- Publicidad -
El run run

Hoy es Domingo 05 de Julio del año 2026. Aquì la frase para iniciar la sección de opinión: “El optimismo es la fe en acción. Nada se puede lograr sin optimismo”. Helen Keller

Partidos para hoy Domingo en el campeonato mundial de fútbol 2026. Estamos en los octavos de final.

 

A las 3 dela tarde Brasil vs Noruega.

A las 7 de la noche Mèxico vs Inglaterra.

 

****

 

…  El Cauca no tiene interlocutores directos con el presidente electo, Abelardo de la Espriella y el vicepresidente Josè Manuel Restrepo. Los errores polìticos que se han cometido en el Cauca por sus dirigentes, ahora nos tienen en una posiciòn incòmoda luego que el gobierno que termina el 6 de Agosto, le dio todo al consejo regional indìgena del Cauca, CRIC y otras organizaciones sociales incluidos los parlamentarios del pacto històrico que se distribuyeron  la cuota burocràtica del orden  nacional en el departamento.  La bancada de congresistas que asume el 20 de Julio es de oposicion incluido el representante a la càmara por el partido liberal, Edgar Gòmez Castillo. El gobernador y algunos alcaldes tambièn estuvieron por los lados del entonces candidato del pacto històrico Ivàn Cepeda. El Cauca deberà recomponer sus cuadros de la dirigencia polìtica para evitar quedar aislados.  El Cauca necesita del gobierno nacional.

 

***

 

… Antes que discursos, el Cauca necesita resultados concretos en materia de seguridad. La participación de la secretaria de Gobierno, Maribel Perafán Gallardo, en un escenario internacional es importante porque permite conocer experiencias y estrategias aplicadas en otros territorios. Sin embargo, el verdadero desafío comienza al regresar al departamento, donde las comunidades esperan que ese intercambio de conocimientos se traduzca en acciones eficaces frente a la violencia, el control territorial de los grupos armados y la protección de la población civil.

El Cauca continúa enfrentando una de las situaciones de orden público más complejas del país, por lo que la articulación entre las autoridades civiles, la Fuerza Pública y el Gobierno Nacional debe reflejarse en mejores condiciones de seguridad y gobernabilidad. La construcción de políticas públicas requiere planificación y coordinación, pero también una respuesta oportuna que permita devolver la tranquilidad a los ciudadanos y generar confianza en la institucionalidad.

***

 

… El Mundial de Fútbol 2026 sigue demostrando que el deporte tiene la capacidad de unir a millones de personas alrededor de una misma pasión. La clasificación de Colombia a los octavos de final, tras su victoria sobre Ghana, ha despertado un ambiente de optimismo y entusiasmo en todo el país. En ciudades como Popayán, los centros comerciales y espacios públicos donde se han instalado pantallas gigantes se han convertido en puntos de encuentro para familias y amigos que viven cada partido con emoción y sentido de pertenencia.

Igualmente destacable ha sido el comportamiento ejemplar de los aficionados, quienes han disfrutado de la fiesta del fútbol con respeto y convivencia. Ese ambiente cívico merece mantenerse en el compromiso del próximo encuentro frente a Suiza, demostrando que es posible celebrar con alegría, apoyar a la Selección Colombia y convertir cada partido en una oportunidad para fortalecer la unión y el buen comportamiento ciudadano.

 

***

 

… La difícil situación que enfrentan las comunidades campesinas e indígenas de Paletará, en el municipio de Puracé, así como varios sectores de Sotará, refleja una vez más la vulnerabilidad del sector agropecuario frente a los fenómenos climáticos. Mientras en unas zonas las inundaciones obligan a sacar el ganado y dejan cuantiosas pérdidas en los cultivos, en otras las heladas y las bajas temperaturas deterioran sembrados de papa, fresa, cebolla y otros productos que constituyen el sustento de cientos de familias.

Esta emergencia requiere una respuesta rápida y coordinada de los gobiernos municipal, departamental y nacional. Más allá de atender la coyuntura con ayudas humanitarias, es necesario fortalecer programas de gestión del riesgo, seguros agropecuarios y asistencia técnica que permitan a los productores enfrentar los efectos cada vez más frecuentes de los cambios climáticos. Proteger al campesino y a las comunidades indígenas es también garantizar la seguridad alimentaria y la estabilidad económica de las zonas rurales del Cauca.

 

***

 

… El Encuentro de Saberes que se realizará en Santa Rosa representa una valiosa oportunidad para reconocer que la salud materna no depende únicamente de la atención médica, sino también del conocimiento, la cultura y las prácticas propias de las comunidades. Integrar la medicina tradicional con los servicios de salud institucionales permite construir modelos de atención más cercanos a la realidad de la Bota Caucana y fortalece la confianza entre las comunidades y el personal sanitario.

Este tipo de espacios también contribuye a preservar los saberes ancestrales y a promover un diálogo respetuoso entre la ciencia y la tradición. Cuando las instituciones trabajan de la mano con las autoridades indígenas, los líderes comunitarios y las familias, es posible avanzar en estrategias que reduzcan los riesgos durante el embarazo y el parto, mejorando la calidad de vida de las madres y de los recién nacidos, especialmente en las zonas rurales donde el acceso a los servicios de salud sigue siendo un gran desafío.

 

***

 

Editorial: Cuando juega Colombia, gana el sentido de patria

Antes del próximo compromiso de la Selección Colombia, el ambiente mundialista sigue despertando un sentimiento de unidad que trasciende las diferencias políticas, sociales y regionales.

En un país acostumbrado a los debates políticos, las diferencias ideológicas y las preocupaciones por la seguridad y la economía, el Mundial de Fútbol ha logrado algo que pocas circunstancias consiguen: unir a los colombianos alrededor de un mismo sentimiento. Cada presentación de la Selección Colombia en la Copa del Mundo que se disputa en México, Estados Unidos y Canadá fortalece el orgullo nacional y hace que millones de ciudadanos compartan una misma ilusión, sin importar la región, la condición social o la forma de pensar.

El buen desempeño del combinado nacional ha sido determinante para mantener viva esa esperanza. A medida que el equipo avanza en el torneo, aumenta también el entusiasmo en hogares, centros comerciales, parques y plazas públicas donde se instalan pantallas gigantes para seguir cada encuentro. En Popayán, como en muchas ciudades del país, familias enteras, grupos de amigos y visitantes se reúnen para alentar a la tricolor en un ambiente de alegría y convivencia que merece ser destacado.

El fútbol no resuelve los problemas estructurales de Colombia, pero sí ofrece un espacio para reencontrarnos como nación. Durante noventa minutos desaparecen las diferencias partidistas y las discusiones cotidianas para dar paso a un objetivo común: ver ganar al equipo que representa al país. Esa capacidad de generar integración es uno de los mayores valores del deporte y explica por qué el Mundial despierta tanta emoción entre los colombianos.

Ojalá ese espíritu de unidad no termine con el último pitazo del campeonato. La solidaridad, el respeto y el sentido de pertenencia que hoy se viven alrededor de la Selección Colombia deberían convertirse también en una inspiración para construir un país más unido. Mientras el balón siga rodando y la ilusión permanezca intacta, el verdadero triunfo será recordar que, por encima de cualquier diferencia, todos compartimos una misma bandera y un mismo sentimiento de patria.

 

***

 

Columnista Invitado. El presidente no es un monarca: En los claros términos de la Constitución de 1991, el titular de la soberanía no es otro que el pueblo.

Por Josè Gregorio Hernàndez.

La polarización que ha tenido lugar en Colombia durante los últimos años les ha causado mucho daño a la democracia y, por supuesto, al pueblo, a sus derechos, a sus aspiraciones, reclamos y apremios. Todo se ha politizado y, en vez de sano debate y respetuosa controversia entre tendencias e ideologías opuestas —con miras al beneficio del interés general—, han prevalecido el lenguaje de odio, la mutua agresividad, la injuria, el descrédito y el improperio.
Por otra parte, en Colombia y en otros países que se declaran democráticos se ha venido abriendo paso la convicción —equivocada y antidemocrática— según la cual quien es elegido presidente de la República se convierte en una especie de emperador o monarca sin corona que hará solamente su voluntad en el ejercicio del cargo. Por eso, muchos de ellos buscan y obtienen la reelección —en detrimento de las nuevas generaciones— y se consideran insustituibles. Afortunadamente, hoy en Colombia esa figura está prohibida por el Acto Legislativo 2 de 2015, que buscó el equilibrio de poderes y el reajuste institucional.
Faraones, reyes y pontífices ejercieron en el pasado poderes absolutos, basados en las armas y la fuerza. Pero, en un verdadero “giro copernicano”, los pueblos —que antes estuvieron sometidos a los caprichos, abusos y ambiciones de los gobernantes— reivindicaron la soberanía popular, erradicaron el absolutismo, establecieron las constituciones, asumieron el poder de elegir y contemplaron la separación funcional entre ramas y órganos autónomos e independientes. Como lo expresara en su momento Montesquieu, en la democracia es indispensable que el poder controle al poder, que rijan las normas y que, mediante los controles, se impida o sancione toda forma de abuso y arbitrariedad.
El presidente de la República no goza de poder absoluto. No es el soberano. Es verdad que, en nuestro sistema constitucional, asume como jefe de Estado, jefe de Gobierno y suprema autoridad administrativa, pero, en el desempeño de las atribuciones correspondientes, está sujeto a reglas y controles —establecidos en las normas constitucionales y legales— y se hace responsable por sus actos, decisiones y equivocaciones. Está sometido al control judicial y al control político. Cumple, por cuatro años, una importante función delimitada por las normas y orientada al bien común, en el Estado social de derecho. Tiene que actuar, en el ámbito de sus precisas funciones, en procura de los intereses y las necesidades de todo el pueblo, no solamente de sus partidarios o de quienes lo acompañaron en las elecciones. Como lo dice el artículo 188 de la Constitución, “simboliza la unidad nacional y al jurar el cumplimiento de la Constitución y de las leyes, se obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos”. Subrayo: de todos, sin discriminaciones ni preferencias.
Al posesionarse, presta un juramento cuyo texto señala el artículo 192, que lo compromete y obliga, por cuya estricta y plena sujeción y acatamiento ha de responder ante el pueblo, titular de la soberanía, y ante nuestras autoridades: “Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia”.
Así que, en los claros términos de la Constitución de 1991, el titular de la soberanía no es otro que el pueblo. Quienes ejercen los cargos públicos —inclusive en el más alto nivel— gozan de facultades y atribuciones concedidas por la normativa.
El sistema jurídico consagra una organización, un sistema, unos valores, unos principios, unas reglas. Ya no impera la voluntad omnímoda de nadie. Rigen las disposiciones superiores, que delimitan las facultades y atribuciones del presidente, del Congreso, de los altos tribunales, de los organismos de control. Las ramas y los órganos del poder público son autónomos e independientes, si bien, como lo estipula nuestra Constitución, “colaboran armónicamente para la realización de sus fines”. Esos fines guardan relación con el interés y los mandatos del pueblo, titular de la soberanía.

 

 

Compartir en:
Facebook
Twitter
WhatsApp
LinkedIn
- Publicidad -
- Publicidad -