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Xi Jinping llega a EE.UU.: el «príncipe» que lo perdió todo antes de convertirse en el líder más poderoso de China

El presidente de China, Xi Jinping, llegó a Washington en la que es su primera visita de Estado a EE.UU. en 11 años.

Pero su primer contacto con ese país se dio mucho antes de que se convirtiera en el líder más poderoso de China en generaciones.

Cuatro décadas atrás, Xi era un funcionario de un condado del norte de China y visitó el Medio Oeste de Estados Unidos durante un viaje de estudios.

En aquel entonces pasó varios días en Iowa aprendiendo sobre agricultura, visitando granjas y alojándose con una familia local.

Los medios estatales chinos destacaron su estancia en aquel hogar y su amistad con Terry Branstad, por entonces gobernador de Iowa y posteriormente embajador de Washington en China durante la presidencia de Donald Trump, para destacar los vínculos personales de Xi con Estados Unidos.

Hoy, la relación entre Estados Unidos y China poco tiene que ver con la de entonces. Ahora está marcada por la competencia entre ambas naciones por la influencia global, los aranceles recíprocos, los controles tecnológicos y la rivalidad militar.

Además, a sus 73 años, Xi ya no es un funcionario de bajo rango. En sus casi 14 años al frente de China, ha transformado al Partido Comunista y el papel de este país en el mundo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este miércoles personalmente a su homólogo chino, Xi Jinping, en la Base Conjunta Andrews, en las afueras de Washington, al comienzo de la primera visita de Estado de un mandatario chino a la Casa Blanca en más de una década. El gesto abrió una agenda de tres días destinada a mantener el diálogo entre las dos principales potencias económicas y militares, pese a sus diferencias en comercio, tecnología y política internacional.

El despliegue protocolar busca acompañar una relación que atraviesa una etapa de relativa distensión comercial, pero que mantiene varios conflictos abiertos. Washington y Beijing han utilizado durante los últimos meses distintos mecanismos de negociación para evitar una nueva escalada arancelaria, mientras persisten desacuerdos sobre minerales estratégicos, controles tecnológicos y el acceso a componentes vinculados con industrias de alta tecnología.

Uno de los asuntos que estará sobre la mesa será la continuidad de la tregua comercial entre ambos países. El objetivo es evitar que las disputas por aranceles y restricciones comerciales vuelvan a afectar las relaciones económicas bilaterales.

La inteligencia artificial ocupará también un lugar relevante. Estados Unidos y China compiten por el liderazgo en el desarrollo de sistemas avanzados y mantienen restricciones sobre tecnologías consideradas estratégicas. Washington ha aplicado medidas destinadas a reforzar su producción interna de semiconductores y limitar determinados riesgos asociados a la dependencia tecnológica.

Antes de la llegada de Xi, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, defendió la necesidad de mantener abierto el contacto entre ambos Gobiernos pese a sus diferencias. Según la declaración recogida para la visita, Washington y Beijing tienen “la obligación de interactuar y hablar al más alto nivel”.

La visita terminará el viernes. Trump y Melania compartirán un encuentro privado con Xi y Peng en la Casa Blanca antes de trasladarse junto a ellos a los Archivos Nacionales, donde se encuentran documentos históricos fundamentales de Estados Unidos. El programa forma parte de los actos oficiales preparados para la visita y coincide con las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia estadounidense.

El encuentro de esta semana representa, por ello, el principal contacto presencial entre ambos gobiernos dentro de esta nueva etapa de negociaciones.

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