Las procesiones de Semana Santa en Popayán, una de las tradiciones religiosas más antiguas de América con 469 años de historia, viven estos días una de sus labores más significativas: la limpieza y preparación de los “pasos”.
Decenas de familias se congregan para retomar la historia que se esconde tras los barrotes y ornamentos del Cristo de la Sed, uno de los pasos del martes y miércoles santo, que recorre las calles de la ciudad declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
Uno de los síndicos del paso, explica con detalle la minuciosa labor de limpieza. “Tras la procesión del año anterior, se acumula cera en la madera y la orfebrería, lo que exige un trabajo cuidadoso. Nos reunimos en familia: esposas, novias, hijos y todos los que amamos esta tradición”. Añade que se retiran y limpian cada pieza: los barrotes del anda, las carteras, los esquineros, las jarras y las mallas. Asimismo, se pule la orfebrería, que abarca desde los soportes de las velas hasta coronas y demás adornos metálicos.
Con toda esta preparación se espera con fervor el inicio de las procesiones, donde se mostrará cada uno de los pasos en su mayor esplendor. Feligreses y turistas podrán disfrutar de esta tradición que ha pasado de generación en generación y que sigue tomando relevancia cada año.