Hoy es Mièrcoles 25 de Marzo de 2026. La frase para iniciar la sección de opinión de hoy: «Si no puedes dejar de pensar en ello, no dejes de trabajar en ello» —Anónimo
***
… El lento avance de las obras de construcción de la avenida de Los Próceres genera una creciente preocupación entre la ciudadanía, especialmente cuando se habla de un progreso cercano al 17 %, muy por debajo de lo esperado. Resulta aún más llamativo que entidades como el acueducto y alcantarillado, así como Ciudad Moderna, ya hayan cumplido con sus responsabilidades, lo que deja en evidencia que los retrasos estarían concentrados en la ejecución principal del proyecto.
La situación se agrava con la renuncia del ingeniero director de la obra, al parecer motivada por el incumplimiento en el pago de salarios a los trabajadores, un hecho que no solo afecta el desarrollo del proyecto, sino que también pone en entredicho la gestión administrativa y financiera del mismo. Ante este panorama, se hace urgente que los órganos de control del Estado intervengan, revisen lo que está ocurriendo y garanticen transparencia, cumplimiento y soluciones oportunas para una obra clave que hoy no avanza al ritmo que la comunidad necesita.
***
… Los tres hechos de violencia registrados en Argelia, Timbío y Caldono en tan corto tiempo evidencian una preocupante escalada del accionar de las disidencias de las Farc en el Cauca. No se trata de situaciones aisladas, sino de acciones coordinadas que golpean simultáneamente a la fuerza pública y a la población civil, especialmente en corredores estratégicos como el Cañón del Micay y la vía Panamericana. Esta realidad confirma que el control territorial del Estado sigue siendo débil en zonas clave, donde los grupos armados ilegales mantienen capacidad de operación y generan miedo constante.
Lo más alarmante es que, pese a la reiteración de estos hechos, las respuestas siguen sin ser suficientes para contener la crisis de seguridad. Las comunidades continúan expuestas, los uniformados arriesgan sus vidas en condiciones complejas y la economía regional se ve seriamente afectada. Es urgente una reacción más contundente y articulada que no solo atienda las consecuencias, sino que enfrente de raíz la presencia de estos grupos, porque lo que está en juego es la tranquilidad y la vida de miles de caucanos.
***
… El dirigente sindical del Cauca, Rodrigo Orozco preparò un buen artículo sobre el momento político del departamento y del país en general obviamente reconociendo su inclinación por la izquierda. Plantea que los resultados electorales en el Cauca van mucho más allá de una victoria puntual, interpretándolos como la consolidación de un proceso de luchas sociales. El ascenso del Pacto Histórico se presenta como la expresión política de años de resistencia de comunidades indígenas, campesinas y sectores populares que, tras décadas de exclusión, comienzan a ver reflejada su voz en las urnas. En este sentido, el texto resalta que el cambio actual no es improvisado, sino el resultado de una construcción colectiva profundamente arraigada en el territorio.
Sin embargo, el autor también introduce una mirada crítica frente a los riesgos que acompañan este nuevo escenario. Advierte sobre la aparición de actores oportunistas que buscan capitalizar políticamente las luchas sociales sin haber sido parte de ellas, así como la persistencia de prácticas tradicionales cuestionables, como posibles presiones desde sectores institucionales. Estas alertas evidencian que, aunque hay un avance significativo, el proceso aún enfrenta tensiones entre la renovación política y las viejas formas de ejercer el poder.
Finalmente, el texto subraya que el verdadero desafío no es solo mantener el crecimiento electoral, sino transformar ese respaldo en cambios reales sin perder la esencia del movimiento social que lo originó. El dirigente sindical, Rodrigo Orozco plantea que el Cauca se encuentra ante una oportunidad para redefinir el poder como una expresión colectiva y no como un privilegio. En ese camino, insiste en la importancia de la conciencia histórica y la coherencia política, para que la esperanza construida durante generaciones no se diluya en las dinámicas tradicionales que el mismo proceso busca superar.
***
… Los resultados presentados en la asamblea de accionistas de la empresa acueducto y alcantarillado de Popayàn, reflejan una recuperación financiera notable que evidencia una gestión eficiente y orientada a la sostenibilidad. El crecimiento significativo en la utilidad neta, la reducción de la deuda y el aumento del EBITDA muestran que la empresa ha logrado estabilizarse y proyectarse con mayor solidez. Esto no solo fortalece su estructura interna, sino que también genera confianza en los usuarios y en los accionistas sobre el rumbo que está tomando la entidad.
Sin embargo, más allá de las cifras, es importante destacar que este avance también se traduce en beneficios concretos para la comunidad, especialmente en la mejora de la calidad del agua, la ampliación de redes y la protección de las fuentes hídricas. El reto ahora será mantener este ritmo de crecimiento sin perder el enfoque social y ambiental, asegurando que la reinversión de utilidades continúe impactando positivamente a los habitantes y garantizando un servicio eficiente y sostenible a largo plazo.
***
… Otro que escribió es Gustavo Álvarez Gardeazábal, quien transmite una profunda sensación de frustración y desencanto frente a la historia política de Colombia, marcada —según su visión— por oportunidades perdidas y liderazgos truncados. A través de un tono crítico y casi resignado, el autor plantea que el país parece condenado a no aprovechar a quienes considera sus mejores figuras, ya sea por errores propios, violencia o circunstancias adversas. Esta mirada histórica refuerza su idea de un destino que juega en contra del progreso nacional.
En ese contexto, el autor construye una defensa clara de Germán Vargas Lleras, presentándolo como un líder capaz en medio de la incertidumbre política actual. Gardeazábal cuestiona el juicio público que ha recaído sobre él por episodios del pasado y sugiere que, más allá de esos errores, su preparación y visión lo posicionaban como una opción sólida para dirigir el país. Sin embargo, introduce el elemento del “destino” como una fuerza inevitable que interfiere nuevamente, esta vez a través de su estado de salud, impidiendo que se consolide como candidato.
Finalmente, el artículo cierra con un tono casi simbólico y reflexivo, donde el autor mezcla la realidad con una dimensión más filosófica o incluso metafísica. La referencia al “computador cuántico” y al destino como entidad que rige la existencia refuerza la idea de impotencia frente a los acontecimientos. Más que un análisis político tradicional, el texto se convierte en una manifestación emocional, una especie de protesta cargada de nostalgia y desilusión por lo que pudo ser y no fue.
***
Editorial: Vía Panamericana en el Cauca: una ruta tomada por el miedo y el abandono
La vía Panamericana en el Cauca se ha convertido, en lo corrido de 2026, en un escenario permanente de miedo, terror y zozobra. En apenas tres meses, los hechos de violencia se han incrementado de manera alarmante con respecto al 2025 ante la presencia de grupos armados ilegales y bandas delincuenciales que operan sin mayor contención. Atentados terroristas, cierres constantes, asaltos a mano armada y ataques contra la fuerza pública y los ciudadanos del común son hoy parte de una rutina inaceptable en una de las arterias viales más importantes del país. A esos hechos se suman los bloqueos a cargo de comunidades indígenas y otros sectores sociales por distintas razones.
Lo más preocupante no es solo la gravedad de los hechos, sino la evidente falta de acciones contundentes por parte de la Gobernación del Cauca y del Gobierno Nacional. Mientras los transportadores son víctimas de robos, los pasajeros viven con temor y los comerciantes enfrentan pérdidas millonarias, las respuestas institucionales parecen insuficientes, débiles o simplemente ausentes. La sensación de abandono crece cada día entre quienes dependen de esta vía para trabajar, movilizarse o sostener la economía regional.
Durante el llamado gobierno del cambio, lejos de mejorar, la situación en este corredor internacional ha empeorado. La inseguridad ha alcanzado niveles críticos, con consecuencias visibles: muerte de uniformados y civiles, afectación directa al comercio y una creciente desconfianza en la capacidad del Estado para garantizar condiciones mínimas de seguridad. La presencia de la fuerza pública resulta escasa y, en muchos tramos, prácticamente inexistente, lo que deja a la ciudadanía a merced de la ilegalidad.
Los reiterados llamados de los gremios productivos, transportadores y comunidades no han sido escuchados ni por la administración departamental ni por el gobierno del presidente Gustavo Petro. Esta indiferencia resulta inaceptable frente a una crisis que no solo compromete la movilidad, sino también la vida y la estabilidad económica de toda una región. La falta de decisiones firmes y coordinadas demuestra una desconexión preocupante entre la realidad del Cauca y las prioridades del poder central.
A pocos días de la Semana Santa, una de las temporadas más importantes para el turismo en Popayán, el panorama no podría ser más desalentador. Muchos visitantes ya reconsideran su viaje ante el temor de transitar por una vía insegura. La pregunta es inevitable: ¿hasta cuándo el Cauca seguirá esperando respuestas reales? La recuperación de la vía Panamericana no puede seguir siendo un discurso; exige acciones inmediatas, presencia efectiva del Estado y un compromiso serio para devolverle la tranquilidad a una región que hoy se siente olvidada.
***
El Cauca: la historia que hoy se convierte en poder popular
Por Rodrigo Orozco
Los resultados electorales del pasado 8 de marzo no dejan lugar a dudas: el mapa político del Cauca ha comenzado a reconfigurarse. En este nuevo escenario, el Pacto Histórico se posiciona como la principal fuerza regional, con más de 170 mil votos a la Cámara de Representantes, cerca de 55 mil de ellos en Popayán.
Pero reducir este resultado a una simple victoria electoral sería desconocer su verdadero significado. Lo que hoy ocurre en el Cauca es la expresión política de un proceso histórico más profundo: décadas de luchas sociales, de resistencia territorial y de construcción colectiva desde abajo. Las luchas indígenas, campesinas, estudiantiles y obreras hacen parte de una historia marcada por la exclusión, la violencia y el abandono.
Cada avance tiene una raíz. La fuerza que hoy se expresa en las urnas fue sembrada en mingas, movilizaciones y procesos organizativos. Fue construida por generaciones que sostuvieron la dignidad en medio de la adversidad. Por eso, lo que antes era resistencia social hoy empieza a traducirse en representación y posibilidad real de poder.
Sin embargo, todo proceso de cambio también abre espacio al oportunismo. Sectores y personajes que antes descalificaban la movilización social hoy intentan apropiarse de sus banderas y presentarse como voceros de causas que históricamente cuestionaron. No es un fenómeno nuevo, pero en el Cauca, donde la lucha ha tenido un alto costo humano, exige una reflexión clara: no se trata de excluir, sino de distinguir entre quienes llegan a construir y quienes buscan protagonismo e intereses personales.
También hay que decir que sectores tradicionales han perdido terreno y espacios de representación, evidenciando el desgaste de un modelo que no respondió a las demandas sociales más profundas de la región ni de la ciudad.
En este contexto, Popayán también expresó en las urnas su descontento frente a las formas y prácticas de la política tradicional. Habló la ciudad anquilosada, rezagada en el contexto regional, la que soporta altos índices de inseguridad y un sistema vial precario, casi pueblerino, que cada día atrapa más a sus habitantes en calles sin salida. Todo ello sin dejar de lado los niveles de corrupción que han saqueado las arcas públicas y profundizado el atraso de la ciudad.
En medio de este reacomodo surgen también cuestionamientos sobre el papel de algunos mandatarios. Se ha señalado que desde entes territoriales se habrían impulsado candidaturas, incluso mediante presiones a contratistas y trabajadores. De ser así, no solo se pondría en duda la transparencia electoral, sino que se reafirmarían prácticas que el país dice querer superar.
Esto deja preguntas abiertas: ¿se respetaron los principios de neutralidad?, ¿fueron suficientes las acciones de control para garantizar elecciones libres?
Pero más allá de lo político, este momento también tiene una dimensión profundamente humana. Se trata de una región que ha vivido la violencia, la pobreza, la exclusión y el olvido, y en la que cada expresión de cambio representa no solo una disputa de poder, sino una búsqueda de dignidad, de reconocimiento y de mejores condiciones de vida para su gente.
De cara al 2027, el panorama es claro: el Pacto Histórico llega fortalecido. Pero el desafío no es solo electoral. Está en lograr que ese acumulado social se traduzca en poder institucional sin perder su esencia.
El Pacto Histórico no puede reducirse a un vehículo electoral. Su legitimidad proviene de las luchas que lo originan. Es un espacio de confluencia donde todos son bienvenidos, siempre que lleguen a construir región y país, y no a reproducir prácticas politiqueras ni a buscar protagonismos individuales.
Hoy más que nunca, el Cauca exige conciencia histórica. Lo que está en juego no es solo un relevo político, sino una transformación en la forma de entender el poder: que deje de ser privilegio y se convierta en expresión de la voluntad colectiva.
Defender este proceso es cuidar su origen y su sentido. Porque lo que está en juego no es únicamente ocupar cargos, sino hacer realidad una esperanza construida durante generaciones.