Experta en salud expone su pensamiento científico sobre el Interferón: Dra María Lilia Díaz.

La experta en salud del departamento del Cauca, María Lilia Díaz Betancourt, rompió el silencio luego de la intervención del INVIMA en la sede de la fundación Julio César Klinger en la ciudad de Popayán y dio a conocer "las evidencias, reflexiones, iniciativas y llamado en la búsqueda del MILAGRO DE VIDA ¡Que el sueño a corto plazo de todos y de cada uno, sea el milagro de vida"!

Dice este ensayo de la expertar María Lilia Díaz Betancourt. MD, Especialista en Medicina Interna y Especialista en Enfermedades Infecciosas, Profesora Investigadora en la Universidad del Cauca 1987-2013.

 ¿Cuál es el propósito del ensayo?

La situación crítica que vive la humanidad por el COVID 19 nos genera angustia, casi que desesperanza, ilimitados problemas familiares, sociales y económicos, que nos obligan a pensar y actuar con nuestros conocimientos y experiencias en la búsqueda de soluciones eficaces, innovadoras, viables de implementar, sencillas y en especial, por la salud y el bienestar colectivos. Este ensayo tiene el propósito de explicar, generar reflexión y decirlo con sencillez, claridad y convicción, que en la Universidad del Cauca se generó un proceso posterior al terremoto de 1983 que condujo al desarrollo investigativo que hoy nos permite decir, con la autoridad del saber, que desde Popayán y desde Colombia tenemos una propuesta que conduce a la solución anhelada por las comunidades de todos los rincones.

¿Qué es el interferón?

Los interferones son varias moléculas proteicas muy similares entre sí, que las células de nuestros cuerpos y las de los animales, las producen todos los días.

Los interferones se clasifican en tipo I, tipo II y tipo III. Los de tipo I alfa y beta, son fundamentales en primera línea para preparar al organismo para resistir el ataque de los virus y para controlar las células cancerosas que también se originan frecuentemente.

De esta manera, cuando un virus nos infecta, los interferones se sintetizan como las primeras líneas de defensa para tratar de controlarlo.

El problema es que los virus, en general, tienen la capacidad de paralizar la producción de interferón y es una de las razones por las que son capaces de enfermarnos.

En la COVID -19 ya también se demostró que el virus SARS CoV-2 tiene una composición tal, del gene implicado en la producción del interferón tipo I en la célula infectada, que no permite esta respuesta defensora de la célula y por lo tanto el virus empieza a ganar la batalla allí, porque al no inducir el interferón tipo I, no se activan todas las sustancias y células que dependen de la acción del interferón y que son las que se encargan de neutralizar el virus.

¿Esto cómo se restablece? Pues administrando las micro dosis de interferón por vía de las mucosas oral o nasal.

¿Cuál es nuestro conocimiento y nuestra experiencia con el uso de interferón en el tratamiento de enfermedades?

Bueno, el interferón se descubrió en 1.957 por Jean Lindenmann Virólogo y su tutor Bacteriólogo Alick Isaacs en el National Institute for Medical Research, en Londres, precisamente cuando observaron que había una sustancia que las bacterias producían al ponerlas en contacto con virus inactivados y que las hacia resistentes a la infección posterior, con virus vivos y por tal razón la llamaron interferon.

A partir de entonces empezaron los estudios sobre el papel de los interferones en los animales y en los humanos y se documentaron además, de sus efectos antivirales y antitumorales, los inmunomoduladores.

Este proceso conllevó a la aprobación de su uso, en dosis millonarias de 3, 6 o más millones de unidades internacionales inyectadas subcutáneas, intramuscular ó intravenosas para tratar las hepatitis crónicas virales y luego la esclerosis múltiple y algunos cánceres, estrategias de dosis y de modo de administración que se asocian a efectos adversos importantes.

Igualmente, desde los años setentas hay múltiples publicaciones en la literatura científica internacional evidenciando la efectividad de los interferones de tipo I en MICRO DOSIS ( 500 a menos de 10.0000 UI por día ) por vía de mucosas ya sea oral o nasal para el tratamiento y la prevención de variadas infecciones virales en niños y en adultos, que a diferencia de las anteriores dosis y vía de administración no se asocian a efectos adversos importantes.

¿Cuál es la historia en la Universidad del Cauca?

En 1993 regresamos casi al tiempo el Dr. Julio César Klínger, en mayo él, de obtener su título de Maestría en Inmunología y Microbiología y Yo el título de Especialidad en Enfermedades Infecciosas.

En la labor universitaria, juntos implementamos un proyecto de inversión-investigación al cual contribuyeron a gestionar los directivos de Rectoría, Vicerrectorías y Planeación Universitaria de la época, para complementar y poner a punto algunos equipos que ya teníamos en la Unidad de Enfermedades Infecciosas producto de la gestión del Dr. Rafael Olaya, del Dr. Samuel Martínez, del Profesor Santiago Rivas y de otras varias personas, durante la reconstrucción post terremoto.

Allí se inauguró entonces en 1996 el laboratorio que se bautizó con el nombre de Laboratorio de Inmunología y Biología Molecular y se organizó el Grupo de Investigación de Inmunología y Enfermedades Infecciosas que inicialmente dirigió el Dr. Klínger y luego me encargue de ese aspecto hasta el 2013, cuando me retiré de la Universidad por haberme pensionado.

Durante esa actividad universitaria se desarrolló docencia, investigación y apoyo a la comunidad médica y pacientes con pruebas de laboratorio especializadas en Inmunología, Biología Molecular, Microbiología y Virología especialmente en VIH, en virus crónicos como los herpes humanos y tuberculosis.

El Dr. Klínger trabajó en Inmunología en enfermedades renales, VIH, virus crónicos, enfermedades autoinmunes y Yo ejecuté con el grupo de investigación, cuatro (4) proyectos del Consorcio para el Centro Colombiano de Investigación de Excelencia en Tuberculosis, financiado en gran parte por COLCIENCIAS y en colaboración con otras 6 instituciones del país, entre el 2007 y el 2011.

Estos proyectos trajeron inversión en equipos y reactivos para actualizar el laboratorio y dieron lugar a publicaciones internacionales y numerosas participaciones en eventos de investigación muy importantes, inclusive tuvimos la presidencia del III Encuentro Nacional de Investigación en Enfermedades Infecciosas organizado por la Asociación Colombiana de Infectología (ACIN) en Popayán.

Allí en ese laboratorio, en ese Grupo de Investigación, nació la estrategia de usar interferones tipo I en micro dosis sublinguales para el manejo de virus crónicos y agudos y para prevenir infecciones virales, porque el Dr Klínger nos transfirió el conocimiento que el adquirió en Estados Unidos de América usando en los experimentos las pequeñas dosis en animales de experimentación y en humanos.

Asimismo, revisando la literatura nos dimos cuenta que ya habían para el año 1994 múltiples publicaciones al respecto, que daban cuenta de la gran efectividad de este modo de administración del interferón como antiviral y nosotros mismos empezamos a auto protegernos de las infecciones virales cuando en nuestro trabajo nos exponíamos a virosis respiratorias y a nuestras familias cuando les llevábamos los virus a nuestros convivientes.

Como en Colombia no habían y aun no hay presentaciones comerciales de interferón tipo I en micro dosis para uso por mucosas, al Dr. Klínger se le ocurrió usar la fórmula magistral diluyendo las ampollas de Interferón, que tienen el registro INVIMA para uso inyectable, 10.000 veces en solución salina, para adecuar la dosificación a micro dosis efectivas como antivirales y sin efectos adversos importantes, de los que produce el interferón en las dosis altísimas de millones de unidades inyectadas como las recomendadas para las enfermedades para las cuales se aprueba en el registro INVIMA. Al respecto, vale la pena preguntarse:

¿No es contradictorio y absurdo que sí se pueda usar interferón en dosis millonarias inyectadas para enfermedades crónicas que no están inmediatamente amenazando la vida, lo cual se asocia a efectos adversos muy importantes y frecuentes. Y…en cambio, se prohíba (violando la autonomía médica) usar en micro dosis de 800 o 1600 unidades y por vía mucosa, que está demostrado no se absorbe, no pasa a la sangre, solo activa unas defensas naturales antivirales, de manera más amplia que una vacuna, porque es contra todos los virus y que de esta forma, el sistema inmune activado permita evitar la infección o controlarla y salvar vidas?

Por éstos y otros logros el Laboratorio de Inmunología y Biología Molecular merece el más amplio reconocimiento de la Universidad del Cauca y de la comunidad en general y ahora, es un deber fortalecerlo con talento humano al más alto nivel, con equipamiento, con reactivos y con presupuesto, para darle sostenibilidad.

Con la estrategia descrita, el Dr. Klínger y Yo hemos tratado las enfermedades virales agudas o crónicas y sus complicaciones, en pacientes de todas las edades, con tanto beneficio que otros colegas médicos generales, en las instituciones de salud y alumnos en la Universidad, al observarlo aprendieron a utilizar la fórmula magistral y la han estado recetando.

Por todo este uso la comunidad de Popayán es altamente conocedora de la efectividad del interferón, utilizado de esta forma, porque ha experimentado el beneficio curativo o preventivo en su propia enfermedad viral o en algún familiar o en algún vecino o en algún amigo.

Cuando en enero y febrero de 2020 se empezó a conocer la expansión del Virus SARS CoV-2 nuestros conciudadanos de Popayán y de otras latitudes nos empezaron a llamar para que les ayudáramos a tener acceso a interferón y nosotros además de ayudarles a lograrlo, iniciamos campañas educativas a la comunidad en general sobre prevención del COVID -19.

Paralelamente Yo hice una revisión bibliográfica de las publicaciones internacionales sobre el interferón en micro dosis oro mucosales (sublingual) como antiviral y los resultados los envié como comunicación personal a los médicos para ampliar el conocimiento en el tema y en marzo pasado envié solicitudes a diversas autoridades de Salud estatales y a directores de EPS e IPS incluyendo la IPS y Rector de la Universidad del Cauca para que juntáramos esfuerzos para implementar una propuesta de intervención.  Sin embargo, no obtuvimos respuesta favorable de ninguno de estos actores institucionales.

Al mismo tiempo, trabajamos en el diseño de un proyecto piloto de investigación para el cual se logró la colaboración del director actual del Hospital San José y la aprobación del Comité de Ética de dicho hospital, pero finalmente no se puedo iniciar porque el director del proyecto asignado por

Funcionarios de la Gobernación del Cauca, no pudo formalizar e institucionalizar dicho proyecto para su ejecución.

En abril de 2020 diseñé una encuesta para que las personas usando el interferón nos pudieran decir, en forma voluntaria, como les había ido con el medicamento. Los resultados a 8 de julio de 2020, muestran que entre 563 personas, entre ellas 130 del personal de salud, ninguna ha tenido diagnóstico de COVID19 después de iniciado el interferón.

Tres (3) personas entre las que respondieron la encuesta reportaron que han empezado usarlo para el tratamiento de la enfermedad, no para prevenirlo, y una de ellas padeció el COVID-19, después de un mes de haber suspendido el interferón.

Ninguna de estas 563 personas reportó efectos adversos importantes, el efecto colateral más frecuente tan solo fue en 10 % cefalea transitoria en los primeros días.

¿Y ahora qué hacer?

Lamentablemente hasta el momento después de 5 meses de los múltiples fallidos intentos de ofrecer nuestro conocimiento y experiencia en forma voluntaria y gratuita y de buscar apoyos institucionales para la intervención o para la investigación, no lo hemos logrado. Sin embargo, dada la transcendencia de la problemática de salud colectiva seguimos con el mejor ánimo y tocando las puertas de los tomadores de decisiones.

Mientras tanto el impacto de la pandemia avanza en contagios, complicaciones, muertes y en el deterioro socioeconómico de nuestras gentes confinadas y aisladas. Nosotros nos sentimos impotentes y desesperados, actuamos con lo que alcanzamos a ayudar, pero entonces nos exigen aplicar unas normas para tiempos de normalidad sin pandemia y desde la comodidad de las oficinas y escritorios de los funcionarios, quizá no se han dado cuenta que somos 2 , 6 ó talvez 10 profesionales, asumiendo la prevención y el tratamiento de miles de ciudadanos que también desesperadamente buscan sobrevivir a una enfermedad para la cual el Estado y las Empresas Privadas de Salud, aquellas que reciben el dinero que los trabajadores y pensionados aportamos para nuestra salud y la de los que no pueden aportar, lo único que ofrecen es quedarse en casa, porque ni siquiera hay oportunidad para el diagnóstico y cuando éste finalmente se logra establecer, pues se debe esperar a que la persona se deteriore para hospitalizarlo y ahora si a rezar para que no sea del 5% que va para la UCI.

Lamentable final, porque el 50 % de los que van a UCI, fallecen, porque para tratar la enfermedad no tienen nada que ofrecer.

Sorprendentemente para la estancia en UCI si se compran ventiladores y si se asignan sumas millonarias a las EPS para atender a cada paciente y no estoy diciendo que no lo valga, pero si con otra visión, se pagara por prevenir, con seguridad, a nosotros los aportantes nos saldría infinitamente más económico y habría una relación beneficio-costo más efectiva.

Además, de que las instituciones estatales no tiene nada que ofrecer, hay que exigirle a 2 o a unos cuantos más, médicos que deben preparar la fórmula magistral en centrales de mezclas aprobadas por INVIMA, de las que en Popayán solo existe una el Hospital San José y talvez la norma que la acredita no le permite preparar la fórmula magistral a un médico particular, porque pregunté al respecto, pero no me dieron respuesta y entonces, ¿dónde están las centrales de mezclas para que podamos formular cumpliendo las normas?.

Ante nuestros ofrecimientos y clamores nadie nos escucha, nadie se apropia de la estrategia, lo único que se observa es el atropello a la gran humanidad y desprendimiento del Dr. Klínger que en su infinita nobleza y con gigantesca valentía intenta asumir la salud de la población, labor que no le corresponde a él ni a ningún profesional de la salud en forma particular, pero él con su gran corazón lo asume más allá de las normas y de las reglas, solo con el conocimiento y experiencia que tenemos y con la obligación que nos da el juramento hipocrático y con el único propósito de salvar vidas.

¿O alguna institución ha pagado todo el interferón que el Doctor Klínger ha repartido a las gentes de escasos recursos?

Señores gobernantes, señores responsables de la salud y del bienestar colectivos, asuman su responsabilidad con apertura mental, innovación y creatividad. Si quieren aplicar normas para salvar la vida háganlas, apropiadas para atender la pandemia, construyan las centrales de mezclas, certifíquenlas en Barbacoas, en el Putumayo, en el Chocó, en Guapi, en Timbiquí, en la Guajira,….

No crucifiquen a los que queremos prevenir la enfermedad y sabemos tratarla para salvar la vida y para salvar la economía. Restitúyanos la autonomía médica, asuman la investigación científica y ayuden a mostrarle al mundo que también aportamos a la ciencia. No trabajen más para evitar que ayudemos a disminuir la infección y la muerte.

¿No les parece absurda esa actitud?

Les reiteramos que solo queremos ayudarles. Universitarios y sociedades médicas es hora de apoyar más y de seguir sirviendo a Colombia como nunca. Hagamos que nos respeten el derecho constitucional a la salud.

¡¡¡¡El tiempo para salvar vidas se está pasando, pero nuestro sueño tiene que persistir!!!

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