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Campaña de Abelardo de la Espriella denuncia quema de publicidad política en Caloto, Cauca

El movimiento ciudadano Defensores de la Patria denunció ante la opinión pública nacional e internacional la quema y retiro de pasacalles y piezas de publicidad de la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella en el municipio de Caloto, al norte del departamento del Cauca.

Según el comunicado emitido por la organización política, los hechos ocurrieron durante la madrugada y representan, a su juicio, un acto de intimidación política en medio de la recta final del proceso electoral. La campaña señaló que la destrucción de propaganda política constituye una agresión contra la libertad de participación y el derecho de los ciudadanos a expresar públicamente sus preferencias electorales.

Defensores de la Patria afirmó que estos hechos no deben ser normalizados ni interpretados como situaciones aisladas, advirtiendo sobre presuntas dificultades para ejercer actividades políticas en algunas regiones del país. No obstante, el movimiento aclaró que rechaza cualquier señalamiento o estigmatización contra comunidades, pueblos o grupos étnicos.

En el pronunciamiento, la organización responsabilizó al Gobierno Nacional y al Ministerio de Defensa de garantizar condiciones de seguridad y participación democrática para todos los candidatos, movimientos y simpatizantes en el territorio colombiano. Asimismo, aseguró que en otras regiones del país también se han presentado amenazas, actos de vandalismo y agresiones contra integrantes de la campaña.

La campaña presidencial de Abelardo de la Espriella solicitó a la Fiscalía General de la Nación, Procuraduría General, Defensoría del Pueblo, Policía Nacional y demás autoridades competentes investigar de manera inmediata lo ocurrido en Caloto e identificar a los responsables de estos hechos.

El Comunicado dice: El movimiento ciudadano Defensores de la Patria denunciòaante la opinión pública nacional e internacional los hechos ocurridos durante la madrugada de hoy en Caloto, Cauca, donde fueron retirados y quemados pasacalles y piezas de publicidad de la campaña presidencial de Abelardo De La Espriella.

Estos actos de intimidación política no pueden ser normalizados ni tratados como simples hechos aislados. En plena recta final electoral, la destrucción de propaganda de una campaña presidencial constituye una agresión directa contra la libertad política, la participación ciudadana y el derecho de los colombianos a expresar públicamente sus preferencias electorales. Desde Defensores de la Patria rechazamos cualquier intento de señalar o estigmatizar comunidades. El problema no es un pueblo, una etnia ni una región. El problema es la ausencia de garantías, el abandono institucional y la incapacidad del Gobierno Nacional para proteger el ejercicio democrático en territorios donde la intimidación pretende reemplazar el debate libre. El Gobierno de Gustavo Petro y el Ministerio de Defensa tienen la obligación constitucional de garantizar que todos los candidatos, movimientos, coordinadores, voluntarios y ciudadanos puedan participar en el proceso electoral sin amenazas, sin ataques y sin miedo. No basta con decir que hay garantías: hay que demostrarlo en el territorio.Lo ocurrido en Caloto se suma a otros hechos de violencia, amenazas y agresiones contra miembros de esta campaña en distintas regiones del país. Ya asesinaron a dos coordinadores de Defensores de la Patria en el Meta. Han amenazado a los líderes territoriales. Han vandalizado publicidad. Ahora queman piezas de campaña en el Cauca. ¿Qué más tiene que pasar para que el Estado actúe con contundencia? Exigimos a la Fiscalía General de la Nación, a la Procuraduría General de la Nación, a la Defensoría del Pueblo, al Ministerio de Defensa, a la Policía Nacional, a las autoridades electorales y a los organismos competentes investigar de inmediato estos hechos, identificar a los responsables y garantizar la protección de nuestros coordinadores, voluntarios y simpatizantes en el Cauca y en todo el país. También solicitamos a la comunidad internacional, a las misiones de observación electoral y a los organismos defensores de derechos humanos poner sus ojos sobre Colombia. Una elección no puede desarrollarse bajo amenazas, vandalismo, intimidación territorial ni violencia política. A quienes creen que quemando una valla, bajando un pasacalle o sembrando miedo van a detener esta causa, les respondemos con claridad: están equivocados. Cada ataque confirma que el pueblo despertó y que el país quiere votar libremente. Defensores de la Patria continuará en el territorio, acompañando a sus líderes, protegiendo a sus voluntarios y defendiendo el derecho de los colombianos a elegir sin miedo. No van a apagar con fuego la voluntad de un pueblo que ya decidió cambiar el rumbo de Colombia.

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