En menos de 10 horas, el departamento del Cauca volvió a ser epicentro de la violencia tras registrarse dos masacres en los municipios de Guachené y Suárez, hechos que dejaron un saldo de siete personas muertas. Entre las víctimas se encuentran cuatro jóvenes que habían sido secuestrados en zona rural del municipio de Jamundí, al sur del Valle del Cauca, y posteriormente asesinados.
El primer caso se presentó en la vereda La Cabaña, sector conocido como el 5 y 6 del municipio de Guachené, donde tres jóvenes fueron asesinados en circunstancias que son materia de investigación. Versiones preliminares indican que el hecho estaría relacionado con acciones de grupos armados ilegales, entre ellos disidencias de las Farc que delinquen en esta zona del norte del departamento.
Horas más tarde se confirmó el asesinato de los cuatro jóvenes secuestrados por integrantes del frente Jaime Martínez de las disidencias de las Farc en zona rural de Jamundí, específicamente en los sectores de Villa Paz y Quinamayó. Las víctimas Juan Camilo Viáfara y Juan Felipe Zapata fueron halladas sin vida en el sector de El Amparo, mientras que posteriormente los otros dos jóvenes fueron encontrados muertos en el sector de Robles, jurisdicción del municipio de Suárez, norte del Cauca.
Estos hechos han generado profunda preocupación en la región, especialmente porque se registran pese a las alertas tempranas emitidas por la Defensoría del Pueblo sobre el riesgo de violencia en el norte del Cauca. La comunidad cuestiona la falta de acciones contundentes por parte de las autoridades locales y regionales para prevenir este tipo de crímenes que siguen incrementando la crisis de seguridad en el departamento.