A pesar de la afirmación que hizo recientemente el presidente de la República Gustavo Petro en el sentido que en buena parte de la nación existe seguridad, y que eso es gracias a este gobierno, la realidad es diferente, porque cada día crece la percepción de inseguridad, zozobra y miedo, principalmente en esta zona del sur – occidente del país, donde la violencia no da tregua. Con relación al panorama que registra el departamento del Cauca, se puede considerar que es una situación crítica, debido a las constantes acciones de grupos alzados en armas en medio de la población civil.
Al deterioro del orden público por cuenta del conflicto armado, se suman otros hechos como, asesinatos múltiples, asaltos en las vías, robos a establecimientos educativos, extorsiones y amenazas a comerciantes y la restricción para la movilidad hacia las zonas de injerencia de los grupos armados al margen de la ley. En éstas áreas le exigen a la gente un carnet para poder entrar y salir de ciertas zonas, principalmente en el sur del departamento del Cauca y Macizo colombiano.
Por aire y tierra, las autoridades militares y de policía tratan de contener a oleada violenta que se da, en momentos en que circula un escrito a nombre de las disidencias de las farc, según el cual se habría ordenado a todas las unidades cesar acciones hasta el próximo 10 de junio.
La tranquilidad en varios sectores del departamento del Caca se volvió a alterar en las últimas horas debido a combates que se desataron entre fuerza pública y grupos alzados en armas, luego que las fuerzas regulares del Estado contactaron a disidentes de las farc, que al parecer avanzaban para ejecutar nuevos atentados terroristas.
Las confrontaciones armadas se registraron en el municipio de Suárez, que se constituye en uno de los territorios más golpeados por el conflicto armado y en zona rural del municipio de Balboa. Las autoridades militares y de policía siguen en estado de máxima alerta ante la delicada situación de orden público que sigue registrando la región.