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Operaciones en el aeropuerto de Popayán, fueron suspendidas temporalmente, según la Areocivil

La suspensión de vuelos en el aeropuerto Guillermo León Valencia de Popayán generó cambios inmediatos en la conectividad aérea del suroccidente colombiano.

El Servicio Geológico Colombiano informó sobre nuevas emisiones de ceniza y gases volcánicos. Las autoridades mantienen la vigilancia constante en la zona, priorizando la seguridad de los pasajeros y del personal aeronáutico.

La medida impacta a los viajeros cuyos itinerarios incluían vuelos desde o hacia Popayán. Las compañías aéreas y la administración del aeropuerto recomiendan a los pasajeros consultar regularmente el estado de sus vuelos y estar atentos a los comunicados oficiales.

Las autoridades continuarán evaluando la evolución del fenómeno y actualizarán las restricciones en la medida en que cambien las condiciones ambientales. En los últimos días, este sistema volcánico, situado en el departamento del Cauca, ha presentado actividad que es monitoreada de forma constante por el SGC.

La actividad del volcán Puracé y la cadena volcánica Los Coconucos mantiene en vilo a las autoridades científicas, luego de que el Servicio Geológico Colombiano (SGC) confirmara en un comunicado oficial que los “valores instrumentales alcanzan máximos históricos”.

Este estado de alerta Naranja se sostiene ante la persistencia de emisiones de ceniza y gases, así como por las alteraciones en las señales sísmicas y la deformación del suelo.

La alerta se fundamenta en que, desde la tarde del 15 de agosto hasta las primeras horas del día siguiente, se registraron siete emisiones de ceniza provenientes de Puracé. Debido a la “densa nubosidad”, las cámaras de vigilancia no lograron captar visualmente estos episodios, pero residentes de la zona informaron la “caída de ceniza en veredas como El Consuelo y 20 de Julio”, según puntualizó el SGC en su boletín más reciente.

El organismo explicó que la dinámica interna del volcán se caracteriza por el predominio de señales sísmicas asociadas al movimiento de fluidos, principalmente eventos tipo tremor (TR) y, en menor medida, de largo periodo (LP), que se detectan bajo el cráter a profundidades menores a dos kilómetros.

No obstante, la sismicidad vinculada al fracturamiento de rocas no muestra incrementos significativos y “se localiza hasta un kilómetro por debajo del cráter”, detalló la entidad.

La vigilancia de gases volcánicos ha permitido corroborar que los niveles de dióxido de azufre (SO₂) se mantienen por encima del promedio, mientras que la concentración de dióxido de carbono (CO₂) en el suelo continúa su tendencia ascendente.

El estado de alerta Naranja implica que el volcán presenta cambios sustanciales en su comportamiento y podría evolucionar hacia una fase eruptiva en cualquier momento. Las autoridades mantienen un monitoreo intensivo ante la posibilidad de nuevas emisiones o variaciones súbitas en los parámetros volcánicos, mientras la comunidad permanece atenta a las recomendaciones oficiales.

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