Versiòn Infobae.
La investigación sobre el accidente del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) en Puerto Leguízamo, Putumayo, que ocurrió el 23 de marzo de 2026 y dejó 69 muertos y 57 sobrevivientes, concluyó que el siniestro estuvo asociado a una falla humana, exceso de peso en la aeronave y las condiciones de la pista, según el informe final citado por La FM.
La aeronave permaneció en el aire durante 36 segundos y cayó a más de dos kilómetros del punto de despegue. El informe también indicó que el piloto alcanzó a advertir a los pasajeros sobre el inminente impacto.
El avión cayó minutos después de despegar de Puerto Leguízamo
A las 9:50 a. m. del lunes 23 de marzo de 2026, habitantes de Puerto Leguízamo escucharon un estruendo y vieron una columna de humo negro cerca del aeropuerto de Caucayá. El Hércules C-130 cubría la ruta entre Puerto Leguízamo y Puerto Asís y transportaba soldados del Ejército Nacional.
Uno de los primeros testimonios recogidos tras el accidente describió la llegada de los pobladores al lugar para auxiliar a los militares heridos. “Amigos, estamos acá por esas finquitas, cayó el avión y estamos recogiendo a todos los heridos. Han salido aproximadamente de 10 a 15 heridos. Los hemos montado en el carro de la Policía y la gente del pueblo está ayudando a llevarlos en las motos”, relató un testigo, según La FM.
El hombre agregó que les ofreció ayuda inmediata: “Hermano, móntese, móntese, yo los auxilio, hágale, yo los llevo para el hospital”, recordó en declaraciones recogidas por el medio.
Dos horas después del accidente, el general Silva confirmó que en la aeronave viajaban 114 pasajeros y 11 tripulantes. “Estaba cubriendo la ruta Puerto Leguízamo-Puerto Asís, transportando soldados de nuestro Ejército Nacional. Tenemos 114 pasajeros a bordo y once tripulantes. En este momento sabemos que hay 48 heridos que ya han sido rescatados. Es una cifra preliminar”, afirmó.
Los sobrevivientes describieron ruidos extraños durante los segundos previos a la caída, seguidos por el impacto y el incendio. El soldado Mauro Peñaranda relató: “Cuando iba cayendo se escuchó un ruido raro. Nos agarramos de donde pudimos y pidiéndole a Dios”.