Con el respaldo de más de 150 años de historia dedicados a la excelencia académica y a la formación de profesionales comprometidos, la Facultad de Ingeniería Civil ha demostrado que el conocimiento adquiere una dimensión aún más profunda cuando trasciende las aulas de clase. En esta coyuntura, la Alma Mater no sólo pone a disposición su rigor técnico, experiencia e infraestructura, sino también la sensibilidad humana de sus equipos para acompañar a las comunidades e instituciones públicas y privadas que hoy requieren respuestas oportunas y orientación especializada para afrontar la emergencia nacional resultado del terremoto que nos afectó como país.
Desde los primeros días posteriores al evento telúrico, la Universidad comenzó a recibir solicitudes de asistencia técnica desde diferentes sectores del suroccidente colombiano —incluyendo municipios como Buenaventura y Cali—, así como de organismos encargados de la gestión del riesgo. Ante este panorama, la Facultad organizó rápidamente sus capacidades para priorizar aquellos territorios donde su aporte pudiera ser más efectivo. Como enfatiza el decano Juan Carlos Casas, este despliegue responde a la misión esencial de la educación pública: “De esta manera la Facultad se articula en una forma de donar el conocimiento, es una forma de estar atentos a la sociedad, a la comunidad, pues nos debemos a ella por ser institución pública, y aquí no tenemos que escatimar esfuerzos ni reservas, tenemos que brindarnos totalmente”.
Este compromiso también llevó a profesores del Departamento de Estructuras hasta Cali y Buenaventura, donde realizaron inspecciones acompañadas por las autoridades locales y profesionales de la región, entre ellos egresados de nuestra casa de estudios. Aunque estas comisiones han regresado temporalmente a Popayán para consolidar los informes técnicos correspondientes, las solicitudes de acompañamiento continúan llegando a la institución, evidenciando la necesidad que tienen las comunidades de contar con un respaldo técnico confiable para superar los efectos de la crisis.
A la par con la labor social, este trabajo en el territorio ha constituido una experiencia formativa e investigativa de alto valor para estudiantes y profesores, al posibilitar el análisis directo de los sistemas estructurales ante eventos sísmicos reales y contrastar la teoría académica con las complejidades de la práctica. En palabras del profesor Ortega, esta dinámica “muestra de una manera muy clara el papel que puede cumplir la Universidad en momentos de emergencia: poner sus conocimientos y capacidades al servicio de la comunidad, mientras genera al mismo tiempo experiencias de aprendizaje e investigación para profesores y estudiantes”.
Queda claro entonces que en tiempos de adversidad, el saber construido durante más de siglo y medio se convierte en esperanza, seguridad y capacidad de reconstrucción para los territorios y sus habitantes, convirtiéndose además en un abrazo colectivo con el que le decimos a las personas que lo perdieron todo “aquí estamos”. Por ello, la Facultad de Ingeniería Civil continúa organizando sus equipos para llegar a las zonas que requieren su orientación, convencida, como lo expresa el decano Juan Carlos Casas, de que frente al llamado de la sociedad “tenemos que brindarnos totalmente”. Porque cuando la ciencia se abraza con el corazón de los territorios, la ingeniería deja de ser solo técnica para convertirse en la fuerza que protege la vida, devuelve la tranquilidad y sostiene la esperanza de las y los colombianos damnificados.