En el marco del Día Internacional de la Mujer, la Universidad del Cauca conmemora el 8 de marzo con una nueva edición de la campaña “No es un día, no es un mes, es toda una vida”, una apuesta institucional que, desde el año 2023, construye memoria colectiva para visibilizar y honrar el aporte permanente de las mujeres a la vida universitaria, reconociendo que su legado no se limita a una fecha sino que atraviesa generaciones enteras.
Así, la primera edición dirigió la mirada hacia mujeres pioneras que abrieron camino y ampliaron horizontes, entre ellas Esmeralda Arboleda Cadavid, primera estudiante universitaria del país, senadora y embajadora de Colombia; Luz Priscila Ceballos Hoyos, primera ministra de Obras Públicas y directora nacional de Caminos Vecinales; así como, más recientemente, a la doctora Aída Patricia González Nieva, primera Vicerrectora afro de la institución. Mujeres que, en distintos tiempos y escenarios, dejaron huellas profundas y trazaron sendas por las que hoy avanzan muchas otras, abriendo nuevos caminos y contribuyendo desde lo cotidiano a la transformación no sólo de la Universidad, sino también de la sociedad.
Durante 2024 la campaña continuó ampliando ese tejido de relatos, visibilizando a mujeres cuyas historias nacen de lo cotidiano y, precisamente por esa razón, resultan profundamente significativas. Allí estuvieron, por ejemplo, Sandra Narváez, primera mujer nombrada en planta como celadora; Yulieth Morales, artista plástica que visibiliza la cultura misak a través de su obra; y Rosa Elvira Valencia, reconocida administradora del kiosco de las residencias estudiantiles, quien a través de su servicio ha conocido a generaciones de Unicaucanas y Unicaucanos. Para el 2025, la iniciativa siguió creciendo al destacar a estudiantes, profesoras, funcionarias y egresadas, confirmando que Unicauca mantiene viva su llama gracias a múltiples manos, saberes y afectos que, aunque a veces no tan visibles, resultan indispensables.
Esa memoria no se detuvo, por el contrario, se ha ido transformando con las voces y reflexiones de quienes han acompañado el proceso. Desde la perspectiva institucional, nuestra Vicerrectora Académica -exaltada como ya lo mencionamos líneas atrás en la primera edición-, la doctora Aída Patricia González Nieva, destaca que, «El hacer un reconocimiento a las mujeres que con su trabajo, con su dedicación, con su compromiso, con ese quehacer cotidiano, hacen que la universidad sea cada vez más grande y mantenga ese prestigio, ese valor agregado que permite trascender, que permite transformar vidas. Es una manera como se valora, reconoce públicamente y agradece a cada una de las mujeres de la Universidad del Cauca, por ese compromiso amoroso, esa dedicación, ese esfuerzo, esa milla extra corrida todos los días para hacer que esta universidad sea cada día más y más grande».
Por su parte, la profesora Andrea Calderón, junto al semillero Vocingleras, ha aportado una mirada conceptual que nos ha permitido comprender estas historias como parte de una memoria viva, activa y presente, “El concepto de la campaña nace para conmemorar el 8 de marzo como reivindicación de los derechos conquistados por las mujeres a lo largo del tiempo y, en su bicentenario, la Universidad del Cauca ha contado con la participación y el aporte de muchas mujeres que han hecho posible su adaptación a las dinámicas de los tiempos y a las transformaciones sociales, entre otros procesos; si bien todavía hay muchas mujeres cuyo aporte a la universidad no hemos podido reconocer con nombre propio, nos parecía valioso comenzar destacando a algunas de ellas por su contribución en distintos escenarios misionales y así dar un paso hacia una memoria colectiva que se pueda seguir nutriendo con el aporte de todos. Este año consideramos necesario dar un paso más allá y pasar de la efeméride al reconocimiento de las mujeres que hoy construyen una memoria activa, que amplían perspectivas y, desde su labor cotidiana, sustentan y abren camino para otras mujeres en la Universidad del Cauca. Ese es el giro del concepto: reconocer que la labor de las mujeres es altamente valiosa, que al habitar el derecho al trabajo desde la proyección misional contribuyen a proteger lo conquistado y hacen posible que la universidad se sienta única y proyecte su sello Unicaucano”.
En ese sentido, este 2026 la invitación es abierta y profundamente colectiva: es la comunidad Unicaucana la que postula a las mujeres, porque nadie mejor que quienes comparten el día a día para reconocer cómo ellas transforman, enseñan, gestionan, investigan, crean y sustentan nuestra institución. Para dar inicio a esta conmemoración, decenas de #MujeresUnicaucanas se reunieron para dar cuerpo con sus cuerpos a la llama del escudo institucional y que evoca el lema universitario, “Quien ha de morir que deje su luz a la posteridad”, como una metáfora maravillosa y muy emotiva de esa presencia que ilumina más allá del tiempo, una luz que no pertenece a una sola persona sino que se construye entre muchas, como ocurre con la Universidad misma.
A las puertas del bicentenario institucional, estas acciones adquieren un significado aún más profundo, porque reconocer a las mujeres que hacen Universidad es también reconocer la historia que se está escribiendo ahora mismo. Aunque persisten desafíos importantes para garantizar plenamente sus derechos, su participación y su equidad en todos los ámbitos, como comunidad estamos dando pasos firmes hacia una Universidad del Cauca más justa, plural e incluyente. Por eso, este 8 de marzo no es solo una fecha en el calendario sino una oportunidad para agradecer, visibilizar y celebrar a quienes, con su trabajo cotidiano mantienen encendida la llama que iluminará el futuro.
Porque no es un día, no es un mes… ¡es toda una vida!