…  Anda rondando por las redes sociales, la Resolución No. 28 del 19 de mayo de 2020, expedida por la gerencia de la empresa de telecomunciaciones de Popayán, EMTEL S.A. E.S.P, mediante la cual se suspenden los contratos de prestación de servicios de dicha empresa. Dentro de sus argumentos poco sustentables, enuncia la situación actual de emergencia que vive el país debido al COVID 19, como un hecho imprevisible, el cual genera que los contratista, según ellos, no puedan ejecutar sus actividades de manera integral. ¿Será que acaso, se olvidó que esta modalidad de prestación de servicios, no requiere del presencialismo para realizarse de manera integral?. Termina el documento mencionando que algunos contratos que la entidad requiera para su funcionamiento no serán suspendidos, prestándose esto además para la subjetividad y el amiguismo. Muy mal parada ante los Entes de Control queda la oficina asesora jurídica de Emtel al permitir expedir una resolución de esta magnitud, más aun cuando la composición accionaria de la empresa es en su mayoría del Municipio de Popayán, y el Gobierno Nacional mediante sus Decretos, ha buscado proteger el  empleo.  Qué dirá el alcalde de Popayán?

Aquí el texto: RESOLUCIÓN No. 28 (19 de mayo de 2020)

“Por medio del cual se suspenden los Contratos de Prestación de Servicios, de la Empresa de Telecomunicaciones de Popayán S.A EMTEL E.S.P.”

El representante legal de LA EMPRESA DE TELECOMUNICACIONES DE POPAYAN S.A EMTEL E.S.P.,

en ejercicio de sus facultades legales, en especial las conferidas por la Ley 446 de 1998, Ley 640 de 2001, del Decreto 1716 de 2009 y el Decreto 1069 de 2015, Decreto 1167 de 2016 y,

CONSIDERANDO:

Que el Gobierno en el marco de la Emergencia Social, Económica y Ecológica expidió los siguientes Decretos 457 del 22 de marzo de 2020

“Por el cual se imparten instrucciones en virtud de la emergencia sanitaria generada por la pandemia del Coronavirus COVID-19 y el mantenimiento del orden público, ordenando el aislamiento preventivo obligatorio hasta el 13 de abril de 2020.

Que mediante los Decretos Nos. 531, 593, 636 de 2020, se ha venido prorrogando el aislamiento preventivo obligatorio sucesivamente hasta el 25 de mayo de 2020. Que no obstante la medida de aislamiento obligatorio está considerada hasta el 25 de mayo de 2020, no se tiene la certeza de la existencia del levantamiento definitivo, puesto que es una situación imprevista.

 Que la situación por la que atraviesa Colombia es una situación ocasional, transitoria y excepcional que índice directamente en la economía y en la salud de todo el personal tanto de trabajadores y contratistas, la cual amerita sea protegida.

Que los hechos que se presentan se encuentran enmarcados como un hecho imprevisible que imposibilita la ejecución de los objetos por los cuales fueron suscritos los contratos de prestación de servicios, teniendo claridad que no se han podido llevar a cabo en su integralidad y que no se acompasan con las condiciones perseguidas o la necesidad que dio origen a la contratación.

Que EMTEL S.A. E.S.P. ha realizado su mayor esfuerzo para mantener las condiciones, contractuales, las cuales en el momento rebasan el principio de solidaridad, y en razón a ello se convierten en imposibles de seguir sosteniendo.

Que se hace necesaria la suspensión de los contratos de prestación de servicios hasta tanto se restablezcan las condiciones para su ejecución integral. En mérito de lo expuesto,

RESUELVE: ARTÍCULO PRIMERO: Suspender los contratos de prestación de servicios suscritos por la Empresa de Telecomunicaciones de Popayán S.A EMTEL E.S.P.

ARTICULO SEGUNDO: Por intermedio del supervisor de cada contrato se elaborara la respectiva acta de suspensión.

Parágrafo: No serán sujetos de esta medida aquellos contratos de los cuales la entidad, por las especiales circunstancias en las que atraviesa los requiera para su funcionamiento.

COMUNIQUESE Y CÚMPLASE Se expide en Popayán, a los diecinueve (19) días del mes de mayo de 2020.

 

JORGE HERNAN GOMEZ TIMANA Gerente EMTEL S.A. E.S.P.

Un tema como para creer en Popayán.

 

... Consternación en círculos sociales, económicos y políticos de la ciudad de Popayán como del departamento del Cauca por el sensible fallecimiento del ex gobernador, Julio Arboleda Valencia.

Murió este viernes. Para sus hijos, nietos, bisnietos y demás familiares nuestra voz de solidaridad. Paz en la tumba del Dr Arboleda Valencia, quien fue un gran militante activo del partido conservador colombiano.

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… El gobierno nacional tendrá hoy una cumbre virtual con alcaldes, gobernadores y congresistas, con el fin de tratar la crisis que enfrentan los entes territoriales locales y regionales luego de las consecuencias que deja la pandemia del coronavirus, covid 19. Ya se han promulgado decretos con el fin de aliviar las finanzas de esa clase de entes territoriales. El viceministro de hacienda y crédito público, Juan Alberto Londoño, habló sobre el tema durante las últimas horas, señalando que se busca permitirles reorientar las rentas a destinación específica para atender tanto la emergencia como el funcionamiento. Se espera que durante la cumbre de hoy se lleguen a los acuerdos necesarios ante la crisis económica que toca fondo en municipios y departamentos.

 

… Han continuado las reacciones a favor y en contra sobre la situación tan incómoda que se dio frente a las comunidades indígenas del Cauca con algunos funcionarios del gobierno nacional durante un encuentro virtual. El gobierno dio por terminado el contrato de la persona que habló mal de los indígenas mientras que en el Cauca, provocaron el bloqueo de la vía panamericana en la tarde del jueves. La solidaridad con los indígenas ha sido mayoritaria pero también hay otras reacciones como la de Gustavo González Sarria, quien escribió por sus redes sociales: “Paisanos Indígenas: No pueden indignarse. Los conozco. Popayán y el Cauca los conoce. Lo que hicieron esos funcionarios, GRAVE. GRAVISIMO!. Pero no olviden lo que ustedes hicieron con nuestros soldados, en el cerro de Berlín. Los humillaron, los arrastraron, los desarmaron y los insultaron pero que los del MININTERIOR. Las consecuencias de sus paros han arruinado a Popayán y al Cauca. Además, también humillaron a sus gentes  en las vías. Quemaron sus carros y los maltrataron. Retuvieron a transportadores por meses en las vías y muchas generando pérdidas millonarias y muchas cosas más. Así que no se indignen, hoy ustedes superan a esos funcionarios que irracionalmente se despacharon contra ustedes”.

 

… No hay derecho que en el municipio de Santander de Quilichao se haya iniciado la amenaza contra la vida de la alcaldesa, Lucy Amparo Guzmán González y de otras profesionales que hacen parte de su equipo de colaboradores. Lo grave del caso es que intimidan desde las redes sociales sin dar la cara. Se espera que la fiscalía general de la nación con el apoyo de la policía y ejército logren esclarecer la procedencia de esas amenazas. Hay toda clase de conjeturas en este municipio del norte del Cauca pero aquí lo más importante es que se ofrezcan todas las garantías de protección tanto para la alcaldesa como para su equipo gabinete. Esa clase de amenazas hay que rechazarlas y más cuando se viene trabajando por el bienestar social de la comunidad.

 

… No cesan los hechos de violencia en el municipio de El Tambo. Otras dos personas fueron asesinadas. Las víctimas, padre e hijo en hechos presentados en El Ramal, corregimiento de Uribe. Las autoridades como la sociedad civil están preocupadas por el alto índice de violencia y más cuando  esos crímenes han ocurrido en tiempo de aislamiento preventivo obligatorio. Se necesitan acciones efectivas de la Fuerza Pública para evitar que el orden público se siga deteriorando en el municipio de El Tambo.

 

Frase para hoy Sábado: “La salud es el regalo más grande, la satisfacción de la mayor riqueza, la fidelidad de la mejor relación”.  Buddha.

 

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Aporte de Hemberth Paz Gómez

Imposición de fotomultas presume negocio privado rentable.

El alcalde Juan Carlos López Castrillón ha ordenado a su secretario de tránsito y Transporte ejecutar un contrato que se firmó en la administración anterior con una concesión para el uso de cámaras captadoras de velocidad justificando que instalarlas permitirá importantes ingresos a la tesorería municipal y regular la velocidad en sectores de mucho flujo vehicular, con las avenidas tan importantes que tiene Popayán.

Las cámaras foto-multas se han instalado cuando la ley está subjudice y se espera que se reforme… La ley 1843 debe ser reformada, proyecto que se encuentra en trámite en la  comisión VI del senado y su operatividad dependerá del trabajo del ministerio de transporte y el congreso, para que sea aprobado en los cuatro debates reglamentarios antes de terminar el periodo legislativo en junio y se convierta en ley de la república….por ahora se quiebran la cabeza sobre cómo  adoptar una tecnología capaz de identificar plenamente a un conductor lo cual es demasiado costoso poder subsanar el parágrafo que tumbó la corte al decidir que la multa se aplique al conductor pero plenamente identificado y no al propietario del vehículo.

En defensa del sistema de foto detección electrónica, el Ministerio de Transporte le pidió a la corte vincular solidariamente al dueño del vehículo porque la tecnología de los ‘foto-comparendos’ “no garantiza la identificación plena del conductor” … se iría en consecuencia contra la sentencia de la corte y se caería en un desacato a cosa juzgada.

En Popayán deben que pronunciarse el señor contralor, el concejo municipal y el personero, que ya solicitó aplazar la instalación de las fotomultas y determinar si realmente cumple con los requisitos exigidos y revisar los términos del contrato de concesión firmado pero el alcalde hizo caso omiso y ahí están operando en sitios donde no son necesarias.

Este negocio de un ente público con uno privado es necesario socializarlo, verificar que sea transparente y ajustado a derecho conforme al estatuto y normas de contratación pública que rige en Colombia.

 

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Los abuelos del olvido

Por Ángela Patricia Janiot- patriciajaniot.news  

La pandemia nos ha puesto un freno insospechado en nuestra acelerada rutina diaria. Nos ha detenido en seco frente a una verdad aleccionadora: la fragilidad de nuestras vidas.

Cualquiera está expuesto al Covid-19 sin importar la edad, la condición física, el estrato social, la raza, el lugar donde vivimos. Allá afuera, todos estamos en riesgo.  Nos damos cuenta de que los días corren y la vida se nos va, con tantos sueños y proyectos suspendidos por la crisis sanitaria global, en medio de una economía hecha trizas.

Lo bueno de pensar en el futuro es que la expectativa de una vida saludable y productiva se alarga con el avance de la ciencia, y si sobrevivimos al coronavirus, habremos más ancianos en el mundo.  Según la Organización Mundial de la Salud, “entre 2000 y 2050, la proporción de los habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará, pasando del 11% al 22%”.

Esto significa que en 30 años los adultos mayores sumaremos 2.000 millones de personas en el mundo.  En América Latina y el Caribe, 1 de cada 4 personas tendrá más de 60 años en 2050, según cifras de la ONU.  ¿Seremos entonces más vulnerables a próximas pandemias?

En América Latina, la tradición familiar de cuidar y vivir con nuestros abuelos salvó a miles de ancianos de una tragedia -calificada de “masacre”- como la ocurrida en Europa, Estados Unidos y Canadá, donde los residentes de ancianatos se convirtieron en los más expuestos al contagio, debido a su convivencia con muchas otras personas, lejos del cuidado de sus seres queridos.

El London School of Economics calcula que entre 42% y 57 % de las muertes por Covid-19 en Europa, ocurrieron en residencias para adultos mayores de cinco países: Italia, España, Irlanda, Bélgica y Francia. Hasta el 14 de abril se habían registrado, al menos, 119.000 muertes de ancianos, una cantidad que podría ser mucho mayor.

Las estadísticas en Canadá también indican que del total de fallecimientos registrados por coronavirus, la mitad ocurrieron en casas de reposo.  En Estados Unidos la cifra es igualmente aterradora.  De casi 90.000 muertes para la fecha, una tercera parte, es decir, más de 30.000 fallecimientos corresponden a residentes y trabajadores de geriátricos.

En un universo de 3 millones de adultos mayores e igual número de trabajadores en residencias de cuidado en este país, los analistas estiman que la cifra de decesos se queda corta por reportes incompletos y la falta de pruebas para determinar la causa de muerte de los ancianos.

Ancianatos a la deriva

Los datos reflejan un panorama desolador en muchas de estas instituciones de asistencia donde viven innumerables ancianos que no reciben los mejores cuidados y están sometidos a condiciones deplorables, atendidos por personal mal remunerado y, lo peor, con insuficiente protección y suministros para responder a una emergencia de salud de semejantes proporciones.

Supimos de casi una veintena de cadáveres amontonados en una residencia de la tercera edad en Nueva Jersey.  En otra institución del área tuvieron que almacenar los cuerpos en camiones refrigerados, mientras los empleados desbordados por la emergencia se tardaban semanas en informar a los familiares de los ancianos que habían muerto contagiados por el coronavirus.  Las funerarias tampoco se daban abasto.

En otros casos, decenas de personas mayores fueron abandonadas por enfermeros y personal de estas residencias por temor al contagio ante la falta de equipos protectores, tests para el Covid-19 y suministros de limpieza.  En los primeros días de la crisis pandémica, los gobiernos se concentraron en dotar primero a hospitales y clínicas, dejando a la deriva a los ancianatos.

En un geriátrico cerca de Montreal, aparte de las decenas de muertos en pocas semanas, se descubrieron condiciones patéticas como pacientes que por días no fueron alimentados, no les cambiaron los pañales o no les brindaron asistencia después de caerse al piso.

La infinidad de irregularidades en la atención a los abuelos dejó al descubierto la ausencia de protocolos para evitar el contagio.  Incluso, el Primer Ministro Justin Trudeau debió enviar a decenas de funcionarios de salud del Ejército para ayudar en las residencias de ancianos.

Ante el escándalo, se comenzaron a tomar correctivos de más pruebas y protección, mayor higiene.  A algunos trabajadores se les ofreció más dinero para que durmieran en los geriátricos y evitar un mayor riesgo de contagio.  Además, se prohibieron las visitas de familiares y amigos a los ancianatos, medida que aún persiste.

Este aislamiento ha sumido a los abuelos en la soledad y la tristeza, situación que produce un lastre emocional sin precedentes para una población a la que le han robado su dignidad y la posibilidad de pasar los últimos días de su vida al lado de lo más preciado: su familia.

Exclusión social

Las investigaciones y demandas millonarias contra estas residencias se acumulan en Europa y Norteamérica.  En América Latina, como decíamos, la situación es muy diferente. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), solo el 0.54% de los adultos mayores de 60 años vive en residencias de largo plazo.  Esto equivale a un total de 166.000 ancianos. La cifra asciende a un 20% de los mayores de 80 años que viven solos.

Paradójicamente, la condición de subdesarrollo que vivimos en la región ha sido una ventaja dentro de las desgracias provocadas por la pandemia. Justamente el hecho de que un alto porcentaje de abuelos viva con sus familiares (porque no pueden pagar un ancianato) ha evitado una mortandad, tal como se ha registrado en países desarrollados.  Según la CEPAL, en 1 de cada 4 hogares latinoamericanos vive un adulto mayor.

En nuestra región, la pobreza y la precariedad económica es lo que aqueja a la vejez. Una mayoría no cuenta con acceso a una pensión o, en caso de tenerla, es insuficiente y eso agrava su situación.  En muchos casos dependen de los ingresos de su familia.  Los ancianos suelen sentirse inútiles, porque la sociedad no los considera productivos y les cierra las posibilidades laborales, sobre todo cuando superan los 60 años de edad.

Quienes no se valen por sí mismos, dependen de sus familiares, generalmente mujeres, que en muchos casos no han recibido el adecuado entrenamiento para asistir a los ancianos y tampoco obtienen remuneración por esta labor.  Cuando se cuenta con capacidad para contratar a personas que les ayuden con sus necesidades de movilidad y salud, con frecuencia se hace en condiciones de informalidad y bajos salarios.

Déficit de personal

La pandemia agrava la soledad, pobreza y depresión de muchos adultos mayores que viven solos.  Varios han fallecido aislados en sus casas sin recibir atención.  El secretario de la ONU, Antonio Guterres, aseveró que “los ancianos tienen los mismos derechos a la vida y la salud que todos los demás”.

Por eso es importante que los familiares e instituciones aumenten el seguimiento a personas mayores que sufren por el aislamiento, la pérdida de sus capacidades cognitivas o las restricciones a su movilidad durante la cuarentena.

Cuando los ancianos viven con su familia es fundamental que los parientes implementen las medidas de protección al convivir con un adulto mayor.  También es imprescindible contar con más personal especializado para ayudar a los abuelos que viven solos en actividades básicas como bañarse, vestirse, alimentarse, asistirlos en sus compras prioritarias y de medicamentos, acompañarlos en sus actividades físicas, terapias, tratamientos y ofrecerles apoyo emocional.

Los ancianatos deben contar con la asistencia de médicos y especialistas en prevención de infecciones.  Para eso se requiere que nuestros países gradúen miles de médicos gerontólogos y enfermeros para cubrir el déficit de personal que existe en este sector. Es fundamental que estas residencias reciban la debida financiación de los gobiernos y organizaciones sin fines de lucro para captar más profesionales capacitados, que sea bien remunerados, dotados con equipos de protección y que se les proporcione suficientes pruebas de coronavirus para no bajar la guardia y garantizar instituciones geriátricas libres de contagio.

A esos trabajadores que apoyan a los ancianos en sus casas o centros de asistencia y cuidado les debemos nuestro reconocimiento.  No los hemos exaltado lo suficiente.  Ellos también están arriesgando su salud y sus vidas, debido a que han estado expuestos a situaciones de gran responsabilidad y tensión que resultan emocionalmente devastadoras.

Las instituciones que albergan a personas de la tercera edad deben prepararse adecuadamente e implementar los protocolos de contención para lo que podría ser una nueva ola de contagios, una vez se reabran las economías.  Tenemos la obligación de cuidar a los adultos mayores, especialmente esos que viven olvidados a su suerte y en la pobreza, y evitar que queden expuestos ante un virus altamente contagioso que se propaga en cadena y que aniquila con mayor facilidad a su presa más débil: nuestros ancianos.

Ya deberíamos haber aprendido de las dolorosas y trágicas lecciones que le costaron miles y miles de vidas a los países desarrollados.  A nuestros abuelos les debemos nuestra gratitud infinita.  Dedicaron sus mejores años a cuidarnos y sacar adelante a nuestras familias.  Ahora más que nunca, nos toca a nosotros.  Es un imperativo moral retribuirles de la misma manera.