El municipio de Morales, en la zona centro del Cauca, vivió la Semana Santa en relativa calma y con poca afluencia de visitantes, en comparación con años anteriores. Sin embargo, un hecho marcó el desarrollo de las tradicionales actividades religiosas: según líderes comunitarios y feligreses, la administración municipal no habría brindado apoyo a la organización de los actos litúrgicos y procesiones de la Semana Mayor.
De acuerdo con versiones recogidas en el municipio, el único acompañamiento institucional fue la presencia de reguladores de tránsito, mientras que se notó la ausencia de funcionarios y el limitado respaldo de entidades locales. Esta situación generó preocupación entre los asistentes, ya que las procesiones nocturnas se realizaron sin el acompañamiento visible de organismos de socorro o apoyo logístico que garantizara mayor seguridad y orden durante los recorridos.
Uno de los aspectos más criticados fue el comportamiento de algunos motociclistas, quienes habrían irrumpido en medio de las procesiones, provocando desorden y poniendo en riesgo a los participantes. La comunidad señaló que faltó control efectivo para evitar este tipo de situaciones, lo que afectó el ambiente de respeto y solemnidad propio de esta época religiosa.
Finalmente, varios habitantes manifestaron que esta Semana Santa dejó una sensación amarga, al evidenciarse lo que consideran una pérdida de valores religiosos y culturales, además del debilitamiento de una tradición que por décadas ha sido parte fundamental de la identidad del municipio.