Las guerras en el Cañón del Micay, Cauca. Entrevista con Guillermo Mosquera, líder campesino de Argelia

Desde la Agencia de Prensa Rural, a través de Marcelo Molano,hizo una importante publicación de lo que viene sucediendo en el municipio de Argelia y en especial en la zona del Cañón del Micay. El reportaje fue con el Rector de La Institución Educativa Sinaí en Argelia, Cauca, investigador de los fenómenos sociales y políticos de esta región. 

Por considerarlo de interés público damos a conocer este artículo de prensa:

El Cauca ha sido uno de los departamentos mas golpeados por la guerra en Colombia. Allí se sintetizan todos los ingredientes para hacer una mezcla explosiva: Guerrillas, Ejército, Policía, paramilitares, disidencias, narcotraficantes, indígenas, comunidades afro, campesinos, terratenientes, agroindustriales, coca, marihuana, oro y por si fuera poco tiene salida al mar. Entre los municipios mas violentos del Cauca está Argelia. En las últimas semanas Argelia ha vuelto a las primeras planas nacionales por la ola de violencia que está viviendo. Masacres, asesinatos selectivos, operativos militares, disidencias de todos los pelambres, desmovilizaciones grupales, panfletos amenazantes y un largo etcétera. La situación es compleja para las comunidades que habitan allá. Desde la Agencia Prensa Rural queremos entender qué hay detrás de todo este brote de violencia que afecta especialmente a las comunidades agrarias de esa región. Esta zona, conocida como El Cañón del Micay comprende cuatro municipios, Argelia, El Tambo, López del Micay y Timbiquí, pero también confluyen allí, por sus cercanía, los municipios de Guapi, Patía y Balboa que están ubicados en la cordillera occidental, en la vertiente del océano pacifico. Guillermo Mosquera es un líder campesino de la Asociación Campesina de Trabajadores de Argelia (ASCAMTA). Ingeniero agroindustrial y magíster gestión del conocimiento educativo. Rector de La Institución Educativa Sinaí en Argelia, Cauca, investigador de los fenómenos sociales y políticos de esta región. Conocedor como pocos de las problemáticas del Cañón de Micay.

Marcelo Molano: El municipio de Argelia ha venido sonando mucho en las últimas semanas en medios de comunicación, ¿Cual es origen del conflicto en la región de Argelia?

Guillermo Andrés Mosquera: Argelia es uno de los municipios del Cauca cuya economía depende los cultivos de hoja de coca. Estamos ubicados en el cañón del Río San Juan de Micay. Este río es uno de los mas importantes en la vertiente del océano pacífico por la gran cantidad de agua que recoge en su descolgada hacia el mar. El río es la principal vía de comunicación entre los municipios de El Tambo, Argelia y Timbiquí. Desde hace mucho tiempo vivimos el conflicto social y armado, igual al que vive el resto del país. Inicialmente estaban las FARC, que dominó el territorio desde el año 1968 hasta mediados de la década del 2000. Hasta ese momento el conflicto era entre las FARC y el Estado. Pero en el año 2007 irrumpió un comando del ELN, también llegaron “Los Rastrojos” un grupo Paramilitar y el estado lanzó coincidentemente la operación militar Espada III. En esta disputa se firmó el conocido “Pacto de la cordillera”.

MM: Ese tema no es muy conocido, cuéntenos qué fue el pacto de la cordillera

GM: “El pacto de la cordillera” fue un acuerdo de el año 2007, en el que las fuerzas militares, el grupo paramilitar “Los Rastrojos”, “Las águilas negras” y el ELN se aliaron con el Ejército para aniquilar las FARC y desarraigarlos del territorio que históricamente había controlado, y que pese a las múltiples operaciones militares de los años anteriores, había sido imposible. El Gobierno de Uribe instala puestos de policía en los corregimientos de Plateado y El Mango, el batallón de alta Montaña en la cabecera municipal de Argelia y lanzan la operación Espada III aliados con los paramilitares y tratan de copar todos los rincones del Cañón del Micay. El ELN ocupa la zona baja o norte de Argelia, y mantiene combates permanentes con las FARC. Los enfrentamientos crearon una crisis social horrorosa, quizás la etapa más oscura de la historia de Argelia. Eran los días de la seguridad democrática de Álvaro Uribe Vélez, quien había seleccionado a los municipios del Cañón del Micay para desarrollar el plan de consolidación para el Cauca; la alianza abierta entre las FFMM (policía, ejército y fiscalía) con los paramilitares generaron una masacre de líderes sociales, desplazamientos forzados de cientos de familias, desapariciones, cientos de mujeres violadas, campesinos desmembrados, falsos positivos, capturas ilegales, secuestros, extorsiones, cientos de muertes y muchas atrocidades que son indignantes para recordar debido a su absoluta impunidad. Argelia era un campo de combates interminable en el que no había cese al fuego ni un solo día. Fueron miles de denuncias nacionales e internacionales por la violación sistemática al DIH, incluso del Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares al menos a 29 familias durante ese periodo. Fueron tres años de oscuridad y de holocausto. Las denuncias, la presión de las organizaciones de derechos humanos y la fuerza de la organización comunitaria aliviaron un poco la presión. Con la salida de Álvaro Uribe de la presidencia hubo un ligero cambio en la política y esto generó las condiciones para que las FARC derrotaran militarmente a los paramilitares y pararan su avance en los territorios. En esos momentos el secretariado de las FARC y el comité Central del ELN lograron un acuerdo para terminar las disputas por territorio a nivel nacional. Argelia no fue la excepción, la zona baja o el norte para el ELN y la zona sur para las FARC. Hay un texto que resume bien esta guerra y que debería ser conocido por la opinión publica. [1]

MM: Fueron años muy difíciles. ¿Qué vino después de este pacto?

GM: Las FARC retoman el control del territorio e inician las tomas casi semanales y hostigamientos diarios de los puestos de policía. Con esta presión logran la salida de la policía de El Plateado y neutralizan momentáneamente las operaciones del Ejército. Por esos días el puesto de Policía de El Mango se convierte en el lugar más peligroso para un Policía. Con los intensos combates y la destrucción de los pueblos, las comunidades protestan masivamente para que los puestos de Policía sean retirados de los centros poblados. Los uniformados se asentaban en espacios públicos como casetas comunales, canchas de futbol y calles poniendo en riesgo a las comunidades. Ante la falta de control del territorio asesinaron a pobladores rurales para presentarlos como falsos positivos. Esto está documentado. El rechazo de las comunidades hacia la fuerza pública por su proceder es generalizado. En el 2015 las comunidades enfurecidas desalojan al Ejército en El Plateado donde tenían una base y en El Mango a los Policías. Este conflicto toma un nivel a escala nacional. Los medios de comunicación registran el hecho y señalan a las comunidades de ser aliados de las FARC, poniéndolos en riesgo. Sin embargo ya el Proceso de Paz en La Habana estaba andando, lo que ayudó a bajar la tensión en la región. Posteriormente vinieron unos años de relativa calma. En el año 2016 se firmó el Acuerdo de Paz de La Habana con las FARC y ahí empezamos a tener una paz momentánea. Una paz que nosotros asumimos con mucha ilusión y esperanza. La calma duró unos años. Nosotros (ASCAMTA), hicimos muchas cosas para que esa paz se consolidara en el territorio, primero creamos e implementamos un proceso de pedagogía de los acuerdos a través de talleres vereda por vereda, escuela por escuela, junta de acción comunal por junta de acción comunal. Impulsamos un movimiento cultural y artístico para llegarle a todo el mundo, despliegue de propagandas por radio, perifoneo y carteles en las veredas. En ese momento se creó un escenario con las condiciones para profundizar el proceso de reconciliación comunitaria, que los reincorporados realmente ejercieran la política en el territorio, que hicieran parte del tejido social y se vincularan a nuestros procesos organizativos. La organización campesina jugó un papel fundamental en la pedagogía social del Acuerdo de Paz. Lo importante era que las comunidades de la región entendieran lo que se había firmado. También vinculamos a los reincorporados en los proyectos que la asociación tenia en el territorio, en especial en el plan de desarrollo campesino PLADEICA que hemos venido formulado desde hace muchos años. Los vinculamos a nuestros proyectos productivos y a las estrategias de paz como los “comités locales de convivencia y Paz”. Estas fueron experiencias muy exitosas desde nuestro punto de vista. Gracias al empoderamiento de los excombatientes y las comunidades hemos levantado con mas fuerza una de nuestras banderas fundamentales: la protección y defensa del territorio.

MM: Hablemos del Plan Nacional de Sustitución de Cultivos de uso Ilícito, PNIS. ¿Cuál fue el impacto y el desarrollo de este plan en la región?

GM: Lo primero es que ASCAMTA lideró todo el proceso del PNIS en la región. En medio del proceso de pedagogía de los Acuerdos de Paz, creamos un proceso organizativo a través de los comités veredales de cocaleros y rápidamente se proyectó al nivel central del departamento y luego a nivel nacional como Coordinadora de Cultivadores de Coca Marihuana y Amapola (COCCAM). Esto fue una respuesta ante la decisión del gobierno Santos de erradicar forzosa y violentamente los cultivos en el 2015. En estas erradicaciones el Ejército asesinó un campesino y dejo inválidos a diez más. Las protestas masivas de los cultivadores y las denuncias por violación de los DDHH forzaron al Gobierno a establecer un espacio de negociación, que se denominó Mesa Campesina y Popular de Interlocución y Acuerdos del municipio de Argelia. Ésta se convirtió en un escenario amplio e incluyente de interlocución entre el Gobierno Nacional, departamental, municipal y las comunidades cultivadoras de coca. La mesa operó por más de un año. Se hicieron cientos de acuerdos y como siempre el gobierno nacional no cumplió ni con el nombramiento de un profesor para una escuela. Sin embargo, nuestro compromiso con la paz y el deseo de implementar el proceso de sustitución voluntaria, gradual y concertado planteado en los acuerdos de paz nos llevó decididamente al PNIS. En marzo de 2018 se firmó el acuerdo colectivo para sustitución voluntaria y concertada de cultivos de uso ilícito en el marco del PNIS. En Argelia aproximadamente 8100 familias se inscribieron para sustituir algo mas de 5000 hectáreas sembradas en el municipio. Pero la institucionalidad nunca llegó, estas familias se quedaron esperando el cumplimiento de esos acuerdos, igual que siempre el Estado brillo por su ausencia.

MM: Una realidad muy triste para las comunidades. En la actualidad, ¿cuál es el panorama de la coca en el territorio?

GM: La situación de los cultivos de coca tiene un alto impacto en las comunidades. En Argelia hay alrededor de 6.000 hectáreas de coca. El Tambo tiene otras 10.000 hectáreas. Solo en esos dos municipios hay mas de 15 mil hectáreas. Entonces, en todo el cañón del Micay la economía depende en un 90% de los cultivos de coca. Argelia es un botín para los grupos ilegales. Por este cañón se mueven entre 3.000 y 6.000 kilos mensuales de cocaína lista para exportar. Eso genera muchos recursos: estamos hablando de entre 10 mil y 15 mil millones de pesos semanales solo en impuestos. Controlar este territorio es controlar todo ese dinero. Aquí, al final, todos comen y han comido del narcotráfico: Las disidencias, la Policía, el Ejército, los Políticos… todos están involucrados, pues uno no se explica que todo esto pase por aquí y nadie vea nada. El año anterior, en marzo, entró un grupo llamado “Carlos Patiño”, que se llaman a sí mismos disidencias de las FARC, ellos llegaron y se enfrentaron con el ELN. Hubo muchos combates, muertos y miedo, finalmente el ELN los expulsó. En marzo de este año regresaron. Entraron por el corregimiento de El Mango con mucha fuerza y coparon todo el territorio del municipio de Argelia. Este grupo, dice la gente: “entró apoyado logísticamente por el Ejército, pues es muy extraño que lleguen con armamento muy nuevo, armamento que es de uso exclusivo de las FFMM, así mismo, uniformes de última generación que sólo se le han visto al Ejército”. Durante los combates usan drones de última tecnología. Los vuelan para ubicar las posiciones del ELN y atacarlos. Algo que nunca habíamos visto. Los combates duraban varios días, se calmaban y volvían a empezar, así estuvimos hasta el 30 de marzo. Más de mil campesinos se desplazaron de sus parcelas por la crudeza de la confrontación. Finalmente, la “Carlos Patiño”, logra controlar gran parte del territorio y neutralizar al ELN y copar toda la zona e imponen nuevas reglas. Por esos días, por el lado de El Tambo aparece otro grupo de características similares: “La Columna Jaime Martínez” y por San Juan de Micay igual, otra disidencia que se hace llamar “Frente 30” o “Guerrillas Unidas del Pacifico”. Estas tres disidencias formalizan un acuerdo y actúan como una sola estructura. Quedan así con el control militar y financiero de todo el cañón del Micay. En este proceso de posicionamiento en el territorio hay algo muy preocupante: la agresión sistemática contra los reincorporados y las organizaciones sociales como ASCAMTA. Hace unas semanas un grupo de cien disidentes caminó por la vía principal entre El Plateado y El Mango, en la mas completa impunidad, buscando casa por casa a dos reincorporados y varios líderes para asesinarlos. Ni el Ejército ni la Policía se los impidió, a pesar de ser una de las regiones mas militarizadas del país. En la zona baja también está delicado. Estos grupos empezaron a perseguir a los campesinos que pertenecen al Coordinador Nacional Agrario (CNA), especialmente a La Guardia Cimarrona y han ejecutado a varios de sus miembros en ataques sicariales. Hasta el momento van 7 muertos y mas de 30 desterrados. Líderes campesinos que han sido obligados a desplazarse de su tierra, incluso el Ejército ha ayudado a salir a algunos en helicóptero, otros, se han ido solos porque entienden el peligro que corren en la zona. Usan la estrategia paramilitar conocida como “pedagogía del terror”: Entre mas terror haya, mas fácil es someter a las comunidades. Porque si ellos llegan a un pueblo, como hicieron hace unos días en El Tambo, sacan 3 lideres de sus casas y los masacran a 10 metros de la Asamblea Comunal, en frente de todo el mundo, es para algo. Por un lado saben que van a diezmar esa comunidad y por otro generan mucho terror en las comunidades. Con esto, nadie se atreve a ir en contra de ellos. Queda instalado el terror. Hay que tener claro que ésta es una estrategia para limpiar el nombre de los paramilitares. Se hacen llamar como guerrillas para matar, torturar y desparecer como lo hacían los paramilitares, y que en la historia terminen equiparándose las culpas.

 

Foto: Guillermo Mosquera.

MM: Me resisto a creer que el único interés de estos grupos es controlar el negocio de la coca. ¿Qué hay detrás de esto?

GM: En este momento hay cuatro actores del conflicto en el cañón del Micay: Ejército Nacional, ELN, disidencias de las FARC (Carlos Patiño y Jaime Martínez, Guerrillas Unidas del Pacífico) y en el centro, estamos las organizaciones sociales, a quienes todos los grupos quieren involucrar en el conflicto. Pero nuestras organizaciones sociales nunca hemos estado armados y siempre hemos luchado por la paz y ellos nos quieren empujar a la guerra. Controlar el corredor del Pacífico es muy importante geopolíticamente hablando: esta zona hace parte del Chocó Biogeográfico y es una de las regiones más biodiversas del mundo. Aquí en Argelia nunca se ha hecho una expedición botánica que investigue y haga un inventario de biodiversidad, sin embargo sabemos de la gran riqueza existente. Hemos visto muchísimas especies animales y vegetales, entre las cuales, hay dos especies endémicas de colibrí “Zamarrito del pinche” (Eriocnemis Isabellae). Estamos ubicados en una zona con grandes caudales de agua. La vertiente del Pacífico es una de la más grande y caudalosa del mundo, el Río San Juan de Micay nace y en solo 40 km ya es navegable. En estas montañas en cada esquina nace una quebrada. Nosotros tenemos los páramos más cercanos al mar y los frailejones a menor altura del mundo, hay frailejones a menos de 2200 msnm, algo único. Por otro lado, justo donde estamos asentados, hay 50 mil hectáreas en solicitud de concesión minera, minerales como el oro, el platino o el cobre se encuentran en abundancia. Hay 17 multinacionales africanas, canadienses, estadounidenses, alemanas y colombianas solicitando licencias para explotar esos minerales. El río San Juan del Micay carga muchos oros: si usted lo draga en junio, en verano, sale oro del lecho, y si al año vuelve y lo draga, otra vez ahí le sale oro por montones. Esto es algo inusual y sucede porque el agua lo arrastra de las montañas a su paso. Esas son las mismas montañas donde solicitan la concesión para explotar a cielo abierto. Estas fuentes caudalosas de agua también nos ponen en riesgo. Hace unos años, el Gobernador del Cauca nos habló de un proyecto hidroeléctrico: “Arrieros del Micay”. Según él, está formulado desde el año 1968. Dicen que seria mas grande que Hidroituango. Por el cañón también está trazada la vía al mar o mejor la salida al mar del Cauca. Dentro de los proyectos de desarrollo IIRSA para el libre comercio del Pacífico, piensan construir un puerto en Timbiquí. Allí existe una facilidad natural para que buques de gran calado se acerquen a la costa sin mayores adecuaciones. Por eso tienen proyectado hacer uno de los puertos mas grandes del mundo ahí. En ese sentido, la coca solo es la caja menor de estos grupos, pero detrás hay intereses económicos mucho mas grandes e importantes. La función de la coca es crear condiciones logísticas (caminos, vías, pueblos, interconexión eléctrica) acabar con la biodiversidad, las selvas, ríos y especies, para que las multinacionales lleguen después a decir: la coca acabo con el medio ambiente, pero nosotros venimos a salvarlos. Pero por otro lado se requiere también de grupos ilegales que generen terror para ir desarraigando a los campesinos y de esta manera, facilitar en el futuro la implementación de estos megaproyectos.

Categoría: