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Nuevos detalles de los 10 cuerpos que se recuperaron de personas reportadas como desaparecideas.

La Unidad de Búsqueda de Personas Dadas como Desaparecidas en el Cauca recuperó los cuerpos de 10 personas que presuntamente podrían ser integrantes del Movimiento Armado Quintín Lame, desaparecidas hace 38 años en acciones y contexto del conflicto armado en zona rural del municipio de Rosas-Sector de Gualoto, al sur del departamento del Cauca. Esta investigación humanitaria, extrajudicial y confidencial se realizó con la Fundación Sol y Tierra, familia social de los integrantes del Quintín Lame, en el marco de la Red Operativa de Apoyo a la Búsqueda e implementación del Plan Regional de Búsqueda – Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC que tiene un universo de 514 personas dadas por desaparecidas.

Detrás de cada persona desaparecida, que sea encontrada, existe toda una historia de drama, angustia e impotencia, porque un día, ese ser querido simplemente desapareció y nadie volvió a saber de Él. A propósito del hallazgo de restos de personas dadas por desaparecidas en un cementerio del municipio de Rosas, la Unidad de Búsqueda presentó uno de los hechos a manera de crónica, relatando cómo reaccionan familiares que habían perdido toda esperanza de encontrar aunque fuesen los restos de sus seres queridos.

Esta es la historia: «Estoy esperando el cuerpo de mi hijo para morir tranquila», dijo la mayora Carmen de 92 años, madre de Héctor Ignacio, ‘Nacho’, como le llaman cariñosamente en su casa, tras saber de la recuperación del cuerpo de su hijo. El territorio ancestral de Paletará es la casa de la mayora Carmen, del pueblo indígena Kokonuko y madre de ‘Nacho’. Ella supo de su hijo por última vez a través de una carta con fecha del jueves 26 de octubre de 1989. Por su delicado estado de salud y avanzada edad, no pudo asistir a la recuperación del cuerpo de Héctor Ignacio, pero sí estuvo Carlos y Yamid Narváez, su hermano y su sobrino. Carmen, Carlos y Yamid hacen parte de una de las dos familias presentes en la acción humanitaria de intervención al cementerio veredal de Gualoto, Rosas, liderada por el equipo forense e investigativo de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas en el Cauca y acompañada por Autoridades Indígenas del CRIC, miembros de la Fundación Sol y Tierra y la comunidad campesina de la vereda.  «Esto es una esperanza para todos, sobre todo para mi abuela que espera los restos de su hijo y que reposen allá en la tierra de donde él es. Ella ya es una mayora de 92 años y la mente de ella es muy lúcida, ella está esperando el momento que su hijo regrese», señaló Yamid Narváez, sobrino de Héctor Ignacio.

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