El riesgo de un apagón regional en el Cauca deja de ser una advertencia lejana y se convierte en una amenaza real ante la seguidilla de atentados contra la infraestructura eléctrica, especialmente sobre la línea de interconexión San Bernardino–Santander de Quilichao. Según el director de operaciones de la Compañía Energética de Occidente, Juan David Castaño, ya son ocho las torres afectadas con explosivos desde noviembre hasta hoy, una situación que compromete la estabilidad del servicio y pone en jaque a miles de usuarios en el departamento.
A la gravedad de los ataques se suma la imposibilidad de que las cuadrillas técnicas ingresen a zonas del municipio de Cajibío por falta de garantías de seguridad, lo que retrasa las reparaciones y aumenta el riesgo de una interrupción masiva. El llamado a la ciudadanía para proteger la infraestructura energética no es menor: se trata de un servicio esencial para hospitales, comercio, educación y hogares. Cuidar estas redes no solo es responsabilidad del Estado, sino un compromiso colectivo para evitar consecuencias que afectarían a todo el Cauca.