En Totoró Cauca: La alianza municipio-nación ha permito la implementación de una estrategia para el desarrollo de proyectos productivos que beneficia a 400 familias

Por: Margarita Vega y César A. Marín

Enclavado en las montañas caucanas y 2.700 metros más cerca para ver las estrellas se halla el municipio de Totoró. Allí se adelanta el proyecto destinado a fortalecer la soberanía alimentaria de tres pueblos indígenas, mediante sistemas agroalimentarios tradicionales y la implementación de medidas de reparación integral a familias víctimas del conflicto armado.

Para esta iniciativa, enmarcada en la estrategia Proyectos Territoriales para la Vida y la Reconciliación, que beneficia a 400 familias (1.560 personas), la Unidad para las Víctimas aportó cerca de $2.200 millones y la Alcaldía Municipal de Totoró, $400 millones.

Al respecto, Dan Harry Sánchez, director territorial Cauca de la Unidad para las Víctimas, indica cómo el proyecto busca el fortalecimiento de la soberanía alimentaria por medio de huertas agroalimentarias, en el municipio de Totoró, a través de tres etnias: Nasa, Totoroes y Polindara, tratando de resarcir y reparar a estas comunidades a través de tres esquemas: la recuperación emocional, el banco de semillas, que trata de fortalecer los alimentos tradicionales que tenían estas huertas, y el apoyo a la reparación integral con huertas alimentarias (fortalecimiento de huertas con plantas medicinales, así como también la entrega de gallinas ponedoras y cuyes) y hornillas ecoambientales que no generan humo.

El banco de semillas comprende la siembra de tomate, tomate de árbol, cebolla, maíz y plantas ancestrales, entre otros productos.

Entre las beneficiarias del proyecto se encuentra Bernarda Sánchez, víctima residente en el resguardo Polindara, a quien la guerrilla le asesinó a su padre hace 25 años. “Con la hornilla, que fue lo primero que recibí, estoy muy contenta, nada de humo y economizo leña. En lo de la huerta, el lulo y el tomate de árbol están despegando, mientras que el tomate normal ya lo cogí”.

En este caso, en la variedad no solo está el placer, también la economía: “Con las gallinas el tema de los huevos me ha servido para el consumo, y con respecto a los cuyes pues las hembras ahorita están preñadas, y eso es una buena noticia; ya en la parte de los animales y cultivos pues es muy bueno porque garantiza nuestra soberanía alimentaria y también puede uno comercializar algunos productos”, señala Bernarda.

Los beneficios, asegura también, han sobrepasado los límites de la economía: “El proyecto ha sido de una gran ayuda sobre todo para mí en la parte psicológica, porque dejé esa rabia y ese rencor para con quienes asesinaron a mi papá”.

Otra de las beneficiarias es Blanca Lida Masagüel. “A mí me ha ido muy bien con el proyecto. Con lo de las gallinas ha sido interesante porque los huevos me sirven para el consumo de la familia y también para comercializarlos en la plaza de mercado de Popayán, y con lo que hago en esa venta compro el maíz para alimentar a las ponedoras. Con lo de los cuyes y los cultivos también sigo adelante, y estoy agradecida con la Unidad para las Victimas y la Alcaldía de Totoró”, asegura.

Sobre el componente emocional, Pierre Luigi Casamachín, gobernador del pueblo Polindara, pondera sus alcances: “Con el acompañamiento psicológico también las víctimas se sienten acompañadas desde cada una de las instituciones responsables del tema”.

María Rosalba Sánchez, también beneficiaria del proyecto, agradece la incorporación al proyecto por parte de las entidades que lo hicieron realidad y la asistencia técnica recibida para la siembra de los cultivos. De los siete cuyes que le entregaron ya tiene 14, y expresa un reconocimiento al apoyo emocional: “la parte psicológica me sirvió mucho porque logré sacar ese dolor que tenía por haber sido víctima de la guerra”.

Algo similar piensa Lucrecia Sánchez Conejo, otra sobreviviente del conflicto. “Estoy muy agradecida en especial por la parte del apoyo psicosocial, porque logré salir adelante y saqué ese odio del corazón y perdoné a los que nos hicieron daño. También agradecida por la asistencia técnica que nos brindaron para el cuidado de los cultivos y las plantas”.

En definitiva, Casamachín asevera que “el proyecto ha sido favorable para nosotros como autoridades y también para las familias. Creo que de ese trabajo articulado entre gobierno nacional, alcaldía municipal y víctimas se puede hacer una verdadera reparación integral que no será a satisfacción del 100% de la comunidad, pero que sí logra impactar en gran parte de las familias y en las dificultades económicas, sociales y psicológicas generadas por el conflicto armado”.

Finalmente, Hilario Sánchez, alcalde de Totoró, asegura que el proyecto es un modelo muy interesante en el que el Gobierno nacional, a través de la Unidad para las Víctimas, colocó unos recursos y que “lo importante de eso es que entre municipio y nación se ha avanzado en atender cerca de 400 familias de manera histórica en nuestro municipio”. De esta forma esa alianza permite que Totoró, “la puerta de oro del oriente caucano”, se abra a la esperanza y la prosperidad.

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