Colombia vivió este domingo una de las primeras vueltas presidenciales más sorprendentes de su historia reciente. Abelardo de la Espriella, el abogado y líder político de la costa Caribe que se lanzó a la carrera presidencial con el partido Defensores de la Patria, se ubicó en el primer lugar de la votación con más de 10 millones de sufragios, superando a Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico y carta del presidente Gustavo Petro, quien alcanzó los 9 millones y medio de votos.
El resultado tomó por sorpresa a analistas y encuestadoras, que durante semanas habían posicionado al candidato oficialista como favorito. Las urnas, sin embargo, dibujaron un mapa diferente: De la Espriella consolidó su respaldo en Antioquia, Santander y amplias zonas del interior del país, mientras que Cepeda logró sus mejores números en el suroccidente colombiano y parte del Caribe, aunque sin alcanzar en esa región la votación que el gobierno esperaba.
Los dos candidatos se enfrentarán ahora en una segunda vuelta prevista para el próximo 21 de junio, en la que uno de ellos llegará a la Casa de Nariño para gobernar Colombia durante el período 2026–2030.
La noche del domingo no terminó con el cierre de urnas. Desde las primeras horas posteriores a los resultados, comenzaron a moverse los hilos de la política: representantes de distintos sectores y partidos que quedaron por fuera de la definición iniciaron conversaciones para definir hacia dónde irán sus apoyos en la recta final. La mayoría de los primeros acercamientos apuntaron hacia el campamento de De la Espriella.
En materia de orden público, las autoridades reportaron una jornada de absoluta normalidad en todo el territorio nacional, sin incidentes mayores que lamentar. La Registraduría Nacional del Estado Civil recibió amplios reconocimientos por la transparencia y eficiencia con la que condujo el proceso de escrutinio, consolidando su credibilidad institucional en una jornada de alta tensión política.
Colombia entra ahora en tres semanas decisivas. Dos candidatos, una silla y un país que deberá elegir su rumbo.