Hoy es Sàbado 28 de Marzo de 2026. La frase para iniciar la sección de opinión de hoy: «No preguntes cuál es tu lugar en el mundo: siéntate en él» —Emilio Valcárcel
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… Hoy sábado en Popayán se vive la segunda jornada de la tradicional armada de los pasos, una actividad clave dentro de la preparación de las procesiones de Semana Santa. Desde tempranas horas, los protagonistas de esta manifestación religiosa y cultural se han reunido en los diferentes templos del centro histórico para avanzar en el montaje de las imágenes y estructuras que recorrerán las calles durante los próximos días.
La ciudad mantiene un ambiente especial, marcado por el trabajo silencioso y dedicado de cargueros, artesanos y organizadores, quienes buscan dejar todo listo para el inicio de las procesiones. En esta jornada se espera que los pasos queden completamente armados, garantizando que cada detalle esté preparado para una de las celebraciones más importantes y representativas de Popayán.
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… La inseguridad sobre la Vía Panamericana en el Cauca sigue escalando sin que hasta el momento se evidencien resultados contundentes por parte de las autoridades. El reciente hurto de un camión cargado con 34 motocicletas nuevas en jurisdicción de El Patía no solo confirma el control y la capacidad operativa de los grupos armados ilegales en este corredor vial, sino que también refleja el nivel de vulnerabilidad en el que se movilizan transportadores, comerciantes y ciudadanos que dependen de esta ruta internacional.
Lo más preocupante es que este caso no es aislado: se suma al robo de otras 17 motocicletas y al hurto de 17 camionetas nuevas ocurrido a comienzos de año en el norte del departamento. La repetición de estos hechos demuestra que la delincuencia actúa con total impunidad, mientras crece la incertidumbre en una vía clave para la economía regional y nacional. La pregunta sigue siendo la misma: ¿hasta cuándo el Cauca tendrá que soportar esta ola de violencia y descontrol en su principal arteria vial?
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… Desde hoy, Popayán entra de lleno en el ambiente de la Semana Santa con los preparativos finales de las distintas exposiciones artesanales, comerciales, industriales, gastronómicas y culturales que cada año atraen a cientos de visitantes. La ciudad se alista para mostrar lo mejor de su tradición y creatividad, convirtiendo sus calles y espacios históricos en escenarios vivos donde el arte, la fe y la economía local se encuentran para ofrecer una experiencia completa a propios y turistas.
A esta dinámica se suma la Universidad del Cauca, que anunció una variada programación académica y cultural en varias de sus facultades y sitios emblemáticos, fortaleciendo el atractivo de la capital caucana durante esta temporada. Los museos también se encuentran listos para recibir al público, mientras que buena parte de estas exposiciones abrirán oficialmente sus puertas desde mañana domingo, marcando el inicio de una agenda que promete movimiento, tradición y cultura en cada rincón de Popayán.
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… Las denuncias que llegan desde el sur del Cauca son alarmantes y reflejan una grave amenaza contra la libertad democrática de las comunidades campesinas. Según los reportes ciudadanos, grupos armados al margen de la ley estarían obligando a habitantes de la cordillera a desplazarse hacia centros poblados para inscribir su cédula, con el propósito de direccionar su voto en las elecciones del próximo 31 de mayo. De confirmarse, este hecho constituiría una forma inaceptable de presión y manipulación política que vulnera derechos fundamentales y revive prácticas de intimidación que el país no debería seguir tolerando.
Aún más preocupante resulta la denuncia sobre supuestas sanciones impuestas a quienes se nieguen a cumplir la orden, ya sea mediante multas económicas o exigencias en materiales como cemento. La presencia de hombres y mujeres en El Bordo atendiendo estas presiones demuestra el temor que persiste en muchas zonas rurales, donde la población se ve atrapada entre la violencia y la falta de garantías. Es urgente que las autoridades investiguen estas denuncias, adopten medidas de protección y aseguren que el proceso electoral se desarrolle sin amenazas ni coerciones.
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Editorial: Popayán vive la Semana Santa con alta afluencia de visitantes y expectativas de reactivación económica
Popayán comienza a vivir desde ya una de las temporadas más importantes del año, marcada por la Semana Santa, el Festival de Música Religiosa y la variada agenda de muestras artesanales, culturales, comerciales e industriales. La llegada anticipada de visitantes confirma que la ciudad mantiene su atractivo como destino de fe, tradición y cultura, consolidándose como uno de los principales escenarios religiosos del país. Esta afluencia representa no solo un motivo de orgullo para los payaneses, sino también una oportunidad para fortalecer el sentido de pertenencia y el valor de una herencia histórica reconocida a nivel nacional e internacional.
En medio de este ambiente, se proyecta una reactivación significativa de la economía local. Hoteles, restaurantes, comercio informal y formal, transportadores y artesanos esperan aprovechar estos días para mejorar sus ingresos y dinamizar sus actividades. Sin embargo, este crecimiento debe estar acompañado de organización, responsabilidad y calidad en la atención, porque la experiencia del visitante también define la imagen que se lleva de Popayán y la posibilidad de que regrese en futuras temporadas.
Las autoridades, conscientes del reto que implica la masiva concentración de personas, han anunciado medidas preventivas como el aumento del pie de fuerza y el apoyo tecnológico con drones para fortalecer la vigilancia en puntos estratégicos. Estas acciones buscan garantizar la seguridad y evitar hechos que empañen una celebración tan representativa. No obstante, la seguridad no depende únicamente de la presencia policial: también requiere compromiso ciudadano, cultura de autocuidado y denuncia oportuna ante cualquier situación irregular.
Finalmente, es importante recordar que la Semana Santa no es solo un evento turístico o comercial, sino una celebración profundamente espiritual y cultural. El llamado es para que propios y visitantes participen con devoción, respeto y solemnidad en los actos litúrgicos, las procesiones y los conciertos, entendiendo que estas manifestaciones representan siglos de tradición. Popayán tiene ante sí la oportunidad de demostrar que es una ciudad capaz de recibir al mundo con orden, fe y hospitalidad, preservando el carácter sagrado y cultural que la distingue.
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Tomado del diario El Heraldo de Barranquilla.
Rompamos los pactos de silencio por acoso sexual en los medios
Por Erika Fontalvo, Directora.
Ni antes ni ahora los depredadores sexuales tienen cabida en los medios de comunicación y en la sociedad en general. Las denuncias por presunto acoso sexual contra Ricardo Orrego y Jorge Alfredo Vargas, periodistas y presentadores de Noticias Caracol, han abierto una grieta que el periodismo colombiano llevaba décadas evitando mirar de frente, pese a que sabíamos que estaba delante de nuestras narices. Lo que comenzó como un caso puntual en el canal, al que estuve vinculada durante años, ha dado paso a una oleada de valientes testimonios de víctimas que ratificaron una crisis estructural que trasciende a ese medio.
Las periodistas, en particular las practicantes, las más jóvenes o quienes se encuentran en posiciones subordinadas, hemos enfrentado —desde que recuerdo— penosas experiencias de acoso e incluso violencia sexual que retratan abusos de poder normalizados en el entorno de las redacciones. No son episodios aislados, hablan de un patrón sostenido por jerarquías rígidas, silencios cómplices y una indolente cultura organizacional que minimizó las conductas de quienes andan por la vida como si fueran lobos de presa, suponiendo que cada mujer con la que se topan resulta un objeto sexual al que tienen derecho de pernada.
Romper el silencio molesta e incomoda. En especial a quienes tienen razones de sobra para mantener oculto lo que hicieron o toleraron, pero a estas alturas ya no hay vuelta atrás. La caja de Pandora fue abierta, poniendo sobre la mesa una lamentable realidad: a las víctimas todavía se les exige más que a sus agresores. Se les pide precisión, oportunidad, coherencia absoluta y, sobre todo, una explicación: ¿por qué no denunciaron antes? Esa pregunta, repetida casi como reflejo entre los que pontifican sobre el tema sin tener la menor idea de sus impactos, no solo es injusta, sino profundamente ignorante de las dinámicas del abuso.
Creerles a las víctimas no significa renunciar al debido proceso. Equivale a entender que el silencio no es consentimiento, sino muchas veces supervivencia. Quienes han estado en esa posición saben que denunciar implica arriesgar el trabajo, la reputación y, no en pocos casos, la estabilidad emocional. El miedo, la vergüenza y la asimetría de poder han sido históricamente aliados de los agresores que, si hace falta, no escatiman en esfuerzos para desacreditar la reputación de sus víctimas con tal de que ellos salgan indemnes e impunes.
Cuando una o más mujeres deciden hablar para contar sus historias de violencias de género, a manera de grito colectivo, lo mínimo que se esperaría de la sociedad es que las escuchen sin prejuicios ni sospechas automáticas y sin convertirlas en objeto de escrutinio o de burla. Invalidar sus testimonios o restarles valor es, en el fondo, otra inaceptable agresión en su contra porque traslada la carga de la prueba moral a quienes, luego de ser vulneradas, se quedaron con el silencio, la humillación y la culpa a cuestas. O, lo que es igual, sobreviviendo.
El anuncio de la Fiscalía de abrir una indagación sobre lo sucedido en Noticias Caracol, pese a que los señalados fueron despedidos, y de habilitar canales para recibir las denuncias de acoso sexual en medios es un paso en el sentido correcto. También lo es reasignar a la Fiscalía Tercera Delegada ante la Corte Suprema de Justicia el caso por injuria y calumnia contra Lina Marcela Castillo, quien denunció por acoso sexual y laboral al gerente de RTVC, Hollman Morris. Un giro indispensable para evitar efectos silenciadores sobre las víctimas en procesos donde ellas acaban sentadas en el banquillo de los acusados y revictimizadas.
Es ahí donde el machismo deja de ser una abstracción y pasa a ser una estructura opresora. La justicia debe ser un espacio de reparación, no un nuevo escenario de desgaste o de lucha.
Pero este llamado a la empatía y a la responsabilidad también exige límites claros. En medio de la indignación legítima, no es aceptable trasladar la culpa a las familias de los señalados. Hijos, parejas o padres no son responsables de las conductas individuales y no deben ser objeto de ataques ni de escarnio público. La justicia no puede convertirse en linchamiento ni las redes sociales reemplazarla, más allá de demostrar su capacidad de romper inercias.
El periodismo, que exige máxima transparencia a otros sectores, enfrenta ahora su propia prueba, el ‘Me Too Colombia’. No basta con mirar hacia afuera: urge revisar las prácticas internas con enfoque de género, las relaciones de poder y su tolerancia histórica ante las violencias de género. La credibilidad del oficio también se juega ahí. Es lo que facilitará dejar atrás arquetipos que se consideraban intocables y fortalecer entornos laborales seguros.
Que ninguna periodista tenga que soportar tocamientos indebidos o frases de connotación sexual cada vez que grabe titulares en una estrecha y oscura cabina para los noticieros del mediodía, como me pasó a mí. No es galantería ni halago. Eso es acoso y también un delito. Que la justicia actúe con celeridad, rigor y enfoque de género. ¡Rompamos el silencio! #YoTeCreoColega