La situación de orden público en el departamento del Cauca continúa deteriorándose, luego de que comunidades campesinas e indígenas denunciaran un aumento de los enfrentamientos entre el Ejército Nacional y grupos armados ilegales en diferentes zonas del territorio, especialmente en el Cañón del Micay, donde persisten operaciones militares y confrontaciones que mantienen en alerta a la población civil.
De acuerdo con líderes sociales del municipio de Argelia, desde la noche del jueves 9 de abril se registran intensos combates entre tropas del Ejército y presuntos integrantes del frente Carlos Patiño de las disidencias de las FARC en el corregimiento de El Plateado, en sectores como Bello Horizonte y El Filo. La intensidad de los enfrentamientos ha provocado temor entre los habitantes, generando el desplazamiento de varias familias hacia zonas más seguras como el casco urbano de El Plateado y la cabecera municipal. Periodistas locales reportaron además que, hasta el momento, se contabilizan ocho soldados heridos, cinco de ellos tras caer en un campo minado.
La crisis también se extiende al norte del Cauca, donde en el municipio de Miranda comunidades indígenas denunciaron hostigamientos en la mañana del viernes 10 de abril, en inmediaciones del sector Tierra Colorada, vereda El Progreso, donde se escucharon ráfagas de fusil y explosiones. El Consejo Regional Indígena del Cauca alertó sobre la presencia de la fuerza pública y del frente Dagoberto Ramos en veredas como Caraqueño, La Unión y Campo Alegre, aumentando el riesgo para las comunidades. Ante este panorama, organizaciones sociales exigieron el cese inmediato de las acciones armadas y pidieron a la población seguir las orientaciones de las autoridades ancestrales y la guardia indígena Kiwe Thegnas.