Una inundación repentina que golpeó Nepal y el territorio fronterizo de Tíbet a primera hora de este miércoles ha dejado más de 350 muertos, además de 910 desaparecidos, entre los que figuran numerosos extranjeros provenientes de 28 países.
La información la suministró la policía nepalí, que indicó que las 359 víctimas se registraron en varios distritos situados al norte, oeste y suroeste de Katmandú, la capital del país asiático, entre ellos Rasuwa, Nuwakot, Dhading, Chitwan, Gorkha, Tanahun y Nawalpur.
Otros funcionarios locales que hablaron con la BBC advirtieron que el balance de víctimas puede ser muy superior, pues la magnitud de los daños «ha superado todo lo imaginable».
Desde la Junta Nacional de Turismo de Nepal informaron que la mayoría de los desaparecidos se encontraba en las inmediaciones de Kailash Mansarovar, un monte de la cordillera del Himalaya ubicado en el Tíbet, territorio controlado por China, que es considerado sagrado por hindúes, budistas y otras confesiones religiosas, y donde esta semana está prevista la celebración de un festival.
La Autoridad Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres de Nepal (NDRRMA, por sus siglas en inglés), informó que se han recuperado 165 cuerpos de las zonas afectadas por las inundaciones y que están procediendo a las labores de identificación.
Decenas de miles de turistas recorren cada año esta ruta y la afluencia era especialmente elevada por las celebraciones religiosas y la luna llena, considerada auspiciosa por muchos peregrinos.
La magnitud del desastre
«La cifra se está actualizando a medida que siguen llegando informes de los operadores turísticos que organizan viajes al Tíbet y participan en las operaciones de rescate», afirmó Hikmat Singh Ayer, director ejecutivo interino de la junta.
El ejército nepalí, entre tanto, señaló que ha rescatado a 144 personas mediante el uso de helicópteros en distintas zonas del país.
«Es difícil evaluar los daños en este momento, pero es posible que tanto los daños como el número de víctimas sean considerables», le dijo a la agencia EFE Rajaram Basnet, portavoz del ejército.
La policía también movilizó equipos caninos y drones.
El ejército nepalí ha desplegado 2.000 efectivos para operaciones de búsqueda y rescate por tierra y aire en las zonas afectadas por las inundaciones.
Imágenes llegadas del lugar de la catástrofe muestran a personas huyendo de las aguas, que arrasaban casas y puentes. En otras, se observa cómo una ola de lodo y fango cubre un puesto de control en el lado chino de la frontera.
Las autoridades no solo ignoran el paradero de cientos de peregrinos y turistas extranjeros, sino también el de unos 60 empleados del proyecto hidroeléctrico Langtang Khola, que está en construcción, según reportaron los medios estatales nepalíes. Parte de estos empleados fueron rescatados con vida.
El norteño distrito de Rasuwa alberga varios proyectos hidroeléctricos que buscan aprovechar la fuerza de sus caudalosos ríos para producir energía eléctrica.
También permanecen desaparecidos más de 80 integrantes de fuerzas de seguridad de Nepal, entre militares y policías, según la oficina del primer ministro.