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Monumentos de Popayán bajo amenaza: hurtos, vandalismo y un plan de recuperación para proteger el patrimonio de la Ciudad Blanca

Los monumentos y bienes patrimoniales del centro histórico de Popayán atraviesan una situación crítica que encendió las alarmas de las autoridades municipales y de la ciudadanía. El caso más reciente y alarmante fue el ataque contra el monumento a Carlos Albán, la escultura de bronce ubicada en el parque homónimo del barrio Bolívar, que fue agredida con una segueta en un intento de robar partes de su estructura para comercializarlas como chatarra. Ante el riesgo de pérdida irreversible de esta obra, la Alcaldía de Popayán, el Cuerpo de Bomberos y la Policía Nacional tomaron la decisión de desmontar y retirar preventivamente la escultura para someterla a un proceso de restauración y garantizar su posterior reubicación en condiciones adecuadas de seguridad y preservación.

A esa situación se sumaron actos de vandalismo en el centro histórico, con pintadas y grafitis en fachadas patrimoniales que incluyeron la iglesia de El Carmen, uno de los íconos arquitectónicos más representativos de la Ciudad Blanca. Como respuesta inmediata, grupos de la Policía Metropolitana y ciudadanos comprometidos con el patrimonio de Popayán realizaron jornadas de limpieza y pintura para recuperar el estado de los muros afectados, en una demostración de que cuando la institucionalidad y la comunidad actúan juntas los resultados son posibles. Sin embargo, estos hechos dejan en evidencia la necesidad de reforzar de manera permanente la vigilancia sobre los bienes patrimoniales del centro histórico, uno de los conjuntos arquitectónicos coloniales más importantes y mejor conservados de Colombia.

Ante este panorama, la Alcaldía de Popayán presentó una iniciativa para adecuar y reubicar monumentos clave de la ciudad en condiciones que garanticen su preservación y su valoración por parte de la ciudadanía y los visitantes. Entre los proyectos más destacados figura el traslado de la estatua de Sebastián de Belalcázar a la Plazoleta de San Francisco y la ubicación de un homenaje al Cacique Payán en las faldas del Morro de Tulcán, con mejores condiciones de preservación y acceso para la comunidad. La protección del patrimonio histórico y cultural de Popayán no es solo una responsabilidad de la administración municipal: es un compromiso colectivo de todos los payaneses con la memoria, la identidad y el legado que esta ciudad tiene la obligación de entregarle intacto a las generaciones que vienen.

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