de toda acción relacionada con el conflicto.
La Arquidiócesis expresó su solidaridad con las comunidades de Cajibío y con todas las poblaciones del Cauca que hoy viven entre el miedo y la incertidumbre ante la escalada de violencia que azota al departamento, recordando las palabras del Evangelio de Mateo: Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. La institución reafirmó su compromiso de seguir acompañando a sus comunidades y promoviendo caminos de diálogo, reconciliación y encuentro en medio de la crisis humanitaria que padece el Cauca, con el deseo ferviente de que ningún niño del departamento tenga que aprender rodeado de miedo y de que las aulas sigan siendo lo que siempre debieron ser: lugares para sembrar conocimiento, esperanza y vida, y no escenarios de guerra.