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Cae Nemesio Oseguera, ‘El Mencho’, el narco más buscado, en un operativo de seguridad

El Ejército mexicano ha abatido este domingo a Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, el narcotraficante más buscado y peligroso del mundo, según ha confirmado la Secretaría de la Defensa en un comunicado. La dependencia ha señalado que agentes de diferentes corporaciones lanzaron un operativo en Tapalpa, Jalisco, para detener al criminal, gracias a información recopilada por las agencias de inteligencia y a “información complementaria” aportada por Estados Unidos. En el operativo, “personal militar fue atacado, por lo que en defensa de su integridad repelieron la agresión, resultando cuatro criminales fallecidos en el lugar y tres heridos de gravedad, quienes perdieron la vida durante su traslado vía aérea a Ciudad de México”. Entre estos últimos tres estaba El Mencho.

Líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el grupo criminal más relevante del país, Oseguera dirigía una empresa delictiva de mil y un tentáculos, poderosa como ninguna otra, violenta y agresiva en sus prácticas comerciales, ligadas principalmente al narcotráfico. Aunque las autoridades no han dado demasiados detalles sobre la captura, El Mencho ha caído en en la sierra de Jalisco, en el centro del país, donde campaba a sus anchas desde hacía décadas, protegido por sus huestes criminales. En el operativo, las autoridades se han incautado de “diverso armamento, entre los que se encuentran lanzacohetes capaces de derribar aeronaves y destruir vehículos blindados”. Las consecuencias de la muerte del criminal sumen a México en un escenario incierto, dada la inercia a las guerras fratricidas de los grupos criminales.

El abatimiento de El Mencho, objetivo prioritario también de Estados Unidos, es el mayor golpe que se ha dado contra el narcotráfico en la historia reciente del país. El Gobierno de Donald Trump ofrecía hasta 15 millones de dólares por información que ayudase en su captura. Su muerte solo puede compararse con la captura de Ismael Mayo Zambada, antiguo líder del extinto Cartel de Sinaloa, en julio de 2024. Aunque, en ese caso, fueron colegas de su grupo quienes lo entregaron. Como antes El Chapo Guzmán o el propio Mayo Zambada, El Mencho había construido un aura de misterio a su alrededor, que bebía del poder arrasador del CJNG y de su escaso protagonismo mediático: todas sus fotos tenían décadas de antigüedad.

A la espera de conocer más detalles sobre el operativo, la caída de El Mencho supone un triunfo de la estrategia de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum, que lidera Omar García Harfuch, su secretario de Seguridad, en uno de los momentos más críticos del sexenio, con la violencia al alza en lugares como Sinaloa o Michoacán. Oseguera era uno de los objetivos prioritarios de la Administración, presionada como nunca por el Gobierno de Trump, que exigía resultados en materia de detenciones, sobre todo de criminales que alimentasen el tráfico de fentanilo a aquel país. El CJNG, igual que las facciones del viejo Cartel de Sinaloa, lideraba el trasiego del opiode al norte de la frontera.

La noticia de la muerte de Oseguera Cervantes ha desatado una reacción violenta por parte del crimen organizado. Innumerables bloqueos, balaceras, quemas de vehículos se han desatado por parte de su grupo en varios estados del centro del país, Michoacán y Jalisco, donde tenía su bastión, pero también Tamaulipas, Colima y Guanajuato, por nombrar algunos. Su salida del terreno de juego criminal coloca a México en terreno desconocido, con el Mundial de fútbol a las puertas y la evidente capacidad del crimen para provocar caos en ciudades y vías de comunicación. Empieza ahora la cuenta atrás de la previsible batalla por su sucesión. Parte de la fortaleza del grupo criminal estos años yacía en la supervivencia de sus principales operadores, con la excepción de Abimael González, alias Cuini, extraditado hace unos meses a Estados Unidos.

Oseguera era el último de una generación de narcotraficantes que, como el Chapo Guzmán, el Mayo Zambada o Ignacio Coronel, habían iniciado sus andares delictivos en el siglo pasado, cuando el PRI dominaba todavía México, desde el pueblo más chico a las cámaras de representantes, y el crimen se plegaba al poder oficial. Con los años, las cosas cambiaron. El PRI perdió poder y las viejas alianzas entre el crimen y el Estado desaparecieron; los grupos criminales se fragmentaron y los nuevos que surgieron crearon y nutrieron potentes brazos armados, mientras México se inundaba de armas, provenientes de EE UU. En esas aguas pescó el Mencho, el más hábil de todos.

Ninguno queda ya en la calle. El Chapo y El Mayo, líderes del extinto Cartel de Sinaloa, cayeron presos y viven en cárceles en EE UU, de donde es probable que nunca salgan. Ahora, el Mencho ha muerto en la misma región que lo vio crecer. Aunque había nacido y crecido en Michoacán, entre Apatzingán y Aguililla, donde se inició en el mundo criminal, últimamente se escondía en Jalisco, estado de acogida, en la accidentada región que yace entre Guadalajara, sede de varios partidos del mundial, y Puerto Vallarta, joya turística del litoral. Fuentes del gabinete de seguridad federal lo ubicaban cerca de Atequiza, pueblo mágico jalisciense.

Nacido un 17 de julio de 1966 en el poblado de Naranjo de Chila, el Mencho era hijo de campesinos que emigraron a California, de donde data una de sus escasas fotos: joven, con el pelo rizado y la mirada desafiante. La otra, más conocida, la de rostro sereno y bigote, es la que se ha usado siempre para tratar de identificar a quien ha creado un imperio criminal, primero en el narcomenudeo, después como sicario, jefe de plaza, hasta convertirse en un gran narcotraficante a nivel mundial. Oseguera era la pieza más codiciada en la batalla contra el narcotráfico, después de la caída de los líderes del Cartel de Sinaloa, El Chapo Guzmán y El Mayo Zambada, o la expulsión a Estados Unidos de otro gran capo, Rafael Caro Quintero.

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